- La inevitabilidad de las candidaturas de Joseph Biden y Donald Trump son un elemento de análisis sobre la crisis de las élites políticas en el sistema estadounidense. Lo grave del asunto radica en el hecho de que no es que haya habido algún tapón formal e intencionado en la circulación de las élites, sino más bien en que el desarrollo de las fuerzas políticas en el régimen americano ha perdido su dinamismo de manera significativa. Los que aparecen en segundo lugar en las candidaturas demócrata y republicana son figuras menores, sin expresión nacional y con poco conocimiento popular.
- Hasta ahora, los indicios de una operación político-judicial para entorpecer la carrera presidencial de Donald Trump tienen más contenidos interpretativos que una verdadera estrategia para derrotar al empresario en tribunales y no en las urnas. La Casa Blanca se ha encontrado con indicios de que Trump tiene altos apoyos populares en un cada vez más amplio sector conservador, pero con la grave señal de que sectores violentos ultraderechistas en grado de terrorismo doméstico están impulsando en las bases la radicalización social.
- El otro dato de preocupación sobre Estados Unidos radica en las señales de que el radicalismo de Trump no es personal, sino que sería la expresión de un inclinación cíclica de la sociedad estadounidense hacia el conservadurismo puritano y la revalidación de valores de la vieja derecha que ha combatido los derechos civiles de las minorías afroamericanas y las garantías sexuales, entre ellas en repudio al aborto legal y financiado con fondos públicos.
- Sectores demócratas están reclamando del presidente Biden su activismo o interés en asuntos de política exterior –Ucrania, Corea del Norte, Irán, China y Africa–, cuando todos los indicios revelan que la agenda doméstica en grado de ruptura social es la más destacada atención en tiempos electorales: el racismo contra los afroamericanos, el repudio a los migrantes, el tráfico y consumo de drogas y el activismo violento de los grupos de la ultraderecha no parecen tener cabida en la Casa Blanca de Biden.





