Planeación estratégica, tecnología e inteligencia: Querétaro enfrenta el futuro

Planeación estratégica, tecnología e inteligencia: Querétaro enfrenta el futuro

En apenas cuatro meses, la Policía Estatal realizó 2,266 operativos en los 18 municipios de Querétaro. La cifra muestra la dimensión del despliegue, pero no revela lo que ocurrió antes de que los policías salieran a las calles: análisis de información, identificación de objetivos y herramientas desarrolladas dentro de la propia institución para determinar dónde intervenir, cuándo hacerlo y con qué recursos.

Detrás de esa operación existe una apuesta por modificar una lógica que durante años dominó buena parte del trabajo policial: esperar a que algo ocurriera para reaccionar.

Para Iován Elías Pérez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) de Querétaro, esa conclusión fue determinante en la construcción del modelo que hoy aplica la Policía Estatal (POES).

“Nos dimos cuenta que si éramos una institución que constantemente estaba reaccionando ante eventos, era un síntoma de que estábamos tarde ante las necesidades que había. Entonces, generamos todas las áreas para que se pudiera hacer un diseño que estuviera sustentado en el análisis predictivo y también en una cuestión bastante operativa, que de repente no se habla mucho, pero que sí hay que tener esa claridad para reconocer que si hay ciertos comportamientos delictivos que atiendes de manera directa, tienen un decremento importante y una relación con la incidencia delictiva”.

La idea resume buena parte de la estrategia: información antes de la reacción.

De ahí surgieron mecanismos de análisis y operación desarrollados desde la propia estructura estatal. Tres de ellos, T.O.P., S.M.A.R.T. y A.R.M.A., permiten entender cómo la información puede convertirse en una decisión y, finalmente, en una intervención policial.

El modelo cobra especial relevancia por las condiciones de Querétaro. Su ubicación lo convirtió en un corredor logístico y financiero del centro del país, mientras su crecimiento poblacional, industrial y urbano modificó las necesidades de seguridad.

El reto, entonces, no consiste únicamente en tener más patrullas o policías. También implica saber dónde colocarlos y qué riesgos atender primero.

De investigador a secretario

Para comprender por qué Pérez Hernández concede tanta importancia al análisis hay que regresar a sus primeros años como policía.

No comenzó su trayectoria detrás de un escritorio. Su formación estuvo ligada desde el principio a la investigación del delito, según relató a CAMPO MARTE.

“Como es el de muchos de mis compañeros policías, desde un inicio de la formación inicial en la academia, mi formación estuvo ligada expresamente a las tareas de investigación. Yo soy egresado, en aquellos tiempos, de la Procuraduría General de Justicia, después cambió al nombre de Fiscalía con esa regulación política y legal. Estuve mucho tiempo en la Fiscalía General del Estado ocupando diversos cargos, la mayor parte del tiempo en el área de secuestros, en las unidades de combate al secuestro”.

Durante aquella etapa fue seleccionado para recibir capacitación en Quantico, Virginia, Estados Unidos, junto con integrantes de corporaciones mexicanas.

“Estando ahí tuve la oportunidad de ser seleccionado para estar también un tiempo en Estados Unidos, en Quantico, en el FBI, junto con otros compañeros del país, donde recibimos una especialización muy enfática en delitos de alto impacto y secuestros. Después, estuve también como director de Inteligencia y Análisis Policial en el municipio de El Marqués, fui secretario de Seguridad Pública también dos veces en el municipio de Pedro Escobedo y de ahí llegamos hace aproximadamente cinco años aquí a la Secretaría de Seguridad Ciudadana”.

El Gobierno de Querétaro señala en su ficha oficial que Pérez Hernández es licenciado en Psicología y Derecho y cuenta además con estudios como Técnico Superior Universitario como Agente de Investigación del Delito. Su trayectoria incluye responsabilidades en la Fiscalía estatal, El Marqués y Pedro Escobedo.

Él prefiere resumir esa carrera de otra manera:

“En resumidas cuentas, un policía de estructura que pudo ir ocupando esos espacios en la escala de la pirámide de mando hasta el cargo que ocupamos hoy en día”.

Su experiencia también le dejó una certeza: lo aprendido hace 20 años ya no basta para enfrentar las modalidades delictivas actuales.

“Es algo que está en una evolución constante. Nosotros estamos ahora enfrentando retos que, en su momento, cuando la gente que tiene más o menos el mismo tiempo de antigüedad que tengo yo en las academias, en la formación, pues no había capacitación para los retos que estamos afrontando el día de hoy”.

Por eso considera que los siguientes años representarán una transformación todavía mayor.

“Por supuesto que ha cambiado muchísimo, pero además yo te puedo asegurar que va a cambiar muchísimo más en los siguientes tres o cinco años de lo que ha cambiado en los últimos 20. Todo el tema digital, todo el tema de las plataformas, todo el tema de cómo ha mutado y ha mudado también el comportamiento de ciertas características delictivas, va a ser que en los siguientes años todavía cambie mucho más que lo que hemos venido viendo en los últimos 20, 25 quizás”.

Una policía que busca adelantarse

La estrategia estatal se construyó sobre dos grandes componentes que Pérez Hernández identifica con claridad: coordinación y análisis de datos.

“El modelo y la estrategia vienen de un diseño específico del gobernador Mauricio Kuri dentro del Plan Estatal de Seguridad durante el tiempo de la administración, pero tiene dos ejes fundamentales. Uno es la coordinación efectiva, que además está también en la Ley Nacional de Seguridad Pública dentro de los aspectos más importantes”.

El segundo eje llevó a la institución a revisar la forma en que utilizaba la información para responder a los fenómenos delictivos. A partir de ese análisis se identificaron cinco comportamientos sobre los cuales concentrar esfuerzos.

“Trazamos cinco ejes importantes: todo lo que tiene que ver con el aseguramiento de las armas de fuego; todo lo que tiene que ver con comercialización o distribución de narcóticos, es decir, los delitos contra la salud; todo aquello que tenga que ver con los delitos patrimoniales, toda la familia de los robos, en específico el robo de vehículo que tiene una característica importante; las alteraciones al orden público en cualquier espacio que se den, y la violencia familiar”.

No se trataba únicamente de acumular detenciones o despliegues. La intención era intervenir sobre conductas específicas y observar qué ocurría después.

“Con toda esa base de análisis y con una estrategia focal contra estos cinco comportamientos, empezamos a notar una reducción importante en la incidencia delictiva y, más allá del perfil operativo que pudiera tener un secretario, es aquella concepción y aquella misión que pueda permear hacia mis demás compañeros y el cuadro de mando para supervisar cada una de estas acciones”.

Es precisamente en este punto donde aparecen tres herramientas que se han vuelto distintivas de la operación queretana.

T.O.P., S.M.A.R.T. y A.R.M.A.

Iován Elías Pérez Hernández no habla de ellas como proyectos aislados. Las presenta como protocolos que responden a necesidades diferentes, pero que forman parte de una misma lógica.

“Nosotros trabajamos con tres protocolos muy importantes. Uno de objetivos planificados, que nos permite trazar rutas directas y específicas para desarticular o neutralizar un generador de violencia o una estructura que esté dañando al estado. Tenemos uno de reacción y respuesta de mejora avanzada, que nos da la posibilidad de reaccionar ante contingencias y en ocasiones los estados vecinos desgraciadamente han presentado algunos problemas y el blindaje que tenemos debido a este protocolo nos ha posibilitado salir bien”.

El tercero mira hacia el territorio.

“Y tenemos uno de análisis de riesgos territoriales, que es un sistema métrico que nos da idea con diferente información, desde población, educación y demás, de retos que podemos ir enfrentando hacia el futuro y también hacer una planeación estratégica de contención o análisis de riesgos”.

Así, la información del Consejo Estatal de Seguridad permite poner nombre completo a esas herramientas.

T.O.P., Trabajos por Objetivos Planificados, establece objetivos y acciones sobre conductas prioritarias. El modelo contempla, entre otros rubros, aseguramiento de armas de fuego, delitos contra la salud, recuperación de vehículos robados, delitos patrimoniales, alteraciones al orden público y atención a víctimas.

La lógica es sencilla: antes de movilizar recursos hay que determinar qué se pretende conseguir.

T.O.P. permite que un problema detectado mediante información policial se transforme en un objetivo concreto y que posteriormente pueda evaluarse el resultado.

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A su lado opera S.M.A.R.T., Sistema Métrico de Análisis de Riesgos Territoriales.

El sistema fue desarrollado para analizar y mitigar riesgos mediante distintas variables relacionadas con fenómenos sociales y delictivos, con el propósito de fundamentar la intervención de la Policía Estatal.

Pérez Hernández lo lleva a un terreno más concreto cuando habla del crecimiento de la entidad.

“Querétaro está ubicado en una posición en la que es un corredor logístico, pero además financiero, con muchísima industria. Venía revisando algunas cifras importantes por un sistema métrico con el que trabajamos nosotros también, de análisis de riesgos territoriales, y Querétaro ha crecido en los últimos 10 años cerca de un 31%. Estamos hablando de cerca de 700,000 personas más de lo que había hace 10 años”.

Una ciudad que crece cambia sus necesidades. Aparecen nuevos desarrollos habitacionales, vialidades, centros industriales y desplazamientos. El mapa de riesgos tampoco permanece inmóvil.

Finalmente está A.R.M.A., Acción y Respuesta de Mejora Avanzada, el componente que permite reaccionar ante contingencias y escenarios operativos específicos.

Para Pérez Hernández, su utilidad también debe entenderse por la ubicación de Querétaro y por lo que ocurre en las entidades vecinas.

“En ocasiones los estados vecinos desgraciadamente han presentado algunos problemas y el blindaje que tenemos debido a este protocolo nos ha posibilitado salir bien”.

Así, los tres componentes cubren momentos distintos: S.M.A.R.T. analiza, T.O.P. orienta objetivos y A.R.M.A. fortalece la respuesta.

Pero Pérez Hernández introduce inmediatamente una precisión: “Nuestro recurso más valioso siguen siendo nuestros oficiales”

La conversación sobre tecnología podría conducir fácilmente hacia cámaras, plataformas, algoritmos o bases de datos.

Para el secretario, ninguna herramienta sustituye al policía que debe interpretar la información y tomar una decisión.

“La verdad es que sí es muy importante el tema de la tecnología, pero es más importante el tema de los operadores, es decir, nuestro recurso más valioso sigue siendo nuestras compañeras y nuestros compañeros oficiales y, sobre todo, el análisis de datos. Creo que en la época que estamos en materia de seguridad debe de trabajarse de manera muy puntual con aquel análisis, no sólo de cosas que van surgiendo como contingencias, sino también hacia eventos predictivos”.

El desarrollo tecnológico, explica, debe avanzar acompañado por la especialización.

“Muchos de nuestros elementos tienen capacitación importante a nivel nacional, pero también internacional. Constantemente durante todo el año están saliendo a perfeccionar o a especializar temas dentro de los que ellos se ocupan y el gobernador ha tenido mucha voluntad para que aquellas herramientas y aquellos espacios en los que se han capacitado estén también dentro de la Secretaría y pueda haber un seguimiento”.

Ahí cobra relevancia el concepto de desarrollo in-house: capacidades generadas dentro de la institución a partir de los problemas que enfrentan sus propios analistas y policías.

Sin embargo, el mando estatal vuelve al elemento humano:

“Sin todo eso y sin los operadores, independientemente de que tuviéramos ciertas herramientas, no funcionaría. Yo creo que la clave es ser muy autocríticos, ser introspectivos y después desarrollar de manera muy efectiva las capacidades de todos los oficiales que están trabajando de manera permanente en este tipo de causas”.

Inteligencia queretana reconocida fuera de México

La SSC cuenta con dos áreas específicas derivadas de su División de Inteligencia: análisis de inteligencia policial y policía cibernética.

Es precisamente allí donde Pérez Hernández encuentra uno de los ejemplos que utiliza para hablar de las capacidades desarrolladas dentro de la institución.

“En los últimos tres años se han llevado a cabo concursos a nivel internacional por parte de la IACA (International Association of Crime Analysts) donde han logrado primeros lugares, sobre todo en trabajos específicos de desarticulación de objetivos. Este año lograron cuatro premios, dos primeros lugares y dos segundos. De los seis que se otorgaban, cuatro fueron para Querétaro y fuimos la única agencia en el país que pudo obtenerlos”.

Lo importante, asegura, es que no se trata de ejercicios teóricos.

“Son trabajos que aparte están sustentados en casos prácticos, no son como ocurrencias o algún diseño que sea paralelo a la realidad. Se presentan casos específicos que en su momento fueron una realidad y que se pueden contrastar como un trabajo perfectamente diseñado”.

Pero cuando se le pregunta por los reconocimientos, Pérez Hernández vuelve a colocar un límite: “Un premio no detiene delitos”.

“Más allá del premio y del reconocimiento, hemos sido muy insistentes en que eso tiene que tener un espejo en la realidad, en incidencia y en la seguridad de lo que a nosotros nos toca como responsabilidad”.

Y concluye: “Si existieran esos premios y esos reconocimientos, pero en la parte del comportamiento delictivo en el estado no hubiera un reflejo, no valdría nada. Creo que realmente lo que vale es lo que se puede generar derivado de eso en las condiciones que tenemos como sociedad”.

Ese criterio también ayuda a entender por qué el análisis no se limita a las oficinas, sino que requiere un recinto funcional.

El nuevo complejo de la SSC, inaugurado en febrero de 2024 con una inversión estatal reportada de $810 millones de pesos, fue diseñado para conectar los centros C2, C4 y C5 de la entidad y concentrar monitoreo, inteligencia, procesamiento de datos y equipos de reacción.

Por primera vez, señala Pérez Hernández, la institución opera desde un espacio construido específicamente para tareas de seguridad.

El mando estatal habla de esas instalaciones con especial énfasis porque recuerda una época en la que muchas de esas condiciones simplemente no existían.

“No se pueden alcanzar grandes resultados sin una base donde las áreas de primera mano con las que debe contar el policía estén al 100%. En este complejo tenemos áreas de salud integral, desde comedores, nutriólogos, médicos, psicólogos, trabajadores sociales, tenemos un gimnasio, preparadores físicos, quiroprácticos, peluqueros y demás. Es un espacio en el que todas aquellas situaciones que pudieran parecer de atención del orden básico están a disposición del oficial”.

Tres espacios tienen una característica particular.

“El gobernador me pidió a mí que tres áreas de ellas estuvieran a libre demanda de los oficiales para hacer uso de ellas cuando lo requieran: los gimnasios, los campos de tiro y las áreas de los comedores”.

A esas condiciones se suman convenios con universidades, apoyos para continuar estudios y becas para los hijos de los policías.

Para Pérez Hernández, esos beneficios representan una diferencia respecto de las condiciones que conoció al inicio de su carrera.

“Si me hubiera platicado alguien que en algún tiempo un oficial de policía iba a tener acceso a eso, no sé si lo hubiera creído. Pero creo que el que ahora mis compañeras y mis compañeros puedan contar con esas áreas de salud integral, como le denominamos nosotros, pues ha sido un punto y aparte, sobre todo en la historia de esta corporación”.

La profesionalización estatal también se mantiene desde la formación inicial. El Centro de Capacitación, Formación e Investigación para la Seguridad del Estado de Querétaro (CECAFIS) inició 2026 con un grupo de 64 futuros policías en un programa de cinco meses y 1,230 horas de capacitación teórico-práctica; al cierre de 2025 habían egresado 193 policías y durante la administración estatal se habían incorporado más de 800 nuevos elementos.

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Coordinación permanente

La coordinación interinstitucional constituye el otro eje del modelo. Para Pérez Hernández, las dinámicas delictivas obligan a mantener comunicación permanente entre autoridades estatales, federales y municipales.

“Si no existiera para nosotros un trabajo interinstitucional con una coordinación efectiva con todas las instancias, no podríamos tener los niveles de seguridad que tenemos hoy”.

El secretario aseguró que mantiene contacto prácticamente diario con las instituciones involucradas en la seguridad del estado.

“Para nosotros en el día a día es muy común, en primera persona, las reuniones con el Fiscal General del Estado. Prácticamente todos los días tengo una reunión, aunque sea breve con él, pero también con las instancias del Gabinete Federal, con la Secretaría de Marina, con la Secretaría de la Defensa, con el general de la zona que está recién llegado. Tenemos una gran relación con Guardia Nacional y también con todos los municipios de la región, que son ellos los que están en la primera línea de atención con todas las necesidades y con las causas que atender en el tema de seguridad”.

Para Pérez Hernández, sin embargo, coordinar significa dar seguimiento a acuerdos y resultados, no solamente compartir una mesa de trabajo.

“La coordinación va más allá de una reunión en la que se sientan todos en una mesa, están 25 o 30 minutos y se vuelven a ver en una semana. La coordinación tiene que ser permanente, tiene que ser efectiva, tiene que ser para analizar y evaluar resultados y acuerdos que se ponen ahí y además debe de ser algo que trascienda también las administraciones”.

El titular de la SSC también reconoció que el modelo parte de capacidades institucionales construidas antes de su gestión y fortalecidas durante la actual administración.

“Lo que nosotros estamos viviendo hoy es porque también yo recibí una institución fuerte de hombres y mujeres valientes. Yo así ya los encontré cuando llegué, con una estructura sólida y una buena base de formación, con objetivos claros, y nos ha tocado fortalecer porque siempre en materia de seguridad hay áreas de oportunidad y cosas que se pueden fortalecer y dar acompañamiento, pero también es un trabajo de muchísima gente y también de muchas generaciones”.

La continuidad, por tanto, forma parte del objetivo: consolidar una institución capaz de mantener su operación, coordinación y capacidades más allá de quienes ocupen temporalmente sus cargos.

“Lo más importante que tiene esta institución es el prestigio”

Tecnología, infraestructura y capacitación no son los únicos conceptos que Pérez Hernández repite frente a sus mandos. Hay otro que considera especialmente delicado: el prestigio.

“Les tenemos que estar recordando de manera permanente que lo más importante que tiene esta institución es el prestigio, que el prestigio, junto con todos esos valores que hablamos en un inicio, es algo que para nosotros no es negociable, pero que además está en juego en cada intervención, en cada apoyo que ellos vayan a tener, en cada contacto ciudadano”.

Construirlo, sostiene, ha requerido años y también decisiones difíciles, incluidas sanciones ejemplares cuando la conducta de algún integrante de la corporación lo ha exigido.

La responsabilidad comienza desde la cadena de mando.

“Y eso viene desde la línea de mando, también desde la congruencia que tengo que tener yo como secretario en mi actuar permanente y diario”.

Tampoco basta con repetir esos principios en los discursos.

“Más allá del discurso, tiene que ir acompañado de la supervisión. Constantemente con los mandos estamos platicando e insistiendo que todas esas cuestiones que tienen que ver con la conducta, la productividad y el desempeño tienen que ser forzosamente supervisadas”.

A esa exigencia suma dos principios: legalidad y respeto a los derechos humanos.

“Hacemos mucho hincapié en dos aspectos específicos, en la parte de legalidad, que hay principios que no se pueden negociar, todo lo que tiene que ver con el respeto a los derechos humanos, todas las cuestiones que tienen que ver con los términos legales, con los tramos de responsabilidad y con el apego y la legalidad a las funciones, pero también en todo aquello que tiene que ver con los ciudadanos”.

El ciudadano decide en el primer contacto

El Secretario de Seguridad habla entonces de una evaluación que no necesariamente aparece en los informes: ocurre cada vez que un policía se encuentra frente a una persona.

“Siempre hemos sido muy claros con mis compañeros comandantes, mandos, subsecretarios y directores de área, que la ciudadanía te evalúa prácticamente por dos cosas. El primero es la imagen que proyectas en el primer contacto ciudadano y la forma en la que te desenvuelves”.

Ese momento, afirma, puede determinar la relación posterior con la autoridad.

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“Casi en aquellas primeras instancias del contacto ciudadano, las personas ya se están formando una idea del servidor público con el que están o ante el cual les va a resolver una situación. Entonces, para nosotros es importante trabajar todo ese acompañamiento para que cuando se den ese tipo de contactos, que es una ventana muy corta de tiempo para aprovechar, se genere una buena situación de percepción”.

Y concluye: “Todo parte de ahí, todo versa de la confianza en la que se pueda sentir la gente para después generar esa apertura y también poder realizar una ayuda o una atención muy específica”.

La percepción ciudadana aporta una medida externa de esa relación. En el segundo trimestre de 2026, la ENSU reportó para la zona metropolitana de Querétaro, Querétaro, Corregidora y El Marqués, una percepción positiva de seguridad de 63.9%. El reporte estatal basado en la encuesta también señaló un aumento de 0.5% en la confianza hacia la Policía Estatal respecto de la medición anterior.

Pérez Hernández insiste, sin embargo, en que construir confianza es un proceso que nunca termina.

Bajar delitos ya no era suficiente

Al principio de la administración, recuerda el secretario de Seguridad, la prioridad estaba concentrada en reducir la incidencia delictiva. Después surgió una segunda pregunta: ¿qué ocurriría si, además de bajar delitos, aumentaba la confianza ciudadana?

Querétaro tampoco era la excepción frente al modelo tradicional que concentraba los esfuerzos policiales en responder a los problemas inmediatos.

“Hablando con el gobernador a principios de administración, platicamos y coincidimos en que sí era importante el hecho de decrementar delitos, porque era una situación que tenía que ser atendida de manera inmediata, pero al mismo tiempo se podía empezar a construir un camino y empezar a hacer un trabajo en el que no sólo se decrementaran delitos, sino se aumentaran niveles de confianza con los ciudadanos, aumentaran niveles de percepción de todo lo que tiene que ver con la seguridad”.

Para el secretario, ambos objetivos deben avanzar juntos.

“La verdad creo que ahora lo hemos ido logrando poco a poco. Es un trabajo que se está construyendo, es un trabajo que se tiene que fortalecer permanentemente, pero que no va peleado una con otra cosa. El hecho de tener buenos números e indicadores de seguridad y una buena percepción tiene mucho que ver con eso”.

La estrategia estatal formaliza esa visión. El Programa Estatal de Seguridad 2022-2027 contempla profesionalización, tecnología, participación comunitaria, evaluación del desempeño y rendición de cuentas como componentes de la política pública.

Una Secretaría que pueda caminar sola

Después de hablar de inteligencia, operativos, policías y ciudadanos, la conversación llega inevitablemente al futuro.

¿Qué motiva a alguien que pasó de investigador a dirigir la seguridad estatal?

Pérez Hernández responde con una palabra: legado.

“La verdad, el hecho de poder dejar un legado, y un legado me refiero a mejores condiciones de vida, de seguridad, de calidad en todos los sentidos en materia de seguridad. Yo no tengo ninguna duda de que las generaciones que vienen hacia adelante van a ser mucho mejores que las que estamos ahora”.

Pero el legado que describe no se limita a infraestructura ni a los resultados alcanzados durante una administración. También implica dejar una institución capaz de continuar.

“Creo que yo recibí un gran equipo de seguridad y me gustaría hacer lo mismo, poder entregar un gran equipo, una gran Secretaría”.

Para Pérez Hernández, la infraestructura es la parte más visible. El desafío mayor es dejar capacidades.

“Lo hemos ido logrando en algunas cuestiones que son evidentes, como la infraestructura y demás, pero en cuanto a condiciones y que sobre todo la sociedad pueda gozar de la tranquilidad con la que se vive en el estado, creo que ese sería, como decimos los policías, una misión cumplida hasta el día de hoy y en este momento”.

La frase podría sonar a conclusión, pero él mismo la contiene:

“Sin embargo, las tareas son muchas y sigo de manera permanente trabajando y enfocado al 100 por ciento por las responsabilidades que tenemos”.

El secretario confía en que la estructura construida permita mantener esa continuidad.

“Sigue una Secretaría muy fuerte, con institución al interior desde su estructura, con una gran cadena de mando. De verdad que los muchachos y compañeras que trabajan aquí tienen un gran potencial, no sólo me refiero al profesional, sino también en cuanto a la vocación, que cada vez es más difícil encontrar”.

“Querétaro se puede sentir seguro porque la continuidad que le puedan dar los elementos a esta institución va a seguir trabajando por sí sola de una manera muy efectiva”.

Pero Pérez Hernández insiste en que ningún sistema sustituye a la persona que debe interpretar la información, tomar una decisión y llevarla a las calles.

Ahí quizá se encuentre la prueba más importante para el modelo queretano: que las herramientas desarrolladas in-house, los protocolos y la cultura de análisis dejen de depender de quienes hoy ocupan los cargos y se conviertan en capacidades permanentes de la institución.

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