En 2003, la Declaración sobre Seguridad en las Américas estableció el concepto de Seguridad Multidimensional reconociendo que las amenazas a la seguridad hemisférica eran de naturaleza diversa y alcance multidimensional y que el concepto y enfoque tradicionales de la Seguridad Internacional debía ampliarse para abarcar amenazas nuevas y no tradicionales, que incluyen aspectos políticos, económicos, sociales, de salud y ambientales
Por tanto, la Declaración determina que estas nuevas amenazas son:
- corrupción, terrorismo, delincuencia organizada transnacional, el problema mundial de las drogas, lavado de activos, tráfico ilícito de armas y las conexiones entre ellos
- pobreza extrema y exclusión social
- desastres naturales y de origen humano, el VIH/SIDA y otras enfermedades, otros riesgos a la salud y el deterioro del medio ambiente
- trata de personas
- ataques a la seguridad cibernética
- la posibilidad de que surja un daño en el caso de un accidente o incidente durante el transporte marítimo de materiales potencialmente peligrosos
- la posibilidad del acceso, posesión y uso de armas de destrucción en masa y sus medios vectores por terroristas
La corrupción consiste en el abuso del poder para beneficio propio constituye una amenaza con alta capacidad de erosionar y debilitar al Estado. Se trata de una amenaza global que se manifiesta en diversas magnitudes: desde el pago de “mordidas” por infracciones de tránsito hasta pagos y aceptación de sobornos para obtención de contratos millonarios gubernamentales. La corrupción también promueve la impunidad y la injusticia.
Sus consecuencias son nefastas para los estados y sus poblaciones traduciéndose en debilitamiento del Estado de Derecho, violaciones a los Derechos Humanos y Crisis Democráticas. En conclusión, la corrupción es un factor clave de deterioro de la integridad nacional.
Esta conducta antisocial, aunque se vincula fuertemente al poder político, no es exclusiva del sector público; se manifiesta también en el sector privado en forma de sobornos y/o tráfico de influencias, facilitando delitos graves como el lavado de activos y financiamiento al terrorismo.
Por su parte la Delincuencia Organizada Transnacional menoscaba la paz social a través de sus actividades criminales y de la violencia. Desafía la autoridad de los gobiernos poniendo en entredicho la seguridad al arrebatarles el monopolio del uso de la fuerza al estado. A través de la violencia impide el ejercicio de la población de sus derechos humanos, políticos, económicos; transformando las dinámicas sociales, políticas y económicas.
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Como hemos establecido, la corrupción y la delincuencia organizada por sí mismas tienen un grave impacto negativo en la Seguridad de los países, pero cuando la Delincuencia Organizada emplea estratégicamente la corrupción para conseguir sus fines criminales, ambas amenazas adquieren dimensiones que ponen en entre dicho la fortaleza y viabilidad de los Estados.
Un ejemplo de empleo estratégico de la corrupción por parte de la Delincuencia Organizada es el tráfico de armas de uso militar, que también es una amenaza a la Seguridad. Los sobornos a funcionarios gubernamentales permiten facilitar el movimiento transnacional de armas evitando mecanismos de detección, control y regulación.
Las armas llegan a manos de los cárteles a través de complejas redes similares a las de lavado de activos o trasiego de drogas que involucran:
| Actores privados | Actores públicos |
| Empresas fabricantes de armamento | Ministerios, secretarías y otras autoridades encargadas de la regulación de producción y venta armamentística |
| Distribuidoras y vendedores de armamento | Autoridades fiscales, particularmente aduanales |
| Empresas logísticas | Autoridades fronterizas |
| Transportistas | Autoridades de Seguridad Ciudadana |
| Agencias aduanales | Autoridades migratorias |
| Instituciones financieras | Autoridades supervisoras y reguladoras del sistema financiero |
La cantidad de armas de fuego que emplea la Delincuencia Organizada en México es incierta, no obstante, algunas fuentes como del diario El País menciona 17 millones. Esta cantidad es posible gracias a la corrupción que facilita el tráfico a gran escala de armas hacia nuestro país.
La corrupción es probablemente la amenaza más difícil de atender desde la perspectiva de Seguridad Nacional y Política Criminal, no solo por su complejidad, sino porque su influencia negativa va de los niveles más básicos como las policías municipales hasta las secretarías de estado y los directivos de grandes empresas transnacionales.
El combate a la corrupción afecta grandes intereses económicos y políticos. Es la razón por la que la Delincuencia Organizada Transnacional ha hecho de ella su medio estratégico más importante para lograr sus objetivos criminales y lograr operar con impunidad.





