Después de las experiencias bélicas estadounidenses de Kennedy en Cuba, Johnson en Vietnam, Bush Jr. en Irak y Afganistán y Obama en el Medio Oriente, los gobiernos de Trump y Biden parecen haber dado un giro estratégico al imperialismo tradicional que conocimos con Estados Unidos como el policía mundial. Ahora, Washington se ha retirado del despliegue de tropas, pero ha comenzado a ceder espacios estratégicos a sus enemigos históricos.
En cambio, China, Rusia, Irán y hasta Corea del Norte han pasado a la ofensiva militante para crear nuevas líneas rojas de influencia y dominación, hasta ahora –salvo la excepción de Rusia en Ucrania– sin necesidad de enviar tropas armadas. Putin invadió Ucrania cuando este país se alió a la OTAN y rompió la línea geopolítica de sobrevivencia de una importante frontera rusa.
El escenario internacional entró desde el año pasado de 2023 en una lógica de falta de decisiones reales de poder por parte de Estados Unidos. La alianza estratégica Rusia-China transitó de manera atropellada por las advertencias de Washington, creando un nuevo equilibrio similar a los extraños tiempos de tensión geopolítica de la guerra fría.
Biden aparece como un presidente tibio, pero en realidad siente que no tiene la capacidad de consenso interno para regresar a los tiempos de invasión de otras naciones. Ahora mismo, la crisis de Israel en la franja de Gaza ha movilizado a miles de jóvenes estudiantes de universidades privadas de alto prestigio para pedirle la Casa Blanca que le exija a Netanyahu que se retire de la zona palestina, pero con indicios muy sólidos de que el apoyo social de hoy a favor de Palestina es muy similar al que hubo a mediados de los cuarenta y que llevó al reconocimiento del Estado de Israel en la ONU. México, por ejemplo, ya votó a favor de Palestina en la ONU, así como en su momento lo hizo a favor de China, en ambos casos sin importar las advertencias geoestratégicas de la Casa Blanca.
Si se reelige Biden, EU seguirá la misma política tibia en la geoestrategia mundial; si gana Trump, Washington dará otros pasos de repliegue en la participación militar en zonas de conflicto porque el pensamiento de seguridad nacional de Trump —whatever thats means (cualquier cosa que eso signifique)– no está comprometido con las guerras regionales.
Pero sin la capacidad de amenaza de Guerra Mundial, el poderío de Estados Unidos entrará en una zona de falta de respeto y por lo tanto de repliegue en sus zonas estratégicas mundiales.





