El péndulo americano

El péndulo americano

La inevitabilidad de la candidatura reeleccionista del presidente Joseph Biden debe de tener una lectura estratégica que atienda a la crisis de liderazgo en el sector político-ideológico de los demócratas. Pero también debe de incluirse en el análisis una sensibilidad que entienda la coyuntura de la sociedad estadounidense que oscila entre demócratas y republicanos.

La teoría de los ciclos políticos –más que ideológicos– puede no tener cabal comprensión fuera de Estados Unidos:

–De los progresistas Kennedy y Johnson se osciló al ultraconservador Nixon.

–Luego el péndulo regresó al liberal Carter.

–Y después retornó a los derechistas Reagan y Bush Sr.

–Le siguió la nueva generación encabezada por el demócrata Clinton que reanimó al ala progresista.

–Pero nueva cuenta su sucesor salió del neoconservadurismo de Bush Jr.,

–El columpio político volvió a moverse del lado contrario con el progresista Obama y su imagen afroamericana,

–Pero casi de manera inmediata los estadounidenses regresaron al ultraconservadurismo con la victoria de Donald Trump,

–Y adelantándose un periodo de cuatro anual el voto progresista ganó con Biden.

–Aunque ahora amenaza el retorno ultraderechista con Trump.

Esta imagen pendular de la ideología y la política estadounidense se mueve dentro de un marco referencial imperial: la diferencia entre republicanos y demócratas se basa en los temas fundamentales de menos o más impuestos y programas sociales que muchas veces tienen que ver con derechos minoritarios, pero las dos corrientes ideológicas coinciden en el papel prioritario de la Casa Blanca en el dominio geopolítico de los intereses imperiales económicos, militares e ideológicos de Washington.

 Y la lógica del péndulo político estadounidense adelanta tendencias en el sentido de que los republicanos regresarán a la Casa Blanca por el agotamiento demócrata, aunque quizá el mensaje que está dejando el cambio cuatrianual de presidente implica también la reducción de la dinámica de los ciclos a sólo cuatro años por el desgaste presidencial durante el primer periodo.

En Estados Unidos las elecciones presidenciales se deciden por el ánimo de los votantes. Por lo tanto, la vertiente sociológica tendría que aumentar el componente de cualquier análisis electoral y político que se haga sobre las elecciones presidenciales, sobre todo porque suele ser muy complicada la explicación de cómo la sociedad americana oscila entre muy liberales y luego muy conservadores.

En este contexto, las elecciones presidenciales de este año mostrarán un reacomodo de los sentimientos del americano promedio.

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