Bush y Obama, espías

Bush y Obama, espías

El periodista James Risen reveló el 16 de diciembre de 2005 en el The New York Times la existencia de una autorización a la Agencia de Seguridad Nacional para espiar a estadounidenses y extranjeros dentro de Estados Unidos en busca de videncias de presuntas actividades terroristas, pero sin órdenes judiciales que exigía reglamentos anteriores.

Lo que constituyó una gran revelación periodística y desde luego el premio Pulitzer se convirtió en una jaqueca permanente para el periodista Risen. Primero, el diario NYT retrasó la publicación del texto por peticiones expresas de la consejera de seguridad nacional del presidente Bush Jr., Condoleezza Rice, y el diario le congeló el apoyo a la revelación de su periodista.

Risen tardó un año en lograr que el NYT publicara su reportaje y en realidad lo tuvo que hacer por obligación de las circunstancias, no por voluntad del periodismo democrático: ante la negativa del diario de imprimir su reportaje, Risen lo incluyó en un libro State of War que iba a circular en enero del 2006, una decisión que iba a poner al periódico contra la pared porque se trataba de un reportaje para el diario que por razones políticas y de seguridad no imprimía.

De todos modos y sin el apoyo del NYT, Risen hubo de pasar varios años de presión institucional de Estados Unidos para evitar la mayor difusión de su reportaje y la eliminación del texto de los archivos periodísticos, al grado de que su caso llegó a ventilarse en la Corte Suprema de EU.

No es la primera vez que los periódicos y periodistas estadounidenses son sometidos por las estructuras de poder de EU. En 1961, el periodista Tad Szulc logró la exclusiva para el NYT de la invasión que iba a realizarse a Cuba por parte de combatientes cubanos entrenados por la CIA, pero una llamada personal del presidente Kennedy al editor del diario, Orvil Dryfoos, condujo a la decisión de censurar la parte más polémica del reportaje –el entrenamiento de la CIA a los invasores–, pero con la consecuencia agravante de que el presidente Kennedy le comentó al editor del diario que la publicación original de la nota hubiera evitado a EU el fracaso de la invasión, porque las fuerzas militares de Fidel Castro habían sido informadas de la llegada de invasores y le prepararon una recepción violenta en playa Girón, en bahía de cochinos.

Una batalla posterior fue mítica: el NYT publicó la primera parte del reportaje sobre los papeles del Pentágono que revelaban el fracaso de Estados Unidos en Vietnam, pero la batalla legal en la Corte Suprema para defender el derecho de prensa fue desarrollada por el The Washington Post y no por el Times.

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