El narco en EEUU: Narco y adicciones

Droga narco EEUU

En la Evaluación de las Amenazas para la Estabilidad estadounidense que circuló en octubre el Departamento de Seguridad Interior de EEUU hubo una referencia al narcotráfico que resumió en pocas palabras las razones de la crisis en la introducción de drogas provenientes de otros países: el narco existe para proveer de drogas a los adictos americanos.

Este punto lo hemos tratado en esta columna con bastante recurrencia a partir de una lógica basada en las reglas inexorables de la economía: la oferta la determina la demanda, es decir, que la necesidad de drogas para el consumo de los adictos estadounidenses es lo que está detrás de problemas que ahora se advierten demasiado complejos como la existencia del Cártel de Sinaloa, el encarcelamiento de los capos y los políticos y funcionarios mexicanos que se aliaron al crimen organizado.

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Bien interpretado, ese argumento de la Evaluación de Amenazas para Estados Unidos está indicando también que el problema seguirá existiendo por otra razón igualmente sencilla: los gobiernos de Estados Unidos, desde que el problema de la droga comenzó a crecer en los años sesenta inclusive en el contexto de la guerra de Vietnam y la heroína proveniente de ese conflicto, nunca han tenido la prioridad de tomar decisiones concretas para combatir el consumo, a partir de esa falsa percepción de la democracia como el derecho ciudadano a consumir drogas, aunque su producción y comercialización viole todas las leyes e inclusive se convierta en un problema de salud pública por los fallecimientos debidos a las sobredosis.

Aquí también hemos repetido que no se tiene claro el número de adictos, de consumidores o de personas que en alguna parte de su vida hayan acudido al consumo consistente de drogas. Se tiene el dato de que el 9% de los adictos deriva más bien de las atenciones de sobredosis en hospitales, en algunas referencias perdidas en medio se habla del 30% de los estadounidenses que consumen droga por adicción o por circunstancias y no pocos aventuran el dato de que la cifra llegaría hasta 60%. Sobre una población de 330 millones de personas, estaríamos hablando de que los consumidores en cada uno de estos tres niveles serían de 33 millones, 90 millones o casi 200 millones.

El Departamento de Seguridad Interior lo tiene muy claro: el problema no está en la existencia de cárteles que ingresan droga de contrabando a Estados Unidos, sino en que los adictos americanos necesitan, en su libertad, tener acceso a la droga que consumen.

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