La artillería es el arma encargada de brindar apoyo mediante fuego; su misión principal es respaldar a otras unidades en sus operaciones específicas al realizar disparos directos e indirectos para crear barreras, efectuar ataques de destrucción y cubrir zonas desde la retaguardia, de ahí ser reconocidos como «hijos del trueno, el fuego y el acero».
Para conocer más a profundidad esta misión, el General de Brigada de Estado Mayor Federico San Juan Rosales, Director General del Arma de Artillería, conversó con CAMPO MARTE y compartió desde su óptica con 47 años de servicio la trascendencia de un arma milenaria y vigente en nuestros días.
“La artillería, desde el punto de vista doctrinario, es un arma de apoyo y protección por el fuego. Es un arma que acompaña siempre, que apoya a las otras armas en el combate. Como las otras armas, los ejércitos están hechos para la defensa nacional”.
“Entonces, es importantísimo el poder de fuego del arma en un combate. En estos momentos, la situación del país demanda del trabajo, del empeño, del esfuerzo de las unidades de artillería y trabajamos continuamente a la par, a la altura de las demás armas. Nuestras unidades se despliegan en todo el territorio nacional, en apoyo de los diferentes mandos territoriales, de región, de zonas militares, hoy en día, en operaciones para mantener la seguridad del país”, detalla.
Entendiendo de este modo que la artillería tiene procedimientos muy particulares al ser un arma de precisión, pero con capacidad de adaptación y organización de acuerdo a las necesidades que instruye el alto mando.
“Cuando se requiere, nos organizamos con unidades tipo infantería para poder desplegar bases de operaciones y hacer el trabajo coordinado con unidades de otras armas y con los mandos territoriales a donde vamos nosotros a prestar nuestro servicio, nuestro apoyo, con fuerzas para las operaciones que se llevan a cabo en los diferentes estados de la República que tienen problemas de seguridad”
“Entonces, es lo que hacemos, es coordinarnos, organizarnos, de manera que podamos llevar a cabo el cumplimiento de las misiones, pero en este tipo de tareas no vamos organizados de acuerdo a nuestra orgánica particular del arma, para la guerra, no llevamos nuestro material de artillería, nuestros cañones, morteros; ese material permanece en las unidades; el personal sale con su armamento individual, con armamento colectivo, ametralladoras y todo lo necesario para hacer frente justamente a ese tipo de operaciones. Entonces, nos ponemos a la par de las otras unidades de caballería, de infantería, del arma blindada, nos coordinamos perfectamente y actuamos”, detalla.
Sin embargo, para el General San Juan Rosales, las unidades están perfectamente preparadas para esas misiones y asimismo participan en operaciones como en actividades de apoyo a la población civil, en la aplicación del Plan DN-III, en muchas más donde se requiera un artillero.

“Creo que nosotros entramos perfectamente en cada momento y desempeñamos un papel importante como parte de un engranaje donde todo tiene que funcionar, donde todo se conjunta como Ejército Mexicano”, explica.
Organización del Arma
El Arma de Artillería, como su propio origen dicta, proporciona protección con el fuego y no está destinada a conquistar o retener el terreno formando parte de unidades o agrupamientos de armas combinadas, en cuyo conjunto representa el principal medio de acción por el fuego.
En su estructura, de acuerdo a información oficial, se organiza en Unidades de nivel Batallón denominadas Regimientos y Grupos, las cuales agrupan en su orgánica 3 Baterías de Tiro, siendo éstas las unidades mínimas, tácticas y de ejecución de fuegos, contando en su orgánica con diferentes materiales.
Una Batería de Artillería Antitanque se organiza con un Mando, un Grupo de Comando, una Sección de Municionamiento y una Sección de Cañones, la cual agrupa 6 cañones sin retroceso Cal. 106 mm.
Actualmente las Unidades de Artillería cuentan con Obuseros Cal. 105 mm., Morteros Cal. 120 mm. y Cañones sin retroceso.
Existen 9 Regimientos de Artillería, 8 Grupos de Cañones, 1 Batería en el Heroico Colegio Militar “Batería Felipe Ángeles” y una Sección Hipomóvil de Cañones Cal. 75 mm. del Grupo Montado.
El Arma de Artillería requiere personal que trabaje estrechamente unido, con funciones diferentes entre sí, pero que son necesarias para cumplir con las misiones asignadas mediante el trabajo en conjunto de los cuatro equipos artilleros para cumplir con sus funciones técnicas de manera eficiente y de la forma siguiente:
- Topografía
Es el equipo encargado de realizar los levantamientos topográficos en el terreno, para la ubicación geográfica precisa de los blancos o puntos de registro, posiciones de tiro, puestos de observación y otros puntos tácticos de los equipos que integran una Unidad de Artillería.
- Observador Avanzado
Son los ojos del sistema de tiro indirecto, destacados en las fuerzas de tierra (infantería, caballería motorizada y blindaje), su función es la de coordinar el apoyo de fuegos a nivel compañía o escuadrón. Es quien selecciona y reporta los blancos, transmite las peticiones de apoyo de fuegos y calcula las correcciones con relación al objetivo.
- Central de Tiro

De los equipos de Artillería es el cerebro ya que es la encargada de transformar las misiones y peticiones de apoyo de fuegos en órdenes de tiro para la Sección de Fuegos, asimismo, ubica los objetivos en la carta de tiro topográfica, calcula los datos de tiro y los convierte en órdenes para la Sección de Fuegos de la Batería.
- Sección de Fuegos
Son los músculos del equipo Artillero, ya que su misión normal recae principalmente en materializar las órdenes de tiro en el lugar y en el momento preciso, con el volumen y potencia de fuegos requeridos en beneficio de las tropas de tierra o en el ámbito que se presente el objetivo.
Dirección General de Artillería
Dada la articulación y adaptabilidad que se requiere para cumplir las misiones encomendadas, la Dirección General del Arma de Artillería, a cargo del General Federico San Juan Rosales, comenta que tiene como principal labor articular a las unidades, “por eso tenemos una sección técnica, una sección administrativa y que se encarga de, justamente, llevar estos dos aspectos de la mano en cada una de las unidades de artillería”.
“Para ello se programan visitas de supervisión y nos ajustamos a todos los lineamientos que emanan del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional, de la Comandancia del Ejército Mexicano, para ver, supervisar, dirigir a todas las unidades en función de sus programas particulares de adiestramiento”.
“Porque tenemos artillería de campaña, que son los regimientos de artillería, y la artillería antitanque, que integran los grupos de cañones sin retroceso. Entonces, hay diferencia importante en cuanto al adiestramiento, el material es diferente, los vehículos son distintos, la forma de actuar es totalmente diferente”, destaca.
Evolución de la Artillería
La artillería en México tiene sus orígenes en la época colonial, con la necesidad de defender las ciudades y territorios conquistados. Los primeros cañones fueron importados y luego se desarrollaron talleres para su fabricación y reparación, especialmente durante la guerra de Independencia. En el siglo XIX, la artillería mexicana experimentó avances significativos, tanto en la producción local como en la adquisición de armamento extranjero.
Bajo ese contexto histórico, el General Federico San Juan Rosales destaca que la artillería cobró aún mayor relevancia desde la Revolución Mexicana, tomando en cuenta que en 1910, siendo presidente de México el General Porfirio Díaz, impulsó el estudio del Arma de Artillería enviándolos a Francia, como fue el caso del General Felipe Ángeles.
“Yo creo que ha ido evolucionando igual que las demás armas, aunque con un grado distinto de complejidad porque el material de artillería no se puede estar cambiando continuamente, es un material muy caro, pero también es muy duradero”.
“En nuestro país, que no estamos en guerra, ese material normalmente no se emplea de forma continua. Un cañón tiene un promedio de vida útil de 10 mil disparos y no hemos alcanzado ese número, entonces el material está en óptimas condiciones”, explica.
Sin embargo, durante la plática el General hace hincapié que la evolución se centra en el adiestramiento, en la capacitación y planeación.
“La evolución la miramos en los diferentes sistemas de adiestramiento, que empieza en los planteles militares, en el caso de la artillería, en el Heroico Colegio Militar, que ahí es donde se forman los oficiales del Arma de Artillería, después, en los diferentes centros de adiestramiento donde tenemos la oportunidad, como ejemplo en el primer regimiento de artillería, que es a la vez la Escuela Militar de Artillería”.
“En estos momentos, quienes forman parte de esta arma, están en condiciones de cumplir cualquier misión, gracias a esa capacitación y ese adiestramiento que se mantiene permanentemente en todas las unidades”, detalla.
De tal modo, el entrevistado refiere que “la guerra” que enfrenta la artillería es su capacitación, su preparación justamente para la batalla, “tenemos muchas actividades que cumplimos diariamente, muchas tareas, muchas misiones de todo tipo, nosotros no debemos perder de vista nuestro adiestramiento para la guerra, para garantizar la seguridad, la integridad, la independencia y la soberanía de nuestra nación”.
“Ese es el gran reto de la artillería, porque no podemos distraernos, no podemos enfocarnos en todas las tareas y olvidar nuestra esencia como artilleros, y nuestra esencia es la guerra. ¿Hacia dónde va la gran artillería?, ¿Cuáles son los principales retos?, creo que el más importante es justamente la actualización del material”.

Bajo esa filosofía, en descripción hecha por el propio General San Juan, explica la importancia de su escudo: “Vemos dos cañones, el cruce entre ellos, hablan de la fuerza, del poder, del fuego de la artillería. También observamos una granada, la cual justamente es el arma del artillero. No es tanto el cañón, el motero, el obusero, la granada es donde está el poder destructivo del arma de artillería”.
“La artillería es un arma un tanto compleja, porque el tiro que se efectúa, si bien se usan aparatos de diferentes tipos, en diferentes equipos, requiere adiestramiento y precisión, no cualquiera puede ser un artillero. La preparación técnica es muy especializada, es muy completa y por eso es el reto también mantenerse adiestrado”, sentencia.
Disciplina, sostén de 47 años de servicio
Hablar del General de Brigada de Estado Mayor Federico San Juan Rosales, es hacerlo de un elemento originario de la Ciudad de México, con voz fuerte y firme, cuya formación emana, sin ser de extracción militar, de una familia donde imperaba la disciplina.
“La disciplina la traigo desde casa, desde niño, y esa disciplina es la que me ha mantenido y me ha permitido desenvolverme en todos los ámbitos y misiones, creo, con buenos resultados. La disciplina es la base fundamental de todo organismo. El elemento que tiene disciplina tiene todo”.
“Me creo yo un elemento disciplinado, me dedico a ser un buen soldado, un soldado disciplinado. Después podemos hablar de la preparación, de ser constante, además de perseverante, es decir tener siempre un objetivo, una meta y alcanzarla siempre. Hay que ser perseverantes. Entonces ya tenemos disciplina, tenemos preparación, tenemos perseverancia. Yo creo que esas son las tres fortalezas que tiene también un buen soldado del arma de artillería”, comparte.
Amante de la gastronomía mexicana y conocedor de prácticamente todos los estados del país, el General San Juan confiesa a esta publicación su secreto como mando militar:
“Hay cosas que a veces la gente no conoce, empezando con una palabra que a mí me encanta y que la llevo a todas partes y a mis unidades, la pasión, misma que trato de inyectar en todas partes y a todo mundo. Decirles que hagan todo lo que hagan en la vida, todo lo hagan con pasión. ¿Para qué? Para que lo disfruten, como soldado, por ejemplo, puedes andar en el sol sudando la gota gorda, el frío, el polvo, el lodo, lo que sea, pero si lo hacen con pasión, lo van a disfrutar, van a aprender, van a gozar de lo que mucha gente no puede hacer”.
“Tenemos que apasionarnos en nuestro trabajo, pero tenemos que apasionarnos también cuando estamos con nuestra familia, con nuestras amistades, cuando andamos de vacaciones, cuando estamos en un curso, en operaciones o en el adiestramiento. En todos los actos de nuestra vida tenemos que inyectarla”, insiste.
Bajo esa visión, asegura que “todos los mandos quisieran tener siempre un artillero o una unidad de artillería cerca. El artillero tiene cabida en todas partes, justamente porque tiene pasión, una buena preparación, es un soldado siempre confiable”, finaliza.





