Con México en la mente: La irremediable enseñanza de la historia

Con México en la mente: La irremediable enseñanza de la historia

Vivimos tiempos de confusión, no dimensionamos los aciertos y los errores cometidos tanto en el pasado como en el presente, no logramos ubicarnos en la realidad que comprenda la esencia de los valores y de los juicios que se realizan.

Los principios de la historia son los fines de la humanidad, el hombre investiga la esencia del hombre, la estructura prevista y la hecha; la forma, “los esquemas concluidos” que le permitan alcanzar los fines de bienestar de su pueblo, empleando con habilidad y con sentido, el conocimiento y orientación positiva de la idiosincrasia de su pueblo, para su superación ya sea como político o como administrador.

En este orden de ideas, la historia debe ser más que un relato cotidiano del acontecer, mucho más que una narración de hechos intrascendentes.

Debemos encontrar la esencia del género humano, penetrar en el suceso histórico, propalando el conocimiento y la cultura, analizando las formas de gobierno, que implican la instrucción que tienen los políticos; en fin, procurar ir más allá del simple relato, tantas veces repetido.

Con México en la mente: La irremediable enseñanza de la historia

Procurar obtener la significación del pasado para proyectarlo al fortalecimiento cultural de lo porvenir.

Utilizar la historia como maestra porque a través de ella se perciben los extraños destinos de los pueblos, los sistemas que se subyugan y se explotan, sus luchas de liberación, su grandeza y decadencia, su generosidad o sus miserias; sus valores o sus incongruencias; todo ello debe ir conformando lo que debe o puede ser.

La civilización y cultura mexica, la más grandiosa y evolucionada de todas las existentes en el Continente Occidental durante el horizonte histórico, sucumbió al perder su autonomía; trascendental hecho que se consumó el 13 de agosto de 1521, con la desaparición de su poder político y militar personificado en Cuauhtémoc, ultimo Tlatoani, quien en compañía del señor de Tacuba y un pequeño séquito se entregó como prisionero a los peninsulares ese día; según la versión de Sahagún, más digna de crédito, por basarse en testigos de los hechos (la versión de Cortes indica que fue hecho prisionero por el capitán de un bergantín hispano).

La aniquilación del Ejercito Mexica, raíz del actual Ejercito mexicano y último de la deshecha Federación del Anáhuac y su Triple Alianza, entonces el más poderoso, aguerrido y bien organizado del Continente, “trajo como consecuencia inmediata la destrucción sistemática, no solo de la fuerza armada derrotada, sino en todos los aspectos de esa civilización”, prolongándose hacia los demás países del área.

A pesar de que muchos pueblos originarios fueron aliados de los europeos en las operaciones conducidas contra la Federación del Anáhuac, y “prácticamente ingenuos ejecutores” de los propósitos del colonialismo de la entonces potencia peninsular europea, se facilitó la ocupación del resto de nuestro continente.

Este acontecimiento de importancia capital en el desarrollo de las sociedades modernas en el Continente Americano, en las características étnicas de sus pueblos y la evolución política y social de los conglomerados humanos predominantes, independientemente de las delimitaciones territoriales o de jurisdicción política actual, tuvo éxito por la conjunción de varios factores, “propios de las sociedades en confrontación”.

El proceso que culminó con la aniquilación del ejercito Mexica, fue prolongado, cruento y violento.

La tendencia colonialista europea propia de la época y evidente en la monarquía peninsular europea coincidió en el área geográfica mesoamericana, con la necesidad de los pueblos sojuzgados por la orgullosa metrópoli local, de emanciparse del predominio que en todos los órdenes esta ejercía.

La unión temporal de sus intereses hábilmente lograda por los conquistadores, hizo posible que dispusieran de numerosos contingentes, naturales de la región y conocedores de las vulnerabilidades de los opresores, “concluyendo con la total dominación de unos y otros por los europeos” y la posterior fusión de sus razas.

Así se dio la primera Transformación de la civilización originaria de nuestro territorio, donde se empleó maliciosamente a los pueblos inconformes por la existencia de una situación de sometimiento, que, bajo una oferta de mejora, finalmente fue sojuzgada y extinta, como la que ayudó a destruir.

La historia está plagada de hechos donde los vencedores, emplean argumentos maliciosos para el logro de sus fines.

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