La estrategia de seguridad de Joe Biden implicará cambios que tendrán impacto en todo el hemisferio; incidiendo en la agenda de seguridad mexicana, conforme a sus reacciones al apoyo de nuestro actual gobierno al señor Trump en el periodo electoral.
Los nombramientos del señor Biden en su gabinete de seguridad, están relacionados a su función como vicepresidente bajo la administración Barak Obama, donde fueron “formados” y diseñaron las políticas de la época, fortaleciendo la presunción de continuidad en la política externa de seguridad que fue interrumpida en 2016 con la llegada de Trump a la presidencia.
Los ejes susceptibles de actualizarse para esta continuidad son: fortalecer la presencia económica de EEUU con resultados positivos; fortalecer el impacto de la política exterior de EEUU en sus objetivos estratégicos; promover la transición a bajas emisiones, un mundo resiliente respecto al clima mientras se expande el acceso global a las energías sustentables; proteger los intereses fundamentales de los Estados Unidos avanzando en la democracia y derechos humanos; el fortalecimiento de la sociedad civil; y, modernizar la forma en la que se hace diplomacia y desarrollo.
Estos puntos son tomados del PLAN ESTRATÉGICO FY 2014–2017 de la “Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional” USAID por sus siglas en inglés, que fueron implementadas en toda Latinoamérica de forma muy visible y que permitió al gobierno de Obama mantener su presencia en el hemisferio y sobre todo en la política interior mexicana.
La migración mexicana se verá impactada por el explosivo crecimiento del desempleo y el incremento de las carencias en los sectores más desfavorecidos, convirtiéndose en una gran opción de los mexicanos positivos con voluntad para obtener, por si mismos, el sustento personal y el de sus familias; recordando que aquella época fue la de mayores deportaciones que hemos sufrido.
El retorno al Acuerdo de Paris, anunciado por el señor Biden, en cuanto a reducir las emisiones contaminantes y expandir el acceso global a las “energías limpias”, que nos lleven a un mundo resiliente a los cambios climáticos, difiere de la política de privilegiar el uso de insumos contaminantes que está aplicando en México la actual administración.
El terrorismo internacional es un tema que ocupa a nuestros vecinos, por lo que es conveniente el intercambio de información atendiendo el ingreso y tránsito hacia el norte de individuos de interés para EE.UU., “como colaboración” nacional; “cuidando hacerlo con autoridades mexicanas de seguridad pública y justicia”.
El Derecho Internacional define los protocolos y tareas en el intercambio de funcionarios diplomáticos; es recomendable aplicar el principio de Reciprocidad, para regular esta actuación mutua, evitando el caer en la intromisión de los asuntos internos del país anfitrión, vulnerando su soberanía.
El multilateralismo regresa a la política exterior de los EE.UU., sin que esto signifique que soslayen la protección y logro de sus intereses nacionales, que muchos de ellos están vinculados a nuestro país por la geopolítica y la geoestrategia impactadas por una interdependencia económica y social.

Disponer de una respuesta nacional digna, que robustezca nuestra capacidad de tomar decisiones soberanas, en el tema de Seguridad y Justicia, obliga asumir las tareas de fortalecer las instituciones de seguridad y justicia mexicanas, la construcción de una estrategia sólida y decidida, con acciones puntuales y eficaces en la atención de causas y factores que originan el fenómeno delictivo, vigorizar las tareas de inteligencia y contrainteligencia, tanto para la Seguridad y Defensa Nacionales, como para la Seguridad Publica; la inclusión de la participación ciudadana mediante la definición y difusión de lo que debe hacer la población; fortificar la investigación en la persecución del delito y procuración de justicia: así como una estructura de impartición de justicia, alejada de la política y enfocada al cumplimiento estricto y puntual de la norma jurídica que nos rige.
En tanto NO dispongamos de la voluntad política y capacidad (Poder Nacional), para atender las amenazas y riesgos a nuestra Seguridad Nacional y Publica, que de alguna manera incidan en el interés de los EUA, seguiremos siendo objeto de una intromisión constante.





