Seguridad en Privado: Y no es una queja

Seguridad en Privado: Y no es una queja

¿Cuántas disposiciones debemos cumplir para poder trabajar? ¿Te has preguntado continuamente si el famoso “corporate compliance” que debemos cubrir en cuanto a políticas, procesos, buenas prácticas, marco jurídico, certificaciones y acreditaciones es tan completo para certeza de nuestro sector o está diseñado para castigarnos en el desarrollo de nuestras actividades? Entre muchos colegas he escuchado la expresión de “hasta la basura la separan”, el manejo de residuos en nuestro país para un mejor control está diseñado de forma funcional y administrativa por nivel de autoridad (local o federal) observando una clasificación que atiende al tipo de deshecho, entonces ¿Qué pasa con la seguridad privada, por qué nadie se ocupa de separarla y todos la quieren regular, supervisar, autorizar, verificar y lo más alarmante SANCIONAR/CASTIGAR?

Hablemos de entidades como Guanajuato que sobre regulan la prestación de servicios de seguridad, exigiendo requisitos que obran más allá de los que enlista la autoridad Federal; si eres un nuevo jugador en el terreno de la seguridad privada no hay manera que intentes y logres conformidades municipales, permiso estatal, acreditaciones de control  y confianza, evaluaciones; costos excesivos y requisitos que alejan a cualquiera de su observación y cumplimiento, con los controles, tiempos, papelería, doble registro (federal y estatal) a fin de cumplir con reportar a tus elementos de seguridad; es ahí que te preguntas ¿no sabe la autoridad de la deserción y rotación en la seguridad privada?

Guanajuato fue punta de lanza para que otras entidades como Puebla, Zacatecas, Chihuahua, copiaran el modelo y vieran en la seguridad privada una oportunidad de cobro de derechos para sostener control y confianza, así como evaluaciones a costos y en centros controlados por las autoridades estatales; es una realidad que los reguladores estatales no han podido hacer cumplir a las empresas por múltiples factores, quizá uno de los más serios sea la parte económica en las empresas que no pueden asumir costos tan elevados y desencadena en procedimientos sancionadores agotadores. 

¿Por qué siguen sin aprobar una LEY GENERAL DE SEGURIDAD PRIVADA? Es que no se quiere o no hay interés del legislativo en apoyar e impulsar mejoras para este sector y frenar el severo problema que enfrentan las empresas de seguridad en el país, donde es bien conocido el sistema de gestores que ocupa el medio para poder obtener un permiso o autorización llámese municipal, estatal o federal. Sólo la reforma a la excedente regulación en materia de seguridad privada y la unificación y distribución de facultades a los diferentes niveles de autoridad, es lo que ayudará a caminar con mejores prácticas a la seguridad privada.

El excesivo universo de disposiciones y requisitos a cubrir para operar como una empresa debidamente registrada de servicios de seguridad es lo que genera apatía e incumplimiento, causa raíz del alto porcentaje (cerca del 90%) de las famosas empresas “patito”; existe una cifra de casi 4,000 empresas que operan sin cumplir con los permisos y autorizaciones porque no quieren o no pueden cubrir, contra una cifra de poco mas 4,500 empresas autorizadas que cumplen con la autoridad. Uno de los aspectos más serios de la falta de cumplimiento es que en muchas de las ocasiones no pueden ser localizadas para exigirles obligaciones y ser inspeccionadas.  

Ni hablar de la tecnología y esos jugadores de las fracciones IV a la VII del artículo 15 de la Ley de Seguridad Privada, porque de esos me ocuparé en otro artículo; esa seguridad digital y apoyada en tecnologías que no vemos, pero de las que sí somos objeto; que, si la seguridad física adolece las regulaciones actuales, este gremio de las tecnologías lo ignora, desconoce o no le interesa porque nadie los ve.

Adicional a las autoridades en materia de seguridad privada, tenemos vínculos importantes y de gestión continua de obligaciones particulares como sector, por referir algunas, la Secretaría del Trabajo en materia de capacitación, las obligaciones surgidas a partir del REPSE y en últimas fechas las retenciones en materia de impuestos sobre nómina (ISN) a nivel estatal. No menos exigente y relevante la cuestión de las certificaciones, evaluaciones, acreditación de estándares como: ESR, ISO 9001, IDEFI, D&B, NOMS, C-TPAT, BASC, AEROPORTUARIA, entre muchas otras que debemos cubrir por el sector o especialidad que demandan las operaciones de nuestros clientes.

Sí, quisiera decirte que no te asustes, que está fácil incursionar como empresario de este sector y que necesitamos muchos emprendedores en este país, sin embargo, es una realidad lo complejo y retador que es ser un prestador de servicios de seguridad privada hoy en día. Existen fuertes e importantes asociaciones de seguridad privada en México, que agrupan como socios a grandes y pequeñas empresas del gremio; esos empresarios confían en ustedes, el llamado es a que hagan su tarea, ubiquen el fin colectivo y los “abandonos” del sector; enfóquense y dejen de atender intereses personales de sus líderes, ocúpense de las necesidades y problemáticas reales de nuestro sector, usen sus foros para exponer la crisis y costos que enfrentamos; no queden bien por sus marcas, trabajen por un sector que se afilia con ustedes y confía.

La recomendación después de los puntos expuestos, es que la próxima ves que convoques o contrates un prestador de servicios de seguridad privada, debes exigir que tenga por lo menos el cumplimiento de todas sus obligaciones para evitar problemas a tu empresa, porque todas son de carácter obligatorio y solidarias en las multas con sus prestatarios, de esa manera ayudarás a que todos cumplamos en equidad y sin riesgos.

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