Agendas, Alertas, Actores

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• De acuerdo con un estudio del historiador Will Fowler, el pronunciamiento o rebelión político-militar en México fue parte de la vida cotidiana en el siglo XIX.

En su investigación Fowler encontró que en el corto plazo de 1810 a 1821 el México independiente vio estallar 1,500 pronunciamientos rebeldes.

Y otras investigaciones revelan que la presidencia hasta 1876 se disputaba en golpes de Estado.

• El último pronunciamiento militar fue el del general Saturnino Cedillo en 1938, después de haber sido secretario de Agricultura y Fomento en el gabinete del presidente Lázaro Cárdenas.

El alzamiento fue identificado como una reacción de grupos afectados por la expropiación petrolera y sobre todo por la penetración del nazismo y el fascismo italiano en instancias sociales mexicanas.

El propio presidente Cárdenas abandonó sus labores ejecutivas y encabezó la partida militar que persiguió, combatió y dio muerte en batalla al general rebelde.

• Uno de los rumores más inquietantes que circularon durante el conflicto estudiantil de 1968 fue el de la supuesta inquietud e irritación militar por las agresiones de los jóvenes y las versiones de que agencias de inteligencia estadounidenses estarían alentando un golpe de Estado.

Sin embargo, en una ocasión el secretario de la Defensa y los jefes de las zonas militares se apersonaron en Palacio Nacional para ofrecerle todo el apoyo institucional de las Fuerzas Armadas el jefe del Ejecutivo federal.

• Después de haber sido de 1938 a 1940 el cuarto sector del partido del Estado, entonces el Partido de la Revolución Mexicana, los militares abandonaron actividades políticas y se ubicaron en el escenario de la institucionalidad.

De todos los secretarios de la Defensa nacional, solo el general Hermenegildo Cuenca Díaz fue candidato del PRI a la gubernatura de Baja California, pero no pudo llegar a las elecciones por fallecimiento en campaña.

• En medio de crisis políticas, los militares siempre estuvieron presentes como posibilidades de enfrentamientos de conflictos.

En 1977 y ante una rebelión social que logró la renuncia del gobernador Manuel Zárate Aquino, en su lugar ascendió el general Eliseo Jiménez Ruiz, quien venía de una exitosa campaña en Guerrero que había conducido a la muerte batalla del guerrillero Lucio Cabañas.

Con esa fama, el militar llegó al Palacio de Gobierno de Oaxaca, pero desarrolló una práctica política más civil que los civiles y nunca echó mano de los militares.

Si bien Oaxaca no se pacificó, cuando menos se encarriló a negociaciones políticas sin fin.

• Después de que el PRI cayó a 50% de votación presidencial en 1988 y la oposición abrió expectativas de alternancia partidista en la presidencia, el líder Fidel Velázquez dejó muy claro que el PRI no iba a entregar la presidencia en paz y que a balazos se la tenían que quitar.

El avance de la oposición abrió el debate sobre el escenario de una alternancia partidista en la presidencia y el papel que jugarían los militares, a quienes, sin ser sector del PRI, se les veía como un Ejército del partido.

Sin embargo, la victoria del PAN en el 2000 nunca se preocupó por los militares y ahí las Fuerzas Armadas asumieron su condición de institución republicana al servicio de las reglas civiles.

• El presidente López Obrador le ha dado alrededor de 50 actividades civiles a las fuerzas armadas, pero todas ellas en función de las tareas reconocidas en la Ley Orgánica del Ejército.

Pero todas las instituciones políticas y de gobierno siguen estando en manos de civiles y las Fuerzas Armadas son el brazo institucional del Estado.

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