Noviembre, prueba de fuego

Noviembre, prueba de fuego

Sin tener muy claro todavía que la agenda geopolítica de América Latina pudiera redituarle aprobaciones electorales en las elecciones legislativas y de gobiernos estatales el primer martes de noviembre próximo –ya a la vuelta de la esquina–, la estrategia del presidente Trump se pondrá a prueba con el voto de las comunidades hispanas que viven dentro de EU.

Y en ese sentido, los principales análisis estratégicos americanos están advirtiendo que los hispanos que son electores han padecido ellos mismos la represión del temible ICE con arrestos brutales no sólo de migrantes que carecen de documentos de permanencia legal, sino contra ciudadanos legalizados que son perseguidos sólo por perfiles raciales.

El tema del narcotráfico hasta ahora no parece están ofreciendo pruebas coherentes de que podría ser un tema que llenará las urnas republicanas en las próximas elecciones, sobre todo si tomamos en cuenta que buena parte de los votantes son consumidores ilegales de droga y están padeciendo las dificultades en la disponibilidad de estupefacientes por la persecución de cárteles y de contrabandistas.

La agenda del narcotráfico es importante, desde luego, para la situación interna de Estados Unidos porque los cárteles mexicanos han creado estructuras muy poderosas dentro de territorio americano para hacerse cargo del contrabando, distribución, venta al menudeo y lavado del dinero producto de las drogas. Y que los cárteles han aumentado la delincuencia por sus acuerdos y pactos nada secreto con bandas delictivas y sobre todo pandillas que son las que controlan pequeños territorios físicos para tráfico y venta de drogas.

Estos datos no indican tendencias decisivas en las encuestas, pero los primeros sondeos en la víspera de las elecciones de noviembre estarían van dando señales de que los republicanos podrían no ganar la mayoría en las dos cámaras y entonces el principal problema de Trump será el fantasma de un nuevo juicio político que es la preocupación desde ahora.

La disputa por las dos cámaras y varias gubernaturas podrían obligar a Trump a desentenderse un poco de la agenda geopolítica de América Latina y el Caribe y comenzar a realizar giras internas con mayor intensidad en la búsqueda de votos de la comunidad conservadora de Estados Unidos. Hasta donde tienen datos, la agenda geopolítica –ya sin el fantasma de la guerra fría que terminó los noventa– no motiva a los conservadores a salir a votar y en realidad la base electoral de los republicanos se localiza en los grupos de granjeros que detestan al Estado.

Tromp va a depender del voto interno y no del voto motivado por el narco.

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