El Centro de Producción Canina de la Sedena genera anualmente 300 cachorros de raza Pastor Belga Mallinois y Pastor Alemán de la Sedena, que al cumplir los 4 meses son llevados a las brigadas donde hacen la especialidad y el adiestramiento básico para posteriormente asignarlos a las diferentes áreas de operaciones en las que el cachorro se desempeñará como perro de trabajo.
“La misión de este Centro consiste en producir cachorros de alta calidad genética que posteriormente se convertirán en perros de trabajo, de aquí salen los perros que se distribuirán en todas las Unidades de Policía Militar, grandes unidades donde van adquirir la especialidad para trabajar y su posterior desplazamiento a todo el territorio nacional”, explicó el Coronel Médico Veterinario Alejandro Camacho Ibarra.
Dentro de las especialidades que pueden realizar estos canes se encuentra búsqueda de enervantes, búsqueda de explosivos, búsqueda y rastreo, guardia y protección.
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“Contamos con 50 hembras y 9 machos para reproducción. La especialidad de estas hembras consiste meramente en reproducción, se seleccionan genéticamente con un alto grado de registro, algunos perros se traen del extranjeros; importados y nacionales todos seleccionados para su reproducción”, señaló el Coronel Camacho. El Coronel comentó que las hembras cuando están próximas al parto, se le lleva al área de maternidad, ellas paren y tienen a sus cachorros, los perritos permanecen con sus mamás hasta los dos meses, ya que al pasar con su mamá en ese periodo, tienen más estabilidad emocional.
El Soldado Veterinario de Remonta, Oscar Fernando Gutiérrez Girón, encargado del área de reproducción, apuntó que el fenotipo que se pueden observar en el perro se expresa en todas las características genéticas que hereda, depende de estos dos factores para que se elijan a las hembras de remplazo.

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“Si la hembra está bien conformada, buenos aplomos, buen implante y todo se encuentra en orden, se selecciona como reproductora”, dijo el Veterinario Gutiérrez. Una vez nacidos los cachorros en una primera etapa comienza la socialización, se hace una selección para averiguar qué le gusta al perro, un juguete como una pelota, jerga, el que más le guste al cachorro para trabajar.
Los cachorros llegan a la pista a partir de los 2 meses y permanecen otro mes en esa área, para posteriormente pasar a la inducción a la caja. “Mediante el juego se le va a enseñar a perder el miedo, saltar obstáculos, a través de un circuito en el que tiene que pasar por latas, botellas de plástico, arena, túnel; con el propósito de que el cachorro pierda el miedo a cualquier tipo de ruido y con la finalidad de que cuando vaya a una brigada, el adiestramiento sea más sencillo”, indicó el Coronel Veterinario.






