- El presidente ruso Vladimir Putin ha demostrado ser un hueso duro de roer. Mientras los medios cantan su derrota en Ucrania, el gobernante ruso tomó la iniciativa política y se metió en el espacio del debate político dentro de Estados Unidos a través de una entrevista muy audaz que le concedió al periodista estadounidense Tucker Carlson. Más que un interrogatorio, el entrevistador fue muy complaciente y el entrevistado mantuvo el control del ritmo de la entrevista, dijo lo que quiso decir y no recibió ningún cuestionamiento de fondo.
- Otra parte importante de la entrevista de Putin estuvo en su razonamiento, que se estaría confirmando en la realidad geopolítica, de que la invasión de Rusia a Ucrania es irreversible, Que Rusia tiene todo el control del ritmo de la guerra y que será prácticamente imposible regresar a las fronteras anteriores. Para apuntalar sus opiniones, Putin demostró que Estados Unidos violó entendimientos para no mover la composición interna de la OTAN y que Rusia encontró en la invasión la forma de contener el expansionismo militar de Washington a través del bloque político que representa la OTAN.
- El papel de Estados Unidos en la crisis de Ucrania fue determinante para apuntalar al presidente Zelenski y para sostenerlo en los dos primeros años de la guerra, pero se acumulan las evidencias en el sentido de que la posición del mandatario ucraniano es insostenible, ha recorrido el mundo para dar su versión de la crisis y ha obtenido apoyos simbólicos, pero las guerras se ganan con armas y municiones y los países de Occidente ya percibieron la imposibilidad de una victoria ya han comenzado a mirar a Ucrania como una guerra perdida.
- El presidente Biden cometió el error estratégico de mezclar ayudas económicas a Ucrania y a México y se encontró con un congreso estadounidense que no cayó en la trampa: sí le aprobó partidas especiales para Ucrania, pero le negó dinero que la Casa Blanca necesitaba para enfrentar la severísima crisis migratoria en la frontera con México.





