Dos informaciones aparecidas en el mes de abril vuelven a poner en el tapete de las discusiones la irresponsabilidad tramposa del Gobierno de Estados Unidos en su percepción sobre la droga que inunda las calles americanas: una información señala que la droga ingresa a territorio americano por la responsabilidad del sistema fronterizo de aduanas mexicanas, pero otra información revela que con toda impunidad y debajo de las narices de la DEA dos cárteles mexicanos dentro de Estados Unidos han convertido a la ciudad de Atlanta, Georgia, en una gigantesca narcobodega.
La primera revelación plantea uno de los graves problemas del narcotráfico en México: el trasiego interfronterizo dentro del territorio mexicano y el cruce de droga en zonas muy localizadas de una frontera de más de tres mil kilómetros del largo. Para nadie es un secreto que los narcos mexicanos han corrompido a la estructura aduanera mexicana, pero la fórmula tiene que cuadrarse con lo que ocurre del lado estadounidense: las autoridades aduanales y de seguridad de Estados Unidos tienen la obligación de impedir que la droga cruce.
Pero todas las miles de toneladas de droga producida en México que llega a Estados Unidos cruza el lado fronterizo americano y grupos delictivos estadounidenses y mexicanos se encargan de distribuirla a todo el territorio estadounidense e inclusive la DEA tiene detectado el problema de que la venta de droga al menudeo en las calles –es decir: al consumidor directo– la controlan células autónomas de cárteles mexicanos.
El problema de la narcobodega en Atlanta está reconocido por las autoridades americanas y aparece en todos los reportes de la DEA en el sentido de que los dos principales cárteles mexicanos –el de Sinaloa y el de Jalisco– son los que operan la estructura de contrabando de droga de México hacia EU, su distribución en los 50 Estados Americanos y su venta para el consumo en las calles.
Estos datos confirman lo que aquí se ha insistido: la demanda de consumo de los adictos americanos determina el flujo de droga a través de la frontera y los estupefacientes cruzan la línea aduanera del lado americano por irresponsabilidad, corrupción ya está complicidad de autoridades de EU. El día en que las oficinas aduaneras y policiacas de Estados Unidos pongan orden en su lado en la zona fronteriza con México, ese día comenzará una verdadera lucha contra el narcotráfico.
Y todo podría comenzar el día en que el Gobierno de Estados Unidos acepte con modestia que es corresponsable del problema del narco.





