Análisis Estratégico

La decisión del presidente Trump de declarar terroristas a organizaciones del narcotráfico y el crimen organizado causó mucho escozor en la sociedad mexicana porque esperaban la invasión de los marines en las zonas del narco sinaloense. Sin embargo, esas decisiones no se dan en automático. Estados Unidos tenía declarados como terroristas, por ejemplo, a las FARC y al ELN colombianos y Sendero Luminoso de Perú, pero no significó el envío de militares a combatirlos. En todos casos la decisión implica una presión contra México para desactivar a los cárteles que tienen posiciones territoriales en la República.

Agobio en Europa por la forma tan despectiva del presidente Trump de decir que esa zona del planeta no le interesa en lo más mínimo y que si necesitan defenderse tendrán que invertir en gasto militar y crear su propio ejército. En todo caso, lo importante es que Estados Unidos, Rusia y China ya se repartieron el planeta en zonas de influencia sin llegar a ninguna guerra mundial y menos aún nuclear. La decisión de Trump, si se quiere, fue muy hábil: entenderse con Rusia y China y decirle que no se metan en Europa, pero sin tener que invertir tropas y dinero en defender una zona que cuenta poco para el equilibrio geopolítico.

Donde aumentó la tensión, de modo natural, fue en Cuba por la designación del cubano-americano Marco Rubio como secretario de Estado y por la decisión de Trump de regresar a Cuba a la lista de países que a su parecer financian el terrorismo, pero queda, si se quiere entender así, la tranquilidad de que la Casa Blanca no va a ordenar la invasión de Cuba porque está de por medio el acuerdo firmado en 1962 entre Kennedy y Kruschev de no invadir la isla como parte de los acuerdos por la crisis de los misiles. Y aunque la Unión Soviética ya no existe, la Rusia de Putin seguirá manteniendo el control de Cuba porque significa una posición geopolítica y militar a 90 millas de Florida.

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