Desde el 2005, las evaluaciones anuales de la DEA sobre la droga en México y en el exterior han reconocido la instalación y perfeccionamiento de una estructura criminal dentro de Estados Unidos para recibir el contrabando de la droga, distribuirla en todo el territorio americano y venderla al menudeo en las calles.
En esos reportes de casi 20 años se ha insistido una vez y otra vez que los cárteles mexicanos son los que producen, contrabandean y venden las drogas dentro de Estados Unidos, pero sin que las autoridades locales realicen operaciones para combatirlas.
En dos comparecencias ante el Congreso en este año de 2023, la actual administradora de la DEA, Anne Milgram, con un cargo anterior como fiscal en Nueva Jersey, ha reconocido que dos cárteles mexicanos representan la “mayor amenaza criminal jamás enfrentada por Estados Unidos” y que la agencia tiene programas específicos para combatirlos.
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En efecto, en todas las evaluaciones de la DEA desde el 2005 se ha señalado con claridad que el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación son los que controlan la producción en México de drogas, su tráfico a Estados Unidos y la venta al menudeo en las calles americanas a través de células en ciudades que presentan enormes demandas de drogas.
La gran pregunta parece obvia: si la DEA tiene bien diagnosticadas las presencias de estos dos cárteles, nadie entiende por qué no hay operativos locales para perseguirlos, por qué no hay narcotraficantes detenidos y por qué ha aumentado el consumo de drogas. Los 200,000 fallecidos por sobredosis de fentanilo en los últimos dos años ilustrarían que la DEA no ha podido cumplir el objetivo de disminuir la afectación social por el consumo de drogas.
En su comparecencia de abril de este año, la señora Milgram señaló que “la principal prioridad operativa de la agencia es perseguir y derrotar implacablemente a los dos cárteles mexicanos de la droga”, pero no ha sabido explicar cómo es que EU extraditó al capo mayor del Cártel de Sinaloa, Joaquín El Chapo Guzmán Loera para juzgarlo y encerrarlo de por vida, pero esa organización criminal sigue siendo la número uno en la responsabilidad de ingresar drogas y sobre todo fentanilo a Estados Unidos.
Lo que queda claro es que el problema de la droga ya rebasó al gobierno estadounidense y la agencia antinarcóticos está padeciendo los problemas normales del gigantismo burocrático: corrupción, acciones clandestinas, violación de soberanías de otros países e incapacidad para entenderse con gobiernos para operaciones conjuntas.La DEA sabe desde el 2005 de la letalidad de los cárteles y de la droga, pero en la actualidad del problema de la drogadicción es mucho mayor.





