Cazas de nueva generación

Cazas de nueva generación

Mucho se ha hablado de la llegada de cazas de sexta generación a los arsenales de varios países que se encuentran trabajando en su desarrollo, pero a lo primero que nos debemos referir es a la razón por la cual ahora hablamos de generaciones en el caso de los aviones de combate, que son los que con regularidad atraen más la atención tanto de militares como de aficionados a la aviación.

En primer término, esta clasificación alude a ciertas características que distinguen a aviones que han volado en un determinado periodo, así se considera a la primera generación da cazas modernos a los modelos de jets que participaron en la segunda guerra mundial, como es el caso del alemán Me-262 –el primero en su tipo– o el Gloster Meteor inglés.

La segunda generación –en una clasificación un tanto arbitraria y que depende de quien la elabore–, conjunta a los cazas que participaron en la guerra de Corea, como el F-80 Shotingstar y F-86 Sabre de Estados Unidos y los famosos Mig-15 soviéticos, luego seguiría la lista de participantes en la guerra de Vietnam y así sucesivamente.

Pero como se trata de un desarrollo acelerado, con distintos países fabricando aeronaves para diversos propósitos, en las últimas décadas se empieza a hablar de cazas de generación 4.1 o 5.1, dependiendo el año de lanzamiento del modelo o si ha tenido alguna modernización.

También hay especialistas que se refieren a generaciones intermedias, es particular en los últimos años y luego del lanzamiento del F-35 de Estados Unidos y del Su-57 de Rusia, considerados como de los más avanzados hasta el momento.

Cazas de nueva generación

Por eso es interesante hablar de la próxima generación, que se espera está surcando los aires al inicio de la siguiente década, con características como la comunicación y control con enjambres de drones, sistemas de intercambio de información en el teatro de operaciones en tiempo real, radares de mayor alcance y furtividad, así como la capacidad de realizar misiones tanto aire-aire como aire-superficie.

La siguiente generación se espera que mejore las capacidades antes mencionadas, pero ya entramos al debate de si serán naves aún tripuladas por humanos o con los pilotos navegando desde un centro de control alejado de la zona de conflicto, asistidos por inteligencia artificial.

Lo único seguro es que la aviación militar seguirá evolucionando y demostrando que las capacidades de sus naves irán en aumento.

Aviación militar en el mundo

Muy a tono con el tema central de esta columna es la noticia que dieron a conocer varios medios rusos, en el sentido de que Sujoi espera producir una variante del Su-57 –el último modelo de la empresa creadora de la popular familia Flanker–, que será biplaza y tendrá la capacidad de controlar drones.

De acuerdo a la agencia Tass, esta variante del Su-57 podrá manejar hasta 4 drones, incluso se mencionan las pruebas que se han hecho con los Ojotnik – uno de los drones más avanzados del arsenal ruso–, por lo que tiene sentido que el caza sea biplaza y el segundo asiento lo ocupe un especialista encargado de operar dichos sistemas de armas.

En otras latitudes, la primera entrega de cazas Eurofighter Typhoon a Qatar –país que será sede este año del mundial de futbol–, por parte de BAE Systems del Reino Unido se realizó en agosto pasado.

Esta nación realizó en 2018 la compra de 24 Typhoon y 9 entrenadores Hawk a través de BAE, que consiguió uno de los mejores contratos en fechas recientes.

Otra noticia reciente que muestra como siguen los contratos para adquirir material militar, es la que tiene que ver con la confirmación de la compra por parte de Italia de 18 cazas F-35, en las variantes A y B, a Estados Unidos.

La primera variantes es utilizada por la Fuerza Aérea de Estados Unidos y la Israel, en tanto que la segunda es la adaptada a las necesidades de la aviación naval, con capacidad para operar desde portaviones, como el Cavour italiano.

Tan sólo esta adquisición, según medios de ambos países, implica un costo de poco más de 524 millones de dólares; además, cabe mencionar que los planes italianos contemplan contar con una flota, en ambas variantes, de 60 F-35 para su Fuerza Aérea y Marina.

Cerramos esta edición con la noticia de que la Fuerza Aérea de España –mejor conocido en aquellos lares como Ejército del Aire–, dio de baja al C-101 como entrenador, papel que venían desempeñando desde 1980.

El sustituto no es otro que el Pilatus PC-12, un turbohélice que marca la tendencia a utilizar este tipo de aparatos, en particular por el costo que implica, para el entrenamiento de los futuros pilotos militares, tendencia que está presente en países como Estados Unidos o México.

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