Finalmente, dentro del valioso garante como es la educación en su inclusión dentro de las estructuras y sistemas de la Seguridad Pública; hablaremos del escalón educativo más activo y práctico en la sociedad, de formación permanente y transformación constante, como lo es el inmenso entorno de la Comunidad. Este debe tener especial relevancia ya que contribuye al desarrollo de bases teóricas y prácticas por los diversos sistemas educativos del país.
Nuestros ahora entes ciudadanos después de estar durante muchos años bajo la protección de los entornos familiares, escolares y laborales en algunos casos; entran a un proceso de evolución donde los espectros sociales les generarán una series de episodios (engrama o bucle neuronal “marcas cerebrales como base biológica de una huella o esquema de funcionamiento derivado de la experimentación, como el conjunto de cambios cerebrales resultado del aprendizaje y aquello que memorizamos” (Castillero, 2018), a base de situaciones con experiencias espacio-temporales, mismas que les permiten adaptarse a la siguiente fase de maduración sobre aspectos manifiestos de la vida cotidiana; como la independencia y la autonomía dentro de la sociedad actual.
Este proceso de adaptación individual por el que pasa cada ser humano sin tener que existir un rango de edad específico, por las distintas circunstancias en que pueda presentarse, llega a darse de forma consciente ante la novedad de las grandes interacciones comunitarias del mundo exterior; pero también de forma inconsciente por circunstancias obligatorias o forzadas por el modo diverso de sobrevivir; estas dos formas nos permiten entender las manifestaciones tan distintas que puede llegar a alcanzar cuando nos integramos permanentemente a la adaptación comunal en los entornos cotidianos donde interactuamos con un sinfín de personas pertenecientes a nuestra sociedad y que con el paso del tiempo aumentan en número de manera acelerada en nuestro mundo muy particular; “la seguridad a formado parte de la sociedades y civilizaciones desde su integración como comunidad humana, se encuentra entreverada con la supervivencia de una comunidad y con mayor razón de una sociedad con identidad y aspiraciones de Estado-Nación”. (Castaño, 2015)
Ahora recordemos que el término SEGURIDAD desde la semántica proviene de su origen en la palabra del latín “securitas” que se refiere a “no tener temor” o “vivir sin miedo alguno sin preocupación”; y ”securus” que a su vez deriva de “sine cura” que significa “libre de preocupaciones, sin problemas”; en una contraparte a los objetivos mencionados para la seguridad, estos serán los primeros fenómenos de carácter psicológico que se presentarán en las personas en entornos desconocidos mismos que generan temor, miedo, preocupación y problemas de carácter individual o colectivo, con consecuencias irreversibles que son indispensables para los complejos procesos de adaptación a que deben ser sometidos dentro del tejido social en la comunidad.
Analicemos un ejemplo muy sencillo, hay que visualizar que tanto trascendiera que una persona observe a la distancia el escenario que genera en su campo visual un accidente de atropellamiento por un vehículo a una persona que transita por el paso peatonal asignado para el cruce de la calle y en un instante ocurre el accidente automovilístico; sin describir detalles especiales tendremos que percibir que las diversas situaciones mentales y físicas que pasan en la persona que está observando, son situaciones que generarán muchas inseguridades con respecto a las medidas procedimentales y procesos de prevención que deben existir en función de cada puesto o elemento como en el ejemplo en cuestión, para poder ser el conductor, el transeúnte o hasta un espectador; aquí estamos ante un diagnóstico muy superficial de la diversidad de engramas permanentes que perduraran en la persona a lo largo de toda su vida.
Al anterior ejemplo, dentro de los variados análisis que pudieran exponerse, nosotros retomaremos a lo que identificamos como parte de la Seguridad Subjetiva que es una resultante de los procesos mentales de las personas con respecto a los distintos entornos, las amenazas, los riesgos o las fortalezas que estos perciben a diario en la comunidad en que viven y que concluyen con su desarrollo según las características individuales, las experiencias o la información de pueden interpretar; ahora bien, con la implementación de la educación podemos contribuir para el mejoramiento de esa percepción, dado que en un inicio deben ser conscientes de que su seguridad no solo es primordial sino que es la una sumatoria de diversidad de circunstancias, con escenarios de carácter netamente subjetivo; “la inseguridad objetiva está relacionada con los fenómenos delictivos que afectan a la población, mientras que la subjetiva tiene que ver con las opiniones de la ciudadanía sobre aspectos como el grado de inseguridad en entornos cotidianos” (Galdón, 2019)
Debemos buscar en la praxis de programas en los sistemas educativos que a través de la exposición de temas relacionados que nos permitan contar con amplio conocimiento de los alcances que deben tener las medidas de percepción y prevención; asimismo, sensibilizar y ejercitar la reacción ante cada una de las posturas de las situaciones que marcan las tendencias a un sentimiento de inseguridad permanente y que genera un crecimiento de aislamiento al exterior, conforme a las realidades cotidianas en desarrollo en el contexto cultural, social y comunitario.
Es necesario contar con Ejes Educativos Transversales Sociales, “que son aquellos que refieren a valores, urbanidad, consumo, derechos humanos, respeto y convivencia armónica” (Águila, 2020); con una Acción de Aprendizaje para contribuir a la educación, para la resolución dificultades latentes en la sociedad actual con procesos formativos tales como: 1. Aprender a generar un entorno más agradable para todos los integrantes de una comunidad con la participación individual y colectiva. 2. Crear espacios prácticos para aprender a participar autoridades y ciudadanos conforme a los diversos entornos realistas no sólo teorizantes. 3. Enseñanza de estrategias de prevención social y situacional en la comunidad con un conjunto de herramientas sobre los contenidos para reaccionar rápida y eficientes apegadas al realismo. 4. Identificación, análisis y desarrollo de los indicadores de alto impacto negativo que desestabilizan a la comunidad en general. 5. Aplicación de programas de mejora continua y evaluación de avances de contenidos, participación de elementos participantes en entornos y situaciones reales que permitan cambios evolutivos; este tipo de ejes transversales permite la interacción interdisciplinaria y multidisciplinaria, vinculando los campos del saber de las ciencias sociales con las áreas técnicas necesarias, pudiendo relacionarse estos ejes con las habilidades blandas como “atributos, hábitos y rasgos personales que hablan del modo en que una persona se relacionan con los demás” (Anáhuac, 2022) como complemento de las habilidades duras o técnicas.
Sin dudas que no existe un proceso educativo perfecto, porque todo aprendizaje siempre estará sometido al cambio evolutivo que la realidad exige; pero lo que sí podemos tener en consideración es que el constante entrenamiento, adiestramiento o ejercitación de todos los indicadores teórico-prácticos nos va a permitir que estemos todavía más preparados para estar en alerta constante con reacciones positivas, conforme a los objetivos y las metas para la preservación de la seguridad de todos, y que no dejemos a la fortuna o suerte el tan preciado bien jurídico como lo es la propia vida, recordando que lo material tiene forma de recuperarse o reponerse y por consiguiente debe tener menor importancia por pasar a segundo término.
En conclusión, los entornos de la familia, la escuela, el trabajo y la comunidad, serán la ruta educativa más idónea para que los procesos de aprendizaje contribuyan de manera predominante en la seguridad pública del país, no solo es importante que teoricemos los contenidos temáticos, es también necesario la integración de las competencias educativas, pero será indispensable generar escenarios apegados a la realidad donde nuestros futuros ciudadanos sean adiestrados y entrenados para que las situación aprendidas les permitan construir reacciones óptimas; y por supuesto nunca debe faltar la propia interacción con los diversos escalones existentes de la autoridad en cada uno de los entornos, la máxima es trabajar primero en forma individual para después sumar fuerzas y lograr que nuestra sociedad sea lugar más seguro para todos.
Muchas gracias por su atención, durante estas cuatro partes del presente artículo dedicado al Garante Fundamental de la Seguridad Pública: La Educación; antes que nada, estimados lectores les envío un respetuoso y cordial saludo, estando seguro de que el presente contribuirá de manera relevante para el incremento de conocimiento sobre la materia.





