La llegada de nuevos recursos tecnológicos a los arsenales militares, como es el caso de los drones, está representando un fuerte impacto tanto en la formación de los futuros pilotos militares, como en las tareas que le son asignadas a los actuales.
Proyectos como el FCAS de Europa para un futuro caza de combate, supone la posibilidad de que cualquier piloto realice una misión coordinando sus tareas con varios drones que le acompañarían en vuelo, algo que le permitiría no exponerse en entornos fuertemente armados de defensas aéreas y obtener información de la zona enemiga, además de contar con un respaldo que no implique la presencia de otros aviones, con los costos que esto implica.
Así, los actuales pilotos de combate empiezan a familiarizarse con la operación de drones, preparándose para el momento en que tengan que interactuar con ellos, pero también –como se ha dado en países en los que este tipo de tecnologías ya está implantada, como en Estados Unidos— rivalizando de alguna manera con quienes los operan desde instalaciones alejadas de los teatros de operación militar, negando la posibilidad en algunos casos de que sean llamados pilotos y considerando que sólo son simples operadores de un sistema de armas, aunque en el caso de aparatos como el Predator MQ-1, se tenga la capacidad de portar misiles para el ataque a objetivos en tierra.
Es previsible que este tipo de rivalidades no dure mucho, en la medida en que los propios pilotos de combate empiecen a familiarizarse con este tipo de aparatos, en especial al momento en que adquieran la capacidad de manejarlos desde la cabina de sus cazas para las misiones que les son asignadas, para contar con este tipo de habilidades en un futuro cercano, muy probablemente con la ayuda de alguna inteligencia artificial que le ayude en esta encomienda, para convertirse en un operador de sistemas de armas mucho más complejo en comparación con los que vemos en la actualidad.
Rusia, como también se aprecia en los esfuerzos europeos y algunos estadounidenses a partir de la experiencia con el F-35, empiezan a cambiar sus doctrinas aéreas para que los cazas puedan interactuar con las nuevas generaciones de drones y llevar a cabo misiones de ataque, patrullaje o las que sean determinadas por al alto mando.
Se trata de una verdadera revolución que, aunque silenciosa, cambiará la manera en que muchas fuerzas aéreas operan en el mundo, en un contexto en el cual hay que destacar que la Fuerza Aérea Mexicana ya empieza a dar los primeros pasos en esta dirección.
Aviación militar en el mundo
La noticia con la que abrimos esta sección tiene que ver con el anuncio de la Fuerza Aérea de Corea del Sur acerca de acelerar el proceso para sustituir sus veteranos F-4 Phantoms y F-5 E/F –como los que opera nuestra FAM— por modelos más recientes.
El 30 de junio se dio a conocer que la administración del Programa de Defensa de dicho país autorizó la adquisición de 20 F-35, aunque no se aclaró si es como parte de la sustitución de la que hablamos, porque también se busca dar impulso a la compra del FA-50, caza de producción local, que sería el candidato natural para reemplaza a los antiguos modelos mencionados.
Una compra reciente es la que realizó Chipre para sustituir helicópteros de fabricación rusa Mi-35P, en este caso con material de origen europeo como es el caso de los 6 Airbus H-145M a un costo de 53 millones de euros, con opción de adquirir otros 6 próximamente.
Siguiendo con los programas para reemplazar a aviones que o ya cumplieron su vida útil, pero que siguen en servicio por falta de presupuesto, o son considerados obsoletos para las misiones actuales, como es el caso de países como India o Suiza, tenemos el curioso caso de Dinamarca que pretendía reemplazar su flota de F-16 por opciones más modernas, por lo que comenzó el proceso para comprar 27 F-35, pero dadas las circunstancias actuales se tomó la decisión de que los vipers sigan operando hasta 2027, con una inversión para conseguirlo de mil millones de coronas danesas para operar conjuntamente ambos tipos de aparatos.
En otro reemplazo, España firmó la compra de 20 cazas Eurofigther Typhoon que entrarán en lugar de los F/A-18 Hornets que operan en el escuadrón de las Islas Canarias, con un costo de un poco más de 2 mil millones de dólares.
Finalmente, a través de la agencia estadounidense de cooperación en defensa DSCA (por sus siglas inglés), se informó de la autorización para la venta de cazas de 16 F-16C/D Block 70 a Jordania a un costo de más de 4 mil 200 millones de dólares.





