Finalmente, en su reporte de mayo pasado la DEA reconoció que los cárteles mexicanos del narcotráfico –sobre todo dos de nueve– operan en los 50 estados de la Unión Americana: el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación como los más importantes en el contrabando de droga, su distribución en todo el territorio de EU y hasta la venta de productos al menudeo en las calles estadounidenses.
La Evaluación 2024 de la DEA sobre las amenazas nacionales de las drogas (https://www.dea.gov/sites/default/files/2024-07/2024%20NDTA-updated%207.5.2024.pdf) reconoce que las autoridades estadounidense no han desarticulado la estructura criminal de los cárteles mexicanos, aunque siguen sin reconocer responsabilidad propia en la forma en que la droga ingresa a territorio americano cruzando una de las fronteras de seguridad nacional supuestamente más vigiladas y controladas.
La directora de la DEA, Anne Milgram, reconoce la gravedad del problema:
Los cárteles de Sinaloa y Jalisco están en el centro de esta crisis. Estos dos cárteles son empresas criminales globales que han desarrollado redes de cadenas de suministro globales. Dependen de las empresas químicas y de las prensas de pastillas de China para que les suministren los precursores químicos y las prensas de pastillas necesarias para fabricar los medicamentos. Operan laboratorios clandestinos en México donde fabrican estas drogas y luego utilizan sus vastas redes de distribución para transportar las drogas a Estados Unidos. Dependen de asociados en Estados Unidos para distribuir los medicamentos a nivel minorista en las calles y en las redes sociales. Finalmente, los cárteles utilizan organizaciones chinas de lavado de dinero para trasladar sus ganancias de Estados Unidos a México. Las organizaciones de narcotráfico con sede en México y América del Sur están utilizando cada vez más los sistemas bancarios clandestinos con sede en China como su principal mecanismo de lavado de dinero.

Sin embargo, Estados Unidos continúa culpando a México de un problema que es más estadounidense, como lo refleja el cuadro oficial de la propia DEA.





