Desde mi espacio civil: La Comandanta

María Eugenia Rojas Sánchez

El primer minuto del martes uno de octubre de 2024 quedará en la historia de México como el verdadero inicio de una nueva era; el de la primer mujer presidenta de nuestro país, que convirtió a Claudia Sheimbaum Pardo, en la ciudadana con más poder hasta hoy en nuestro país, al asumirse de inmediato como la Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.

Y no sólo fue de dicho, en los hechos, el Ejército Mexicano y la Marina Armada asumieron su papel, como nunca antes. 

Sin embargo, en la víspera de ese primer minuto, seis migrantes de nacionalidad egipcia y salvadoreños, perdieron la vida en un camino rural de Chiapas, a causa de los disparos de soldados que habían marcado el paso a camioneta de redilas manejada por “coyotes” no aceptaron detenerse.

A partir de ahí y desde los discursos en la toma de protesta de cada uno de los titulares en las instalaciones del Heroico Colegio Militar el General de División, Ricardo Trevilla Trejo; y en la sede nacional de la Secretaria de Marina en Almirante, Raymundo Pedro Morales Ángeles; se comprometieron a fortalecer la presencia y ascensos reales de las mujeres al interior de sus filas.

Los que acostumbrados a discursos oficiales, notamos de los más altos mandos de las Fuerzas Armadas una postura más humana, después de cumplir como línea dictada, con la referencia a las mujeres militares y marinas, todos pusieron como ejemplo el reconocimiento a sus respectivas compañeras de vida, es decir, no solo los titulares que llegaban a tomar el mando de las Fuerzas Armadas, sino también los salientes General Luis Crescencio Sandoval y Almirante Rafael Ojeda Durán, escuchar a esos señorones con voz entrecortada, a cualquier mujer nos daba esperanza, no era señal de debilidad sino de respeto a la nueva era que iniciaba.

El narco en EEUU

Así demostraron también la fuerza para dejar de abrazar al crimen, las cifras hablan por si solas, se acabaron los pactos y las protecciones, aumentaron las capturas, los decomisos históricos, pero bajo la línea de respeto de los derechos humanos que marco la Comandanta en su primer mañanera, al advertir: “No puede repetirse una situación así”. 

En el Campo Militar Marte, horas después, Sheinbaum recibía la salutación de los y “las” integrantes de sus fuerzas al mano, y dictaba nueva línea en su discurso para todos los mandos a los que llamo “humanistas”: “Las instituciones de la Defensa y la Marina tienen un origen popular y este se ha mantenido hasta la fecha, y eso no solo es un orgullo sino una fortuna para México”.

La Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas defendió ahí también la reforma que traspasó la Guardia Nacional al control del Ejército, una enmienda impulsada todavía por su antecesor en el cargo, Andrés Manuel López Obrador, y muy criticada por organizaciones de defensa de los derechos humanos: “Para los que critican que esto es militarización, es totalmente falso. En nuestro país no hay Estado de excepción, no hay violaciones a los derechos humanos”.

Transición a la Vida Civil: claves para el éxito

Aun con la tragedia de Chiapas latente advirtió que en esta nueva era en el país: “Lo que hay es más democracia, más libertades y Estado de derecho. Además, la comandanta suprema de las Fuerzas Armadas es electa por voto popular, es una civil. Orgullosamente, las Fuerzas Armadas tienen una tradición civilista. Esto significa que honrosa y lealmente siempre han obedecido al mando civil, como lo establece la Constitución”, explicó después de haber extendido la mano a las mujeres más sobresalientes de las Fuerzas Armadas, las primeras en ser visibilizadas y reconocidas en el acto oficial de salutación, donde si llegaban junto con ella, por lo menos las mujeres militares.

En esta nueva era existen pendientes, para las mujeres violentadas, las madres buscadoras, las niñas que son explotadas en el campo, las que carecen de educación ya las que son vendidas en comunidades rurales, por menos monedas que una vaca, pero en el inicio de esta nueva era, la mandataria y jefa suprema ha adelantado que su Gobierno se seguirá apoyando en el Ejército y la Marina para la construcción de obras estratégicas de infraestructura: “nuevas rutas de trenes de pasajeros y de carga, para aumentar la cantidad de puertos”. 

Son y van a seguir siendo, dijo, los tiempos de hazañas pacíficas del pueblo de México y sus Fuerzas Armadas, reconoció a su antecesor el Presidente López Obrador, como el que abrió al Ejército y la Marina la baraja de posiciones en la gestión pública más allá de la seguridad, y los involucró en la construcción de obras y la administración de empresas estatales. 

Análisis Estratégico

Sheinbaum Pardo anunció dos meses antes de ser aprobado el Presupuesto de Egresos de la Federación más austero, que enviaba al Congreso una reforma para aumentar el salario de los soldados, marinos y guardias nacionales. “Haremos juntos cosas extraordinarias porque estamos viviendo tiempos virtuosos, con Fuerzas Armadas humanistas, visionarias y ejemplares”, afirmó. 

Dicha salutación no fue ajena entonces a los símbolos feministas que Sheinbaum ha impreso a su gestión desde el primer momento. Después de recorrer en un vehículo militar el Campo Marte, entre las formaciones de las tropas, la presidenta se puso de pie flanqueada por los titulares de la Defensa, Ricardo Trevilla, y de Marina, Raymundo Morales. Uno a uno, los altos mandos del Ejército, la Marina Armada, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional se pusieron ante ella, hicieron el saludo marcial reconociendo su jerarquía y se fueron marchando. Eran todos hombres, y eso cambiará en la elite castrense, porque si bien falta mucho para que lleguemos todas, en las instituciones que le dan poder debe tener aliadas, al tiempo.

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