- El Destino Manifiesto
Si Estados Unidos comenzó la colonización de América con el territorio de las 13 colonias que abarcaba en 1603 apenas alrededor de 12%-14% en la costa este del total del territorio americano como lo conocemos hoy dentro del espacio territorial que hace frontera al norte con Canadá, al sur con México, al este con el Atlántico y al oeste con el Pacífico.
A lo largo del siglo XIX, Estados Unidos emprendió su primera gran agresiva expansión territorial del Atlántico hasta el Pacífico: invadió a sangre y fuego los territorios que pertenecían originariamente a los indios en diferentes tribus nómadas, le compró territorio a Francia y Gran Bretaña y despojó a México de la mitad de su territorio a través de una guerra brutal con invasión militar que llegó hasta el castillo de Chapultepec, la sede entonces del Poder Ejecutivo mexicano.
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La justificación desde expansionismo que consolidó un territorio de 9.1 kilómetros cuadrados fue religiosa: Dios había concedido a los líderes de las 13 colonias el mandato divino de construir un territorio que se convirtiera en el eje religioso del planeta. A ese modelo se le llamó Destino Manifiesto, un concepto que fue popularizado por el periodista John L. O’Sullivan en 1845, pero que venía afinando desde el siglo XVII que se consolidó el modelo de las 13 colonias.
A partir de la conceptualización del Destino Manifiesto de Estados Unidos para ser el eje central motor del planeta tierra, EU consolidó su expansión territorial en el siglo XIX, se construyó un Ejército poderoso, comenzó a perfilar el dominio económico con el dólar e irrumpió con la doctrina imperial de los 14 puntos del presidente Wilson en 1918 la capitalizar en dominio hegemónico mundial y a la influencia de Estados Unidos que se consolidaría en su participación en la Segunda Guerra Mundial frente a la debilidad de Inglaterra y Francia.
La Segunda Guerra Mundial consolidó el Destino Manifiesto de Estados Unidos al convertir a este país en el ombligo del mundo a través de tres instrumentos de dominación planetaria: el poderío nuclear que se aplicó de manera brutal en Hiroshima y Nagasaki, el dólar como moneda mundial en la reunión de Bretton Woods en 1944 con la Fundación del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial y la construcción de un aparato militar funcionando en torno a uno de los puntos más importantes de esa fuerza: el derrocamiento de gobiernos no afines a EU.Detrás del discurso expansionista de Trump se encuentra la doctrina del Destino Manifiesto de EU para cumplir con el objetivo de Tomás Jefferson de que “nuestra acendrada, virtuosa y en extremo briosa y federativa República vivirá por siempre y regirá al mundo”.





