Por la espiral

DANA, España gestión gubernamental
  •  España padece una DANA mortal que deja al descubierto la mala gestión gubernamental

La demora en la ayuda proporcionada por la Unidad Militar de Emergencias y la lentitud en la toma de decisiones por parte de la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha generado mucho malestar entre los propios militares ávidos de ir a socorrer a los miles de damnificados por la gota fría en Valencia que dejó 216 fallecidos y una veintena de desaparecidos. 

 Marco Antonio Gómez, presidente de la Asociación de Tropa y Marinería, del Ejército de España explica al respecto que los militares demoraron más de 48 horas en recibir órdenes de acudir en el auxilio de las víctimas. 

La ministra de Defensa se escuda señalando que ella no puede desplegar tropas si antes el propio presidente de la Generalitat Valenciana no lo solicita y da permiso para ello. 

“Se ha demorado y además nos han ido llamando a cuentagotas. Esta es una zona de guerra por la magnitud del desastre causado, nosotros estamos preparados para ayudar en las labores de rescate y auxiliar a la población llevándoles agua y otras provisiones”, comentó Gómez. 

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Hasta el pasado 6 de noviembre, había desplegados 17 mil militares, guardias civiles y policías pero la población damnificada no ha dejado de clamar porque les hagan llegar más ayuda para arreglar tuberías, quitar barro, arreglar caminos, drenajes, tuberías y llevar medicinas y comida.

El pasado 29 de octubre, un fenómeno natural conocido como DANA provocó una intensa lluvia y en el Levante, el desbordamiento del río Júcar y el Magro, así como el desbordamiento del Barranco del Poyo. Esta virulencia orográfica castigó con ferocidad a 71 municipios en la Comunidad Valenciana; pero también causó estragos en Castilla La Mancha; y, en Andalucía, en 285 municipios algunos amenazados por la crecida del río Guadalhorce.

La DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) se caracteriza por fuertes y abundantes lluvias; este fenómeno es una masa de aire polar frío que queda aislada y circula a altitudes muy elevadas y que al chocar con el aire más cálido y húmedo genera fuertes tormentas y entornos bastante inestables. 

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La gente se ha sentido sola ante la tragedia: las fuerzas de seguridad del Estado como la Policía Nacional y la Guardia Civil aclaran que estuvieron ayudando desde el primer minuto de las inundaciones pero la calamidad ha sido tan devastadora, con un radio tan inmenso, que la ciudadanía valenciana se ha sentido defraudada por no ver un amplio despliegue de la Unidad Militar de Emergencias que ha ido trasladando a sus militares en la medida que el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, lo ha pedido. 

Los miles de damnificados se han sentido huérfanos del Estado y de sus instituciones. Ha sido gracias a la gente, de otras localidades y ciudades de toda España, que ha comenzado la distribución de víveres, medicinas, agua y de cientos de escobas y palas para quitar montañas de lodo. 

La descoordinación, entre los poderes, ha abierto una nueva grieta política: el presidente, el socialista Pedro Sánchez, se niega a declarar “la emergencia nacional” que quitaría el control del mando a Mazón y pasaría a tenerlo el ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska. 

Ante la magnitud de la catástrofe y los daños económicos que siguen siendo incuantificables, el gobierno de España inició los trámites para solicitar la ayuda del Fondo Europeo de Solidaridad y la utilización de otros recursos de apoyo comunitario provenientes de la Unión Europea (UE). La ayuda económica tampoco será rápida.

  • @claudialunapale
  • Claudia Luna Palencia Periodista, escritora y corresponsal España y Europa.

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