Nueva soberanía

Campo Marte Zona Cero, Nueva soberanía

Como nunca en la historia de la República independiente, México entró en 2018 en una zona de redefinición de sus enfoques de seguridad nacional referidos en tres niveles muy concretos: las presiones estadounidenses para seguir subordinando a México a los intereses nacionales americanos, la autonomía relativa de las organizaciones criminales ya en modo de transnacionalización y la redefinición de la seguridad nacional en términos de seguridad interior.

El modelo de seguridad nacional estadounidense nació en el conflicto con la declaración de la revolución cubana como un estado marxista-leninista y la Casa Blanca definió la doctrina de subordinación regional de los países del Bravo a la Patagonia a los intereses ideológicos y económicos de Washington.

Los dos criterios que definieron el dominio imperial de Estados Unidos en el continente americano fueron el establecimiento de la doctrina Monroe en 1823 que definió el criterio imperial de que América (el continente americano) debería ser para los americanos (Estados Unidos en modo hegemónico) y el autodenominado destino manifiesto en el siglo XIX que lo otorgó a la nación americana el control y la subordinación de los intereses de los países de la región como un designio de Dios.

La hegemonía estadounidense se basó en el criterio imperial del presidente Wilson después de la Primera Guerra Mundial, se fortaleció con el poderío nuclear de Washington en la Segunda Guerra y definió la polarización capitalista con la crisis en Corea y luego el muro de Berlín. Todos los países del mundo debieron de decantarse en la aceptación de la dominación estadounidense o el alineamiento a los intereses geopolíticos de la Unión Soviética y luego de China, sin poder definir concretamente un no-alineamiento como tercera posición imposible de consolidar.

El ciclo gubernamental mexicano en 1940-2018 aceptó las condiciones y circunstancias del paraguas de seguridad nacional de Estados Unidos, aunque a costa de reblandecer los intereses nacionales en aras de una estabilidad internacional. En 2018, el nuevo gobierno del presidente López Obrador definió sin estridencias el camino de la autonomía geopolítica que no rompía con alianzas estratégicas con Estados Unidos, pero tampoco excluía que otros bloques políticos, militares y económicos tuvieran espacios de colaboración.

En este contexto se inscribe la continuidad del papel de las Fuerzas Armadas en el sexenio 2024-2030 en la defensa de la soberanía, en su centralidad en la seguridad interior y en la utilización del potencial institucional del sector castrense en acciones de desarrollo social que forman parte de sus misiones constitucionales.

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