Con una vida dedicada al deporte, la sargento Alejandra Zavala Vázquez va por sus sextos Juegos Centroamericanos y del Caribe en San Salvador 2023, justa en la que, aseguró la atleta de tiro deportivo, competirá con el objetivo de regresar al podio y refrendar sus títulos obtenidos, pues en Barranquilla 2018 logró oro en pistola 25 mt y por equipos, plata en pistola de aire 10m y bronce por equipos.
“Son mis sextos Juegos Centroamericanos, es toda una vida entregando mi alma y mi corazón a esto y me encanta; estoy muy emocionada de poder participar en ellos una vez más. Voy con todo, voy por el oro, vamos a ganar porque es lo único que se puede hacer en esto”, comentó.
Durante la ceremonia de abanderamiento de la delegación mexicana que competirá en la justa centrocaribeña, Alejandra Zavala fue la encargada de dirigir un mensaje de motivación a sus compañeros atletas, “muy contenta de haber sido parte del presídium”, comentó la deportista, luego de que en 2018 fue la abanderada de la contingente nacional.
“Han sido días emocionantes, un poco cansados por eventos protocolarios, pero también es padre poder estar juntos; estamos concentrados en el CNAR, entrenando todo el equipo nacional de tiro deportivo, me encanta vivir esa emoción previa del viaje”, confesó.

“Fui la abanderada en 2018 y esta vez me tocó ser quien anima al equipo y poder dar unas palabras a mis compañeros atletas. Este camino olímpico ha sido una situación diferente, estamos subsanando todo el tema del COVID-19, pero la alegría como deportista siempre es la misma porque lo que queremos siempre es ganar, este ciclo ha venido distinto, pero con muchas emociones y energía”, compartió Zavala.
Recuerdos de las “diabluras” de Bejarano en Sídney 2000
La penúltima vez que México obtuvo una medalla en boxeo fue durante los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, cuando el chihuahuense y hoy exmiembro del Ejército Mexicano, Christian Bejarano Benítez, logró colgarse el metal de bronce.
Nacido en Chihuahua, Chihuahua el 25 de julio de 1981, “El Diablo”, como le apodaban, consiguió una presea especial para Chihuahua, pues ningún atleta de ese estado había logrado una medalla olímpica en más de 50 años, siendo el último el teniente coronel Humberto Mariles, quien ganó tres metales en los juegos de Londres 1948, en equitación.
“Es algo que recuerdo con mucho cariño, algo inolvidable, muy especial para mí, poder ir y ganar, representar a México”, compartió Bejarano Benítez, rememorando aquella hazaña.
En aquel año 2000, Sydney vivía sus últimas horas olímpicas. El fuego estaba a punto de extinguirse, ya los atletas preparaban sus maletas para regresar a casa. Pero Cristian Bejarano no quería regresar con las manos vacías. Había vencido a Gilbert Khunwane, de Botswana, y al rumano George Lungu.
Ya Liborio Romero, Daniel Ponce de León, Francisco Bojado, César Morales y José Luis Zertuche habían sido eliminados en cuartos de final. Se habían quedado a un triunfo de la medalla, a un pasito de la gloria. Y sólo faltaba Cristian, en peso ligero. En él estaban, pues, depositadas las esperanzas del boxeo olímpico mexicano de continuar esa vieja tradición de dar metal al país, desde aquel 1932 cuando don Francisco Cabañas inició en Los Ángeles la colección de once preseas.
Aquel 26 de septiembre, el mundo conoció la noticia: El mexicano Cristian Bejarano aseguró la medalla de bronce en la división de los 60 kilogramos del torneo de boxeo de los Juegos Olímpicos de Sydney, al imponerse por 14-12 al kirguís Almazbek Raimkulov, en el Centro de Exhibiciones, que lució pletórico. Además, esa noche, Cristian entró al cuadrilátero con un estímulo adicional. Recuerda:
“Antes de la pelea me dijeron lo de Fernando Platas (medalla de plata) y eso me dio más ganas. En los últimos cuatro años, lo único que pensaba era ser medallista olímpico. Para eso me preparé todo ese tiempo, alejado de mi familia, pero con ese sueño vivo en cada entrenamiento, en cada pelea, en cada torneo…”.
Cristian venció en cuartos de final del peso ligero a Almazbek Raimkulov, de Kirguistán, para luego caer en semifinales contra el kazajo Andriy Kotelnyk, sellando así su participación, con el bronce en sus manos.
Así, Bejarano ganó la primera medalla olímpica en boxeo para México en 12 años, pues la anterior la había conseguido Mario González en Seúl 1988.
Tuvieron que pasar 16 años para que Misael Uziel Rodríguez Olivas lo igualara, en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, donde México consiguió su último metal en el cuadrilátero.





