En medio de un fuerte operativo de seguridad, personal del Ejército y la Guardia Nacional trasladaron al líder del Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL), José Antonio Yépez Ortiz ‘El Marro’ a un penal en Durango, luego de casi cuatro años de internamiento en el Penal de Máxima Seguridad del Altiplano en Almoloya, Estado de México a un reclusorio en Durango. Durante su internamiento, el líder criminal solicitó un amparo tras denunciar tortura en su contra.
De acuerdo con fuentes federales, el operativo se efectuó durante la mañana de este viernes, vía aérea hasta el penal federal número 14, ubicado en Gómez Palacio, Durango, un centro penitenciario considerado de alta seguridad y especializado en el confinamiento de personas acusadas por el delito de secuestro.
De acuerdo con reportes, el tratado comenzó alrededor de las 08:30 horas de este viernes, cuando un helicóptero militar aterrizó en el Centro Federal y de Readaptación Social (Cefereso) 1, en el Estado de México, para ejecutar el traslado.
Hasta el momento, las fuentes federales no han revelado el motivo del traslado de Yépez Ortiz, detenido en agosto de 2020, tras un importante operativo de seguridad en Cortázar, Guanajuato, centro de operaciones del CSRL, como consecuencia de la ola de violencia que su grupo criminal desató en Guanajuato y que aún continúa. El CSRL está dedicado al control del robo de combustible (huachicol), en el estado de Guanajuato.
Desechan amparo interpuesto por ‘El Marro’ por tortura
Apenas en abril pasado, una juez del Estado de México desechó una demanda de amparo interpuesta por el Marro, quien denunció recibir “actos de tortura, tratos crueles e inhumanos” en su estancia en el penal del Altiplano.
A finales de marzo, Yépez Ortiz solicitó la protección de la justicia, a través de Berenice Antonio Jaramillo, quien tramitó el recurso a su nombre ante el Juzgado Primero de Distrito en Materia de Amparo y Juicios Federales en el Estado de México por este mismo motivo.
El Marro cumple una condena de 60 años de cárcel acusado de extorsión, delincuencia organizada y robo de combustible al frente del CSRL.





