• La acumulación de problemas domésticos le impedirá a Biden tener posicionamientos hacia el exterior. Al nuevo presidente no le preocupan las rencillas pasadas heredadas de Trump.
Su tarea será la de ir sacando los problemas exteriores del espacio encapsulado en la personalidad de Trump. Ahí entra México, cuyo presidente apoyó a Trump, pero no atacó a Biden. Por eso se prevén actitudes tolerantes de Biden con México.
• El primer punto de la agenda de México con el gobierno de Biden estará en la aceptación o rechazo de la nominación de Esteban Moctezuma Barragán como embajador mexicano.
La salida de la embajadora Martha Bárcena fue decida por ella como un acto silencioso y anticlimático de protesta por la decisión del presidente mexicano de negarse a buscar un acercamiento con Biden.
En la realidad, la embajadora no entendió los resortes de comportamiento político del presidente López Obrador en materia diplomática.
• La segunda decisión en la agenda bilateral México-EE-UU., estará en la política migratoria. Trump cerró su frontera sur ante los acosos de caravanas de migrantes centroamericanos y obligó a México a poner muros de guardias nacionales para desalentar cruces.
Biden ha dicho que volverá a la política de migración abierta, pero algunos consejeros le han dicho que no será posible hasta que el COVID-19 no esté vencido de manera total y ello no ocurrirá en cuando menos cuatro años.
De ahí que se prevé puertas migratorias cerradas y sólo se aflojarán los candados de legalización de migrantes que ya están dentro de territorio estadunidense a la espera de su legalización, además de bajar las deportaciones.
• El dato más importante del gabinete del presidente Biden se localizó en la designación del general recién retirado Lloyd Austin como secretario de Defensa, cuando una de las claves del poder estadunidense radicaba en los enfoques civil y militar equilibrados en un secretario civil.
Austin viene de actividad importante en las plazas de Afganistán e Irak y por tanto su enfoque carece de matiz político.
Su primera declaración sobresaliente fue señalar que, a los EE.UU., le interesaría que México se sumara a la OTAN no fue una buena carta de presentación en México, porque el ejército mexicano es muy reacio a bloques militares que tienen enfoques ideológicos y la OTAN es uno de ellos.
• El gran tema que queda del conflicto poselectoral estadunidense es la revisión de la conformación del bloque derecha-ultraderecha y sus comportamientos públicos.
Nuevos grupos nacieron al activismo con Trump, junto con los viejos conservadores casi en extinción y los neoconservadores muy vinculados al acuerdo exterior demócratas-republicanos. Los más activos y visibles son los supremacistas blancos que están en confrontación violenta.
• Y el otro tema que regresó a la mesa de debates es el de la Segunda Enmienda que permite la compra libre de armas.
A ello se agregará uno de los temas que México ha sido insistente en potenciar: la venta legal e ilegal de armas al exterior, sobre todo porque en Mexico es fuente de fuerza de los grupos delictivos en crecimiento.
Pero existen las evidencias de que el contrabando de armas es una labor no sólo tolerada por el gobierno de los EE.UU., sino hasta alentada por el hecho de que le permite armar a grupos políticos conservadores en países con luchas ideológicas internas.
Hay la percepción de que contrabandista de amas número 1 de los EE.UU., es el gobierno de los EE.UU.






