Por la Espiral: Involución democrática, riesgo que afecta a Occidente

Por la Espiral: Involución democrática, riesgo que afecta a Occidente

La más reciente encuesta realizada por 40dB para El País y la SER ha sido intranquilizadora para cierto sector de la población en España que ha leído, cómo las generaciones más jóvenes, están radicalizándose en materia política y en cuanto a su postura hacia la democracia.

De acuerdo con la encuesta realizada, a jóvenes de entre 18 a 26 años, tanto hombres como mujeres, un 26% de los jóvenes varones prefiere “en algunas circunstancias” el autoritarismo a la democracia.

Casi un 70% considera que el sistema democrático en España se deteriora, solo la mitad se siente representado por un partido y el 36% opina que la política empeoraría si más inmigrantes participaran activamente en ella.

Tras las opiniones recabadas quedó en evidencia que el apoyo a la democracia se reduce entre los más jóvenes: “Uno de cada cuatro varones (25.9%) de entre 18 a 26 años, los bautizados como generación Z, considera que, en algunas circunstancias, el autoritarismo puede ser preferible al sistema democrático, mientras que el 18.3% elegiría una dictadura”.

Esta encuesta, además ha concluido que, la mayoría de los españoles cree que la democracia no funciona bien, que se está deteriorando y solo la mitad se siente representado por algún partido.

A la hora de evaluar el funcionamiento de la democracia española, un 33.3% lo hace negativamente, frente a un 25.7% que lo valora de manera positiva, aunque son más, un 38.6%, aquellos que lo califican de regular; y, el 68.5% de la población considera que la democracia en España se deteriora y que lo hace en mayor medida que en Europa (57.8%) y el resto del mundo (65.9%).

Si bien estos resultados se circunscriben a España, la realidad es que Occidente vive una particular crisis en sus respectivos sistemas democráticos.

¿Qué está pasando con la salud en general de la democracia? Precisamente, un documento elaborado por los expertos del Centro de Información y Documentación Internacionales en Barcelona (CIDOB) ubican el riesgo de la involución democrática como una de las premisas a las que habrá que seguir poniendo atención.

Ya hace tiempo que se viene advirtiendo y hablando de esta involución democrática e incluso cada vez hay más estudios que demuestran cómo la calidad democrática a nivel global ha ido perdiendo avances en los últimos años.

De hecho, se calcula que el nivel de calidad democrática que disfrutan los ciudadanos del mundo en este momento está a la altura de lo que disfrutábamos en 1989; es decir, hemos casi borrado de un plumazo treinta años de avances democráticos a nivel global porque estamos en plena regresión.

Primero, hay un debilitamiento del papel de los estados.

Aunque desde luego no puede obviarse todo el proceso de digitalización con la llegada de Internet que está jugando un papel esencial. Cabe señalar que hay un invierno democrático.

Los gobiernos están obligados a encontrar respuestas a ese malestar o a esa sensación con la que vive la población.

Hay, además, un cambio generacional importante.

Los Baby Boomers están muriendo; la Generación X busca más el centro y tiene todavía frescos los recuerdos de las guerras que padecieron y sufrieron los Baby Boomers; sin embargo, los millennials tienen una postura más crítica y la Generación Z, que son los más jóvenes votantes, están escorados hacia los polos: o de ultraderecha o de ultraizquierda.

Tanto, los millennials y la Generación Z, están muy alejados de los recuerdos de las guerras y de los daños que los regímenes totalitarios han hecho a los países; a la población; y a la paz mundial. Nunca ha terminado bien…

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