Cada comienzo de año en los últimos años se celebra en la ciudad de Davos, Suiza, una reunión que conjunta a toda la élite política, económica y de seguridad de Occidente para examinar los escenarios mundiales.
La del año pasado no previó la guerra en Ucrania y la de 2023 trató de eludir las vinculaciones entre economía y geopolítica militar.
Varios comentaristas han señalado, no sin ironía, que se trata de una reunión extraña, pues en lo económico los responsables de la crisis mundial se reúnen para encontrar soluciones a la crisis que ellos mismos provocaron.
Como ha sido lógico, el desánimo mundial frente a la crisis le ha restado brillantez al mundo de Davos.
La crisis económica del año pasado y la inevitable recesión del 2023 tienen la explicación en lo que está ocurriendo en la zona geopolítica de Ucrania, pero cualquier intento de explicación debe comenzar con encontrar las razones de esa guerra: Estados Unidos azuzó a Ucrania para solicitar su ingreso al bloque militar fortalecido de la OTAN, sin prever la reacción de Rusia por el desajuste en las líneas rojas de la frontera estratégica en esa zona.
La primera evaluación a un año de la guerra lleva a una percepción que estaría señalando una grave falla en la estrategia de seguridad nacional de Occidente que maneja la Casa Blanca: la imprevisión de los acontecimientos.
Ucrania ha tenido que combatir en solitario al poderío ruso –quizá no tan poderoso porque llevan un año en guerra–, recibiendo de los aliados solo algo de dinero y pertrechos militares, pero sin ningún involucramiento bélico regional.
Lo peor para la estrategia estadounidense ha sido el papel de indecisión engañosa de la China de Jinping y el fracaso de Washington en la contención de la tercera potencia mundial.
El alargamiento de la guerra en Ucrania ha provocado la crisis económica por los efectos en la distribución de alimentos, la energía y la inestabilidad de los mercados y en Davos se han tenido que registrar la tendencia recesiva de la economía mundial en 2023.
Las limitaciones de una reunión como la de Davos explicarían la falta de expectativas para este año en Suiza y la incapacidad de los gobiernos para pensar en una propuesta de paz inmediata en la zona de Ucrania-Rusia.
El presidente ucraniano ha realizado una gira mundial para concitar el involucramiento de las grandes potencias, pero se ha encontrado con excusas y apenas algunos apoyos militares.
La geopolítica y económica ha perdido la guerra frente a la geopolítica militar.





