Contaminantes emergentes en el agua, una amenaza silenciosa para la seguridad nacional

Contaminantes emergentes en el agua, una amenaza silenciosa para la seguridad nacional

Agua bajo sospecha: los contaminantes invisibles de hospitales y fármacos

            El agua parece limpia, transparente. Sin embargo, en cada gota pueden esconderse restos de antibióticos, analgésicos e incluso hormonas que alguna vez fueron parte de un tratamiento médico. Aunque invisibles a simple vista, estos compuestos se han convertido en una de las formas de contaminación más inquietantes de nuestro tiempo: los contaminantes emergentes.

¿Qué son los contaminantes emergentes y por qué debemos preocuparnos?

            Los contaminantes emergentes (CE) son sustancias de origen humano que, aunque no siempre son nuevas, han despertado una creciente preocupación global por su impacto en los ecosistemas y en la salud (Khan et al., 2021). Se les llama «emergentes» porque su efecto nocivo ha sido identificado más recientemente, gracias a avances en técnicas de detección y análisis (Kumar et al., 2022).

            Aunque aparecen en concentraciones muy bajas, estos compuestos han invadido silenciosamente el medio acuático. La raíz del problema radica en el uso masivo de medicamentos y productos de cuidado personal, sumado a la incapacidad de los sistemas convencionales de tratamiento de aguas residuales para eliminarlos con eficacia (Ortúzar et al., 2022). Como resultado, antibióticos, hormonas y analgésicos persisten en el agua tratada y se dispersan en ríos, lagos y mantos subterráneos. La comunidad científica viene documentando este fenómeno desde la década de 1990 (Ferrer & Thurman, 2013).

            Aunque podría pensarse que la concentración de estos contaminantes es insignificante, su efecto en la vida acuática resulta alarmante (Pinto et al., 2022). La presencia constante de antibióticos en el agua, por ejemplo, no solo tiene propiedades tóxicas y no biodegradables, sino que también fomenta la resistencia antimicrobiana (Montañés et al., 2019; Huang et al., 2019). Esta resistencia representa una de las mayores amenazas a la salud pública global, pues puede comprometer la eficacia de tratamientos médicos esenciales.

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Hospitales y farmacéuticas: puntos críticos de contaminación

            Los hospitales y las instalaciones farmacéuticas son puntos críticos de emisión. En ellos se administran y desechan grandes cantidades de fármacos que, tras ser consumidos y excretados por los pacientes, viajan directamente a los sistemas de alcantarillado (Kanama et al., 2018; Ji et al., 2025). Las aguas residuales hospitalarias pueden contener un cóctel de sustancias persistentes que las plantas de tratamiento convencionales no fueron diseñadas para eliminar (Verlicchi et al., 2010).

México: Del río a la mesa

            En México, la situación es particularmente crítica. La falta de políticas robustas y de tecnologías avanzadas en las plantas de tratamiento impide remover efectivamente los compuestos farmacéuticos (Patel et al., 2020; Plakas et al., 2016). En la Zona Metropolitana del Valle de México, aguas residuales hospitalarias con altas concentraciones de fármacos terminan en presas y ríos (Fatimazahra et al., 2023), usándose frecuentemente para riego agrícola.

            En el Valle del Mezquital, Hidalgo, vastas zonas agrícolas se riegan desde hace décadas con aguas residuales, lo que hace de esta región un laboratorio natural para estudiar el impacto de contaminantes en el suelo y agua (Ramos Espinosa et al., 2022). Investigaciones de la UNAM han detectado antibióticos en el suelo irrigado, sugiriendo que estas moléculas pueden infiltrarse hacia los acuíferos (Prado Pano et al., 2019). Además, se ha documentado contaminación por E. coli resistente a múltiples antibióticos (Rosas Pérez, 2023).

Hospitales verdes: Una esperanza en marcha

            La sostenibilidad en el sector salud ha dejado de ser una aspiración y se ha convertido en una necesidad tangible. Los hospitales verdes no solo buscan reducir su impacto ambiental, sino que representan un modelo de innovación que conecta la atención médica con la protección del planeta. En México, este enfoque está empezando a consolidarse en proyectos piloto y en algunas instituciones públicas y privadas.

Entre las principales estrategias adoptadas destacan la eficiencia energética, el uso racional del agua y la gestión integral de residuos, incluyendo la correcta disposición de medicamentos no utilizados y desechos hospitalarios peligrosos. Estas medidas no solo disminuyen la contaminación de cuerpos de agua, sino que también reducen costos operativos y fomentan una cultura de responsabilidad ambiental.

Tecnología limpia para la salud

            Los hospitales verdes no solo se enfocan en reducir residuos, sino también en incorporar tecnologías que hagan más eficiente el uso de recursos y minimicen la contaminación. La adopción de sistemas de tratamiento de aguas residuales internos, filtración avanzada y energías limpias son ejemplos de cómo la innovación tecnológica puede transformar el impacto ambiental de las instituciones de salud.

            En el caso del agua, tecnologías como la fotocatálisis, ozonización y nanofiltración permiten eliminar compuestos farmacéuticos persistentes antes de que lleguen a ríos, lagos o mantos subterráneos (Botero-Coy et al., 2018). Estas soluciones, si bien implican inversión inicial, ofrecen beneficios a largo plazo al reducir riesgos de bioacumulación y resistencia antimicrobiana en el medio acuático.

Impactos y oportunidades para hospitales y sistemas de agua en el país

            La presencia de contaminantes farmacéuticos en cuerpos de agua plantea retos inmediatos para la salud pública, pero también abre un espacio de innovación en los sistemas hospitalarios y de tratamiento. En México, diversos estudios han documentado la detección de antibióticos, analgésicos y hormonas en aguas residuales urbanas y rurales, lo que refleja tanto un problema de gestión como una oportunidad de transición hacia modelos sostenibles (Vazquez-Roig et al., 2012; Botero-Coy et al., 2018).

            Uno de los principales impactos negativos se relaciona con el riesgo de resistencia antimicrobiana. La Organización Mundial de la Salud ha advertido que la exposición continua de bacterias ambientales a bajas dosis de antibióticos provenientes de hospitales y hogares acelera la generación de cepas resistentes (WHO, 2020). Este fenómeno incrementa los costos de atención médica y compromete la efectividad de los tratamientos actuales.

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Gobernanza y políticas públicas: Claves para escalar la sostenibilidad

            El tránsito hacia hospitales sostenibles no depende únicamente de la voluntad de cada institución. Sin un marco normativo claro, incentivos económicos y sistemas de monitoreo, los avances terminan siendo esfuerzos aislados y difíciles de replicar. La gobernanza ambiental y sanitaria es, por tanto, el puente entre la innovación tecnológica y su adopción a gran escala.

            En México, la regulación sobre descargas hospitalarias y el manejo de residuos peligrosos se encuentra fragmentada. Existen normas oficiales, pero ninguna aborda de manera explícita la presencia de contaminantes emergentes o exige reportes sistemáticos de trazas farmacéuticas. Esta brecha regulatoria limita la capacidad de medir y comparar avances entre instituciones.

¿Hacia dónde vamos? La necesidad de un cambio

            El problema de los contaminantes emergentes no es insuperable, pero requiere acción urgente. Aunque ya existen tecnologías avanzadas de remoción, como la oxidación avanzada y las membranas de nanofiltración (Rubio-Clemente et al., 2013; Araneda et al., 2020), estas enfrentan desafíos de costo y escalabilidad que limitan su aplicación en países en desarrollo.

            México se encuentra en un punto crítico: Puede esperar a que los niveles de fármacos en ríos y suelos sean imposibles de ignorar, o bien anticiparse y aprovechar tanto la experiencia internacional como su propia capacidad científica. La segunda opción exige reconocer que la sostenibilidad hospitalaria no es un lujo, sino una extensión de la salud pública.

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Referencias:

Abdallat, G. A., et al. (2022). Occurrence of pharmaceuticals in hospital effluents and their environmental risk assessment. Science of the Total Environment, 805, 150345. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2021.150345

Aragão, R. B. de A., et al. (2020). Pharmaceuticals in hospital wastewater: Occurrence, removal, and environmental risk assessment. Environmental Science and Pollution Research, 27(5), 5226–5239. https://doi.org/10.1007/s11356-019-07323-5

Barceló, D., & López de Alda, M. J. (2016). Emerging contaminants in water: A review of the state of the art. Science of the Total Environment, 547, 1–14. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2015.12.002

Botero-Coy, A. M., et al. (2018). Hospital wastewater treatment: A review of the current state of the art. Science of the Total Environment, 615, 1–18. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2017.09.129

Ferrer, I., & Thurman, E. M. (2013). Emerging contaminants in the environment: A review of the state of the art. Science of the Total Environment, 447, 1–14. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2013.01.032

Huang, Y., et al. (2019). Pharmaceuticals in hospital wastewater: Occurrence, removal, and environmental risk assessment. Science of the Total Environment, 646, 1164–1175. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2018.07.373

Jacobo-Marín, D., & Santacruz de León, G. (2021). Contaminantes emergentes en el agua: Regulación en México, principio precautorio y perspectiva comparada. Revista de Derecho Ambiental, 1(15), 1–21. https://revistaderechoambiental.uchile.cl/index.php/RDA/article/view/57414

WHO (World Health Organization). (2020). Drinking-water. https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/drinking-water

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