Aunque existen algunos indicios geopolíticos que preocupan a estrategas de Washington sobre la situación regional en el continente americano por intentos de Rusia, China e Irán para influir en el rumbo ideológico de países de América Latina y el Caribe, la configuración ideológica y política y económica de los gobiernos no parece facilitar algunos acuerdos generales.
Estados Unidos, en cambio, ha definido tres áreas determinantes para replantear sus relaciones de dominación en el continente americano: en primer lugar el narcotráfico, por la droga que se produce fuera de EU y se introduce al país de contrabando para dopar a más de 50 millones de estadounidenses, en segundo lugar los recursos naturales en territorios latinoamericanos y caribeños y sobre todo algunos productos que requiere ya la especialización de plantas productivas y en tercer lugar poner un dique ideológico a la bandera –que no régimen ni sistema de gobierno– ideológica de Rusia y China que son países altamente capitalistas pero que navegan con la bandera del estatismo absolutista.
Los primeros pasos para plantar bandera estadounidense en alrededor del 80% de los países del continente americano fueron fáciles porque bastaron acciones intervencionistas de Trump en procesos electorales que fueron derrotando a los gobiernos populistas en la región.
Pero viene ahora la parte más difícil: Estados Unidos está considerando ampliar acuerdos comerciales con países latinoamericanos y caribeños, aunque se ha encontrado que sus capacidades de producción y costos son mayores a los que le beneficiarían con acuerdos de preferencia comercial arancelaria. Y Estados Unidos en realidad está buscando su prioridad fundamental en la reconstrucción de la planta productiva que se había ido a otras naciones y que ahora se está reconcentrando dentro de su territorio.
La capacidad de beneficio social de los gobiernos conservadores en la región latinoamericana es menor y está notándose nuevo ciclo de migración forzada por la pobreza y la violencia en naciones al sur del Río Bravo que están presionando las fronteras estadounidenses. Y la estrategia económica de EU no ha dejado ver que pudiera estar encabezando algún nuevo modelo de desarrollo para aumentar la capacidad productiva de los nuevos aliados.
Así que sólo el narcotráfico estaría en el centro de la nueva política o geopolítica de Estados Unidos en el continente americano bajo las dos doctrinas dominantes que fundaron al imperio: la doctrina Monroe para impedir que otros continentes penetren América y la doctrina del Destino Manifiesto para reiterar que la Providencia designó a EU como el centro del universo.





