- El Embajador y “Caballero de los Mares” está de regreso tras surcar los océanos de tres continentes, visitando 12 puertos en 9 países
Buque Escuela ARM “Cuauhtémoc”, conocido como el “Embajador y Caballero de los Mares”, está de vuelta en casa, culminando su aventura en el Crucero de Instrucción Tricontinental 2024, donde surcó los océanos de tres continentes, visitando 12 puertos en 9 países, entre ellos; Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.
Con sus velas arriadas, sus tripulantes y cadetes del Heroico Colegio Naval, dibujaron la última estampa de grandeza en este navío, de pie en cada línea de los mástiles y redes, mostrando con ello su adiestramiento para enfrentar los vientos y las mareas que los pusieron a prueba en toda su travesía, que, como en sus propias entrañas está tatuado, por medio de la cultura se reforzó la identidad, los valores y la historia que distinguen a los marinos mexicanos.
En un día de fiesta, el pasado diciembre, el muelle de la Octava Región Naval con sede en Acapulco Guerrero se vistió de gala para recibir a sus 291 tripulantes, incluidos 93 cadetes de cuarto año de la Heroica Escuela Naval Militar, quienes demostraron su disciplina, trabajo en equipo y amor por la patria.
Con las miradas, muchas llenas de lágrimas, familiares y amigos se dieron cita para recibir a sus marineros, luego de una travesía de 222 días en este Velero Cuauhtémoc, que permitió a cada uno de sus tripulantes poner en práctica sus habilidades de resiliencia, disciplina y toma de decisiones, pero sobre todo el espíritu marinero a través del trabajo en equipo.
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En una ceremonia presidida por el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México, acompañado por personal naval, militar y civil, CAMPO MARTE atestiguó este emblemático momento a bordo de la histórica embarcación y durante la maniobra de atraque.
A bordo de este majestuoso navío, bajo un sol brillante, el personal que cumplió con el curso de navegación a vela y los Cadetes que culminaron con el programa académico, prácticas profesionales, conferencias y seminarios establecidos, mostraron con orgullo su pertenencia a la Armada de México.
Tras navegar un total de 25 mil 662 millas náuticas en 165 singladuras, el “Embajador y Caballero de los Mares” regresó cargado de alegría, aprendizaje y aventuras, además de ser el crucero que contó con un mayor número de mujeres a lo largo de su historia, con 50 a bordo del buque.
A su llegada, el Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles no escatimó en el reconocimiento a los tripulantes de este exitosa travesía a través de los mares de tres continentes, “Sin duda, han sido meses de grandes desafíos, pero justamente haber sorteado cada uno de ellos, hace que estos marinos puedan decir con gran orgullo, ¡Misión cumplida!”.
“Es motivo de gran satisfacción para quienes integramos la Secretaría de Marina Armada de México recibir a nuestros compañeros, luego de haber surcado mares de otras latitudes, llevando consigo el mensaje de fraternidad, cooperación y buena voluntad de nuestra Institución, y, sobre todo el de paz, el de solidaridad y el de hermandad del pueblo mexicano”, dijo.
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Además, enfatizó que con esta aventura, fue exaltado el espíritu marinero desde las cubiertas de este velero; por un lado, jóvenes Cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar que recibieron la instrucción y capacitación necesaria para las artes marineras y, por otro, al contribuir con nuestra Nación brindando a la juventud mexicana las oportunidades necesarias para impulsar al máximo sus cualidades y capacidades, tanto personales como profesionales.
“La capacitación que reciben estos jóvenes durante los cruceros de instrucción es absolutamente integral, pues abarca desde los conocimientos propios de la profesión naval, hasta una indispensable instrucción científica, cultural y humanista, siempre provista de los valores que les permitan afrontar cualquier reto que se les presente en su vida futura”, subrayó.
En el mismo sentido, dijo que en esta travesía tricontinental, los jóvenes invitados de la Marina Mercante y así como de las Armadas de Albania, Brasil, Guatemala y República Dominicana, tuvieron un acercamiento no sólo a las actividades propias de la navegación, sino al corazón de la Marina Armada de México, al afianzar los lazos de amistad y fraternidad con sus marinos navales.
“Espero que lleven consigo este mensaje de buena voluntad y de trabajo en equipo de nuestra parte, para que en unión hagamos un México mejor y, por supuesto, un mundo mejor…”
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“Me enorgullece la labor que han llevado a cabo. Marinería, Maestranza, Oficiales y Capitanes, ¡Muchas felicidades!… Han vuelto a casa con la frente en alto. Llevar a cabo una travesía de estas dimensiones y llegar victoriosos es un doble triunfo. Continúen forjando con Honor, Deber, Lealtad y Patriotismo el destino de este navío”, recalcó.
Cabe recordar que durante su navegación, en la Gran Bahía Australiana, el Buque Escuela ARM “Cuauhtémoc” obtuvo el primer lugar del premio internacional Tetera Boston, el cual se otorga al cubrir la mayor distancia posible en cualquier parte del mundo en un período de 124 horas.
En su mensaje, el Almirante dijo que la tripulación de la emblemática embarcación mexicana puede sentirse orgullosa de cumplir esta misión, sobre todo porque llevaron al mundo el mensaje de paz, solidaridad, hermandad y buena voluntad del pueblo de México.
“El velero Cuauhtémoc es un pedacito de México que navega los mares del mundo, dando a conocer la nobleza de nuestra Nación, de una República fraterna, cuya grandeza radica en el valor de su gente, en su riqueza cultural, y en nuestra política de ser un país de paz, de fraternidad y de respeto a las naciones del resto de mundo”.
“Me gustaría precisar que este velero es una escuela flotante por excelencia, en sus entrañas se gestan unas de las cátedras más indispensables que debe recibir todo marino naval. Un esfuerzo educativo integral que se traduce en el fortalecimiento de nuestra Institución, toda vez que la Educación Naval, es la base para consolidarnos como una Marina más profesional y moderna, que nos permita enfrentar de mejor manera los retos actuales que encaramos como Nación”, finalizó.
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En representación de sus compañeros, la Cadete de Primera de quinto año, del Cuerpo General, Rubí Scarlette Herrera Ayala, perteneciente a la Heroica Escuela Naval Militar, describió que recibieron el adiestramiento que solo una escuela de mar les puede brindar e intercambiaron conocimientos científicos, tecnológicos y navales en los puertos a los que arribaron, con diferentes Armadas del mundo.
“El mundo es tan vasto y bello que cualquiera podría cautivarse con sus maravillas; este viaje nos permitió conocer entornos completamente diferentes y descubrir que los mexicanos, estamos en todo el mundo”, acentuó.
Posteriormente, el Comandante del Velero “Cuauhtémoc”, el Capitán de Navío CG DEM, Víctor Hugo Molina Pérez, narró su travesía, en la cual visitaron 12 puertos de 9 países amigos, entre los que se encuentran: Estados Unidos de América, Japón, Corea del Sur, Filipinas, Singapur, Indonesia, Australia, Nueva Zelanda y Tahití.
“Querida tripulación, Capitanes, Oficiales, brava Marinería, Cadetes y Oficiales invitados, les expreso el gran orgullo y honor que fue para mí estar al mando de todos ustedes, al mismo tiempo quiero agradecerles y reconocer su gran esfuerzo, su prestancia para siempre dar el mejor de sus esfuerzos y su pasión por la vela, que los llevó a buscar la perfección en su día a día”.
“Les deseo que las estrellas los guíen por siempre, que la experiencia y el carácter ya adquirido los acompañe a donde sea que vayan y que en sus futuras comisiones siempre se distingan por acuñar en su ser el espíritu marinero que aquí se les ha forjado”, compartió.
Además, haciendo referencia al escritor francés, ganador del Premio Nobel de Literatura, André Gide, revivió la emblemática frase: “La mujer y el hombre no pueden descubrir nuevos océanos a menos que tengan el coraje de perder de vista la costa».





