Política para militares: La incógnita de los suplentes

La incógnita de los suplentes

Desde el pasado 28 de febrero, el Congreso de la Unión volvió a entrar en terreno desconocido. Esto se debe no solo al hecho de que el presidente usará al legislativo como caja de resonancia para su agenda, pudiendo incluso convocar a periodos extraordinarios de sesiones si el resultado electoral de junio no le resulta favorable. Otra razón importante es la manera que actuarán los suplentes de diputados y senadores que dejaron sus cargos para competir por otros.

México es de los pocos países que eligen a personas titulares y suplentes para cargos legislativos, incluyendo listas de representación proporcional, donde simplemente deberían asumir los siguientes en el orden del listado. ¿Qué sucede en otros lugares? Simplemente se convocan elecciones intermedias para cubrir las suplencias, en caso de que las ausencias sean en los primeros años de un mandato, o si se llegase a afectar significativamente la correlación de fuerzas.

También es posible que haya suplencias más codiciadas que otras. Por ejemplo, no es lo mismo serlo de alguien que con altas posibilidades será llamado a ocupar otro encargo en los primeros meses de la legislatura, que de alguien sin mayor perfil o futuro político. En el primer caso, se puede ocupar un asiento por casi toda la legislatura como suplente. En el segundo, ni siquiera se podrá tener prerrogativa alguna.

Todo esto tiene una implicación adicional: las suplencias se otorgan por lo general a personas cuya función es “de relleno”: no tienen gran relevancia política y su función es dar algún acomodo político a persona con poco peso o capacidad de negociación para algo mejor.

Esto no era un gran problema en legislaturas anteriores, pues para todo efecto la actividad sustantiva concluía una vez aprobado el paquete económico del sexto año de un sexenio, y todas las personas comenzaban a buscar acomodo en otros lugares al no haber posibilidad de reelección inmediata antes de 2021. Bajo este supuesto, la suplencia se convertía en una fuente adicional de ingreso y privilegios en caso de que su respectivo propietario hubiese solicitado licencia.

Los supuestos volaron por los aires a partir de 2021. Ese año López Obrador mostró interés en que se instalaran sesiones extraordinarias para impulsar su agenda, ante la expectativa de un cambio de equilibrios entre la LXIV Legislatura (2018-2021) y la LXV Legislatura (2021-2024). Por otra parte, el INE adoptó el criterio, a mi modo de ver acertado, de que las personas diputadas no tenían por qué solicitar licencia si competían por la reelección. Ambos factores hicieron que la legislatura saliente estuviese sujeta a una carga de actividades inédita hasta ese momento.

En esta ocasión, el porcentaje de suplencias puede obrar a favor del gobierno si, como todo parece indicar, va a usar al legislativo como arena de discusión electoral. En primer lugar, son fácilmente coptables si los propietarios pierden sus elecciones o Morena gana sus plazas en junio. También pueden ser vulnerables a escándalos si se llegase a requerir la compra de votos. Además, hay otro factor muy humano: querrán tener sus 15 minutos de fama ahora que ya ocuparon un asiento.

En todo caso, será muy interesante observar los acontecimientos, con incentivos distintos para tomar decisiones.

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