Calixto Bravo Villaso, el último sobreviviente de la Guerra de Independencia

Calixto Bravo Villaso, el último sobreviviente de la Guerra de Independencia

El 5 abril de 1878 murió en la Ciudad de México el coronel Calixto Bravo Villaso, un héroe nacional poco conocido, que sin embargo es considerado el último sobreviviente de la Guerra de Independencia y también un estratega destacado durante la invasión estadounidense, dando al Ejército mexicano, una de sus victorias en un conflicto armado.

Además, el coronel Bravo Villaso, era integrante de la ilustre familia de los Bravo. Fue hijo de Máximo Bravo y Gertrudis Villaso, sobrino de Leonardo Bravo y primo de Nicolás Bravo. Nació en la ciudad de Chilpancingo en 1790 y apenas pasando los 20 años se unió al movimiento de Independencia bajo el mando de José María Morelos en 1812.

Mientras que al final del movimiento, tuvo una serie de campañas exitosas en el estado de Veracruz en 1821, donde obtuvo el grado de coronel.

Sobre su vida personal, sus padres tenían 26 y 15 años, respectivamente, al momento de su nacimiento. Se casó con Placida Martínez Salazar el 13 de marzo de 1849, en la ciudad de Morelia. El matrimonio procreó por lo menos 3 hijos y 4 hijas.

También existen registros suyos de participación bélica en la expedición a Texas en 1836, para combatir a los independentistas, que finalmente lograron la separación de México.

Así como en la Expedición Mier de noviembre de 184, cuando una milicia texana se lanzó contra asentamientos fronterizos mexicanos y concluyó con una batalla en Ciudad Mier ocurrida entre el 26 y 27 de diciembre de 1842, con una victoria mexicana, que logró retrasar unos años la invasión norteamericana. En esta expedición, Bravo Villaso al mando de solo 80 hombres para detener a más de 600 texanos.

Aunque dicha ofensiva se originó en respuesta a otro hecho violento conocido como la Masacre de Dawson, ocurrida a inicios del mismo año, cuando 36 milicianos texanos fueron asesinados a manos de integrantes del Ejército mexicano.

Luego del conflicto con Estados Unidos, también formó parte del Plan de Ayutla, que logró el derrocamiento definitivo de Antonio López de Santa Anna en 1854 y ya como un veterano de guerra, testificó las Guerras de Reforma, la Intervención Francesa y el ascenso de Porfirio Díaz a la Presidencia.

La campaña histórica en la Invasión Estadounidense

Sin embargo, sus acciones más destacadas ocurrieron en 1846, cuando se convirtió en integrante del Ejército del Norte y con apenas 48 hombres coordinando a la primera compañía de Tamaulipas, logró detener el avance del general Zachary Taylor a la ciudad de Laredo.

Mientras que en Nuevo León, durante el mismo conflicto armado, el general Francisco Mejía, comandante del la segunda Brigada del Ejército, a cargo de la defensa de la ciudad de Monterrey en los fortines del Puente de La Purísima, Dos Flechas, Rincón del Diablo, le reconoció al coronel Bravo su valentía en la defensa de este último bastión en la región oriente de la ciudad Monterrey.

Los testimonios de la época señalan que este punto se estableció a 300 yardas del Fortín de las Tenerías, en la margen noreste del Río Santa Lucía, con el coronel Bravo al mando de poco más de 150 hombres y solo tres cañones, lograron defender la posición, nuevamente ante el embate de las tropas del general Taylor, particularmente gracias a la puntería de su artillero, Joaquín del Arenal.

El parte estadounidense de ese combate, ocurrido el 21 de septiembre de 1846, señaló que sufrieron 394 bajas, entre muertos y heridos, la mayoría de ellos, en la zona oriente de Monterrey. Mientras que en el parte mexicano, el general Pedro de Ampudia reportó que tras el primer día escaramuzas, lograron detener al enemigo y que solo perdieron el Fortín de las Tenerías, pero a cambio de numerosas bajas.

Por estos hechos, el estado de Nuevo León incluye al coronel Bravo como uno de los más de 6 mil 500 heroicos defensores de la ciudad de Monterrey en 1846, aunque no existe un monumento que honre a estos combatientes por una de las gestas heroicas que marcan esta ciudad.

Para desgracia del coronel Bravo, nunca recibió en vida el merecido homenaje por su destacada carrera militar, ya que murió en la pobreza a los 88 años víctima de gangrena en la Ciudad de México, aunque inmediatamente después de su muerte, sus restos fueron sepultados en la Rotonda de las Personas Ilustres, donde se encuentran desde el 07 de abril de 1878.

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