Todo llega a su fin, y el juicio de Genaro García Luna no podía ser la excepción. Fueron cuatro semanas en las que comparecieron 26 testigos, nueve de ellos cooperantes, y tres días de deliberación del jurado, quien por fin emitió su veredicto, hallando al ex secretario de Seguridad Pública en el sexenio de Felipe Calderón, culpable de los cinco cargos que se le imputan: participación en una empresa criminal continua, conspiración de distribución internacional de cocaína, conspiración de posesión y distribución de cocaína, conspiración de importación de cocaína y declaración falsa a funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional.
Ahora, mientras el exfuncionario mexicano espera su sentencia, que se prevé será el próximo 27 de febrero, el regocijo en el gobierno de la 4T no tendrá límites, sobre todo, cuando nunca quitó el dedo del renglón y siempre consideró a García Luna como culpable de narcotráfico y delincuencia organizada.
Hay quien asegura que la próxima sentencia será motivo suficiente para desde Palacio Nacional se gire la orden de llevar al banquillo de los acusados al ex presidente Felipe Calderón, e incluso, la investigación podría alcanzar a Vicente Fox Quezada.
Hay que recordar que García Luna, antes de ser nombrado secretario de Seguridad Pública con Calderón, se desempeñó como director de la Agencia Federal de Investigación en la administración de Vicente Fox y la fiscalía del caso logró demostrar que García Luna participó y protegió al cártel de Sinaloa, hoy cártel del Pacífico, por más de 20 años.
Sin duda, llevar a juicio a los dos ex presidentes, sería un trofeo de incalculable valor político para el actual presidente, que vio frustrados sus deseos hace dos años, cuando intentó enjuiciarlos por corrupción.
García Luna podría enfrentar una condena que iría de los 20 años de prisión a cadena perpetua, según lo determine el juez Brian Cogan, que ayer escuchó de los labios de cada uno de los 12 integrantes del jurado, la palabra “culpable”, en cada uno de los cinco cargos que pesan sobre el ex zar antidrogas de México.
Ovidio Guzmán López, El Ratón, estaría a un paso de evitar su extradición definitiva a EU para ser enjuiciado por distribución de cocaína, fentanilo, metanfetaminas y mariguana.
Hasta el momento ha obtenido dos suspensiones por diferentes jueces de distrito.
Aquí vale la pena preguntar, ¿quién está fallando, la FGR o los jueces? Ya han pasado 69 días de la desaparición del coronel de Caballería Isidro Grimaldo Muñoz, secuestrado por una célula del CJNG y las autoridades civiles solo han mostrado su incapacidad.
El Gral. Luis Cresencio Sandoval dijo haber perdido la esperanza de encontrarlo con vida, sin embargo, será la Policía Ministerial militar la que continúe con la búsqueda.
El Campo militar No. 1 fue testigo de la reunión, a puerta cerrada, entre diputados federales y el Secretario de la Defensa.

El Gral. Luis Cresencio disipó todas las dudas de los legisladores, incluida aquella de si se puso en riesgo la seguridad nacional con el hackeo de Guacamaya Leaks.
La respuesta fue tajante “nunca estuvo en riesgo”, también aseguró que la Sedena sufre alrededor de 3 mil 500 ciberataques al mes, lo que debiera suficiente para que el Congreso apruebe la ley de ciberseguridad, pero sigue en el sueño de los justos.
En EU arrecian las voces, ya no solo de legisladores sino de 21 fiscales que demandan al presidente Biden declarar como organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos.
Incluso los reclamos han tenido eco en la DEA, que demandó al gobierno de AMLO dejar los abrazos y no balazos y llevar a cabo acciones más concretas contra los criminales.
Incluido el intercambio de información y por supuesto, tener manga ancha para realizar operativos conjuntos.
El Ejército Mexicano tuvo un amplio y merecido reconocimiento en su día.
El presidente López Obrador le dio las gracias “de corazón” por su trabajo en el combate al narcotráfico y tareas de seguridad.
La Cámara de Diputados reconoció también la labor de los soldados en una sesión solemne. Y no es para menos.
El Ejército asestó un duro golpe al crimen organizado al desmantelar, en Culiacán, Sinaloa, el laboratorio más grande para la producción de droga sintética en la historia de México; además incautó 629 mil pastillas de fentanilo, 100 kilos de metanfetamina y más de una tonelada de sustancias para la elaboración de dichas drogas.
Donde también hubo mano dura fue en la Cofepris. El almirante Rafael Ojeda, secretario de Marina, tomó el control y una de sus primeras acciones fue interponer denuncias en contra de funcionarios, todos ellos por corrupción y el posible tráfico de fentanilo. La limpia apenas comienza.





