La historia de la aviación mexicana no podría tener un mejor recinto que el Museo Militar de Aviación «Teniente Piloto Aviador José Espinoza Fuentes», conocido como el MUMA, que este 10 de febrero cumple tres años desde que abrió sus puertas en esta nueva versión, moderna, cercana y original.
Para conocer las entrañas de este recinto, que se encuentra dentro de la Base Aérea de Santa Lucía, en el Estado de México, CAMPO MARTE charló con el Coronel FACV DEMA Hilario Benítez Esquivel, Director del Museo Militar de Aviación.
Como contexto, el MUMA es heredero de aquel primer museo de aviación militar creado en 1933 en los terrenos donde actualmente se ubica la central camionera TAPO, hasta 1976, cuando cerró sus puertas y volvió a ver la luz en el año 2000, utilizando una parte del hangar usado por el Escuadrón Aéreo 302 para la exhibición de material aéreo histórico y el cual fue reinaugurado en 2010 para el festejo del bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución.
Sin embargo, debido a los trabajos para la construcción del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, cerró sus puertas y fue hasta 2022 que oficialmente se inauguró el actual Museo Militar de Aviación «Teniente Piloto Aviador José Espinoza Fuentes».
A diferencia de las versiones anteriores, de acuerdo al Coronel Hilario Benítez Esquivel, “Este recinto se creó específicamente para que sea el Museo de aviación. A nivel México es el único del Ejército que está diseñado específicamente para que sea museo. Aunque si lo vemos como concepto, no es nuevo, data de 1933, es decir es el más antiguo que tienen las Fuerzas Armadas”.
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El Museo Militar de Aviación; desde sus inicios, preserva y muestra material histórico que se remontan al inicio del siglo pasado, el cual tenía como función principal la concentración de los objetos históricos, tanto militares como civiles, los cuales forman parte de la historia de la aviación y representativa de los hechos heroicos del personal de esta fuerza armada.
“Contamos con 12 salas de exhibición que van desde el vuelo, la naturaleza y la mitología y cerramos con el poder aéreo que es lo más nuevo de la aviación. Bueno, lo más actual y en la parte de arriba hay cuatro galerías temporales”.
“Tenemos el compromiso de preservar la historia, incluso, cada uno de los aviones en su mejor versión para ser expuesta a la población y que los visitantes puedan apreciar cómo sirvieron en el desarrollo de México. Es un gran compromiso y es una de las misiones que tengo asignadas. Es una gran distinción y es un gran reto lograr ese objetivo”, aseguró.
Sin embargo, lo que muchos no saben es que este Museo de Aviación, al ser construido como un hangar, tiene un piso con un recubrimiento especial, que ayuda en el mantenimiento de las aeronaves, además de dos sótanos, uno es para restauración y otro es para mantenimiento.
“Hay muchas piezas que no tenemos exhibidas todavía porque estamos dando un mantenimiento museográfico que se le tiene que dar para poder exponerlas. Tenemos en total 56 aeronaves en exhibición, en todo el museo, incluyendo las que están en el exterior”, describió.
Cabe destacar que el Museo Militar de Aviación (MUMA) es uno de los museos de aeronáutica más grande de toda América Latina, con una característica particular, pues tanto niños y adultos pueden estar muy cerca de un avión, admirar y fotografiar.
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“Estamos enclavados en el Corredor Cultural Santa Lucía. Esta es la característica de las nuevas instalaciones militares. Tomando el rumbo de la apertura de las Fuerzas Armadas con la población civil, ese es uno de los objetivos que se está logrando con esto”.
De acuerdo al Coronel Hilario Benítez Esquivel, desde la apertura de este nuevo recinto, el 10 de febrero de 2022, el museo acumula 1 millón 390 mil visitantes, nacionales y extranjeros, quienes al ingresar se encuentran escudos del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos acompañados por inscripciones de los valores que distinguen a los soldados del aire: Honor, Valor, Lealtad.
Recinto de aeronaves inmortales
Actualmente el Museo Militar de Aviación resguarda más de 55 aeronaves, divididas en aeronaves de ala rotativa y de ala fija, la mayoría utilizadas por la Fuerza Aérea Mexicana, por lo que una de las misiones de este lugar es exponer los colores, formas y mecanismo con el que originalmente volaron, trasladando a los visitantes a páginas inimaginables de la historia misma del país.
Por ejemplo, se cuenta con una estructura de bicicleta-planeador desarrollada a principios del siglo XX por Manuel Ventosa o las réplicas de biplanos TNCA serie A y serie H, los cuales hacen alusión a dos de las primeras aeronaves diseñadas y construidas en México durante la revolución mexicana.
Sin embargo, para el Coronel Hilario Benítez Esquivel no puede pasar desapercibido el avión bombardero B-25 Mitchell, uno de los bombarderos que fueron adquiridos por México a raíz de su entrada en la Segunda Guerra Mundial, y cuya misión fue la de vigilar las costas mexicanas ante la amenaza de submarinos del Eje.
Además, los jets de pelea adquiridos por la Fuerza Aérea Mexicana en la década de los 60´s: el de Havilland Vampire Mk. III y el Lockheed T-33, también roban miradas, tal vez por su imponencia y su esquema de colores original.
Sin olvidar que los visitantes podrán observar uno de los Northrop F-5 Tiger adquiridos en la década de 1980, el avión de combate supersónico más potente que opera en México y también símbolo de la modernización de la Fuerza Aérea Mexicana.
Como colofón, el visitante podrá admirar la grandeza de un helicóptero Mi-26, adquirido por la Fuerza Aérea Mexicana a Israel en el 2000, el cual es uno de los helicópteros más grandes jamás construido en el mundo.
La historia del aire en un solo lugar
Visitar el Museo Militar de Aviación «Teniente Piloto Aviador José Espinoza Fuentes» es adentrarse a un recinto con un legado histórico inigualable, tanto para aficionados como expertos, con legendarias aeronaves desde la serie H, hasta los afamados aviones P-47 Thunderbolt del Escuadrón Aéreo 201, usados en la Segunda Guerra Mundial, se encuentran en exhibición permanente.
Según el entrevistado, este museo cuenta con material audiovisual que expone la historia de la Fuerza Aérea Mexicana al pasar de los años y además exhibe 24 galerías y diversos artículos sobre la historia de la aviación.
En una línea del tiempo perfectamente trazada, el Coronel Hilario Benítez Esquivel acompañó a este equipo editorial por los rincones del recinto, haciéndose pasar por un verdadero guía, viviendo la experiencia del vuelo en la naturaleza y la mitología, pasando por la aerostación y los pioneros del vuelo en México.
Sin embargo, como detonante, está la sala dedicada a la aviación militar en la Revolución Mexicana, refiriendo que la historia de la aviación en México comenzó durante el Porfiriato y pese al estallido de la Revolución Mexicana en 1910, su curso no se detuvo, hasta el nacimiento de una fuerza armada, que preexiste en nuestros días.
Así, mientras el recorrido sigue, se pueden apreciar datos de los grandes vuelos en la historia de la aviación y la participación de México en la Segunda Guerra Mundial, con el Escuadrón 201.
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Finalmente, se rinde tributo al Colegio del Aire y los pasajes y hechos gloriosos de la Fuerza Aérea Mexicana a través de sus piezas únicas, documentos, fotografías, esculturas.
Pese a ello, el Coronel Benítez hace una reflexión y asegura que el recinto enfrenta dos grandes retos, el primero que se relaciona con la tarea de mantener, preservar, conservar el material de vuelo en buenas condiciones y el segundo, incrementar el acervo cultural.
“No tenemos todos los aviones que han integrado a la Fuerza Aérea. Existen varios tipos de que están distribuidos a lo largo de la República; debemos buscarlos y tratar de integrarlos aquí al museo. Si se dan cuenta, es un magnífico lugar donde se puede exhibir la magnificencia de un avión”, asegura.
Por ello, el Coronel Hilario Benítez Esquivel cierra el recorrido con la frase, que algunos atribuyen a Leonardo da Vinci: “Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la tierra con la vista mirando al Cielo”, como una invitación abierta para los próximos visitantes del MUMA.





