Buque Escuela Cuauhtémoc, embajador y caballero de los mares; un ensayo literario

Buque Escuela Cuauhtémoc, embajador y caballero de los mares; un ensayo literario

Con motivo de los 43 años de la botadura del Buque Escuela Cuauhtémoc, en Campo Marte retoma el libro conmemorativo publicado en 2016, titulado: “35 años, Buque Escuela Cuauhtémoc, embajador y caballero de los mares; un ensayo literario”, editado por la Secretaría de Marina y dirigido por el Vicealmirante José Héctor Orozco Tocaven, entonces jefe de la Unidad de Comunicación Social de la Semar y hoy director del Centro de Estudios Superiores Navales.

Además cuenta con una serie de fotografías de la emblemática embarcación, así como de sus tripulaciones y sus travesías alrededor del mundo. La obra se divide en cinco capítulos y cuenta con un mapa de los cuatro viajes de circunnavegación a lo largo de su historia.

Luego, una galería de momentos destacados de su historia y la lista de comandantes y los diferentes cruceros de instrucción que encabezaron durante sus 35 años de historia.

Un recorrido por la historia naval del México independiente

En su prólogo, la historiadora Dra. Patricia Galeana hace un recorrido muy concreto sobre la historia de la Armada de México desde la consumación de la Independencia y una serie de actos heroicos en defensa de la soberanía mexicana.  

Heredero de esa tradición, el Buque Escuela Cuauhtémoc utiliza tres ejes para inculcar la tradición naval en sus cadetes, durante su viaje formativo alrededor del mundo: la historia de la navegación, de la Marina de México y la vida a bordo.

Mientras que el buque funge como un destacado representante diplomático del gobierno mexicano que recorre el mundo con un mensaje de paz y fraternidad.

Sobre la evolución de la Marina mexicana, la investigadora se remonta a los primeros años de la vida independiente del nuevo país y cómo, la carencia de una institución encargada de la formación de personal naval, tuvo que recurrir a la contratación de capitanes extranjeros “quienes llegaron a colocar banderas distintas a la mexicana, sin que la tripulación, también extranjera, se opusiera”.

Esto evidenció la necesidad de formar marinos en el país.

Posteriormente habla de la influencia decisiva de Maximiliano de Habsburgo, marino de

profesión, para dar orden a la Marina mexicana, desde su llegada al país. El Emperador expidió varias leyes y decretos para organizar a la Marina, con la intención de potenciar el comercio.

“Maximiliano estaba convencido de que, para que la economía de México prosperara, era necesario estimular la creación de una Marina Mercante Nacional, contar con puertos en buen estado y hacer obligatorio el Servicio Marino”, recordó la autora.

Luego habló de la gestión de Porfirio Díaz, quien comenzó realmente a profesionalizar la educación naval y en 1891 ordenó la construcción de una embarcación, “donde los aprendices de marinos llevaron a cabo prácticas que les permitieron reforzar lo aprendido en las aulas”.

Se trató del buque Zaragoza, originario de Francia, construido en los astilleros de La Sociedad de Fraguas y Astilleros del Mediterráneo, en Havre y que de acuerdo con testimonios de la época “contaba con la más alta tecnología de la época”.

El Buque Escuela Cuauhtémoc, su origen y misión

Hacia finales de los años 70, la Marina reconoció la necesidad de contar con “un Buque Escuela nuevo que robusteciera el aprendizaje de los marinos, para que lo aprendido en las aulas fuera puesto en práctica en altamar”

Así, en 1980 la Marina ordenó la construcción del velero Cuauhtémoc, a los Astilleros Celaya, en Bilbao, España, en julio de 1981, como una embarcación dedicada a la instrucción de los cadetes. El ‘Cuauhtémoc’ recibió el abanderamiento por el entonces presidente José López Portillo en el puerto de Veracruz, el 25 de septiembre de 1982.

“Desde sus primeras travesías, el velero Cuauhtémoc ha cumplido con su misión educativa para la formación de más de treinta generaciones de cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar”, destaca la investigadora.

En este tiempo, la embarcación ha obtenido múltiples premios como: la Tetera Boston, otorgada por la Asociación Internacional de Entrenamiento a Vela, por viajar 124 horas continuas sin máquinas (2002).

El premio al buque mejor presentado, en Génova, Italia (1992); lo mismo que en Osaka, Japón, en 1997. Además, durante su historia ha recorrido más de 700 mil millas náuticas, equivalentes a dar más de 33 vueltas al mundo; visitado más de 200 puertos de 50 países; y ha estado más de 5,000 días en altamar.

Buque Escuela Cuauhtémoc, embajador y caballero de los mares; un ensayo literario
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