El expediente jurídico estadounidense del presidente venezolano Nicolás Maduro tiene que ver en su planteamiento oficial –que no necesariamente sea el verdadero motivo de la invasión– con el tráfico de cocaína procedente de Venezuela. Y el presidente Trump sigue amenazando a México por el tráfico de fentanilo también hacia el mercado de consumo estadounidense.
Estados Unidos está violando la soberanía de otras naciones y generando invasiones ilegales para combatir el tráfico procedente del exterior, pero el problema real radica en la existencia de adictos consumidores de droga estadounidenses que exigen productos que se hacen en otros países y entran de manera ilegal a Estados Unidos bajo las narices o la complicidad de las autoridades.
El problema, pues, es el consumo de drogas dentro de Estados Unidos. Y ya hay algunos cálculos sobre el volumen de adictos: el 25% de los estadounidenses mayores de 12 años consumen droga y el 12% de adictos mexicanos también están identificados como consumidores.
Detrás de los porcentajes se oculta una realidad pavorosa: el número de adictos. El 25% de consumidores estadounidenses suma 70 millones de personas y se agregan 12 millones de adictos mexicanos. La suma llega a 82 millones de drogadictos que consumen la droga de Venezuela, México y otros países del mundo.

Solo para tener una idea, los 82 millones de adictos de EU y México representarían poco más del 60% de la población total de México. Frente a este volumen de usuarios de la droga, ninguna estrategia de ningún país es capaz de encararla. Porque se debe comenzar, antes de castigar a los narcos, en penalizar el uso de la droga para contener la expansión de su consumo y no despenalizar y llegar al caso de EU de que regala jeringas nuevas a los adictos para evitar infecciones de otras enfermedades con jeringas usadas.
El presidente Trump ya entró a Venezuela violando la soberanía y sigue amenazando a México de que entraran tropas a destruir a los cárteles mexicanos, pero hasta ahora ningún presidente estadunidense ha tomado la decisión en términos reales de combatir el consumo de drogas para bajar la demanda y desde luego desarticular la oferta.
Aquí hemos repetido la argumentación del Premio Nobel de Economía Milton Friedman, de pensamiento neoliberal, de que en materia de drogas la demanda determina la oferta, es decir, que los consumidores son responsables de la estructura criminal del narcotráfico. Mientras no se baje el consumo, seguirá habiendo cárteles delictivos del narco.





