De la seguridad nacional al circo

Jaime Maussan en la Cámara de Diputados

El pasado martes 12, tuvo lugar en el Salón Legisladores de la Cámara de Diputados una audiencia pública cuyo objetivo era regular los Fenómenos Aéreos Anómalos No Identificados (FANI), conocidos anteriormente como Objetos Voladores No Identificados (OVNI). Aunque se esperaría que el enfoque fuese más técnico y enfocado quizás a la seguridad nacional, la expectativa del evento se centró en el testimonio que daría el periodista Jaime Maussan sobre el fenómeno. Fiel a ello, el evento terminó con una presunta grabación presuntamente entregado por un ex secretario de la Defensa y dos “cuerpos” de seres no humanos que han sido acreditados como fraudulentos. 

Si el tema es relevante, ¿cómo se llegó a este circo? Vayámonos paso a paso.

El fenómeno de los FANI siempre ha generado fascinación desde los años cincuenta del siglo pasado. De hecho, en buena parte surgió por el estado de psicosis colectiva que generaban la guerra fría y la carrera espacial. Es decir, el miedo a los seres no humanos, otrora alienígenas o extraterrestres es el desdoblamiento del terror a una guerra atómica o a la vigilancia de satélites. Es indicativo que la mayoría de los avistamientos de estos objetos se concentren en Estados Unidos.

Geopolítica arancelaria

La fascinación por los FANI pasó a la cultura popular, sea a través de películas, programas de televisión o comics. Ayuda también un entorno de misterio y secrecía, donde existen personas que persiguen a quienes investigan el fenómeno, recurriendo a amenazas e incluso la muerte de algunas personas. Ese elemento también se insertó en la cultura popular, en la figura de los “hombres de negro”. 

Gracias a los anterior, en Estados Unidos hay mucha gente que de hecho cree en la existencia de alienígenas que podrían hasta gobernarnos, y son presa fácil de otras teorías de la conspiración. De hecho, no fue casualidad que hace unos meses tuviese lugar una audiencia similar en el Congreso de Estados Unidos, donde tampoco se presentaron evidencias contundentes, y acabó abonando al repunte de la popularidad de Donald Trump.

Ahora bien, ¿se puede regular sobre un fenómeno cuya mayoría de incidencias son explicables? Al parecer, sí. Pocos días después del evento en la Cámara de Diputados, la NASA recomendó investigar más sobre el tema, centrándose en aquellas incidencias que no hayan quedado plenamente explicadas por la ciencia. Se habla de temas como seguridad del espacio aéreo e incluso seguridad nacional. Sin embargo, se reconoce que no hay evidencia alguna que pueda señalar la existencia de seres no humanos provenientes del espacio exterior. 

Entonces, tenemos un tema que puede resultar conveniente estudiar y quizás pensar en algún marco normativo, pero que despierta demasiadas pasiones y puede incluso usarse como bandera política, si vemos el caso de Estados Unidos. Pero algo similar sucede con casi todos los temas de la agenda pública: es difícil a menudo distinguir un tema de interés nacional de la cháchara política.

EU: ciclo expansionista

¿Qué sucede también en México? Más allá del argumento sobre si el acto es un “distractor” o no, sirvió para posicionar a su organizador: el diputado Sergio Gutiérrez Luna, conocido también por haberse aventado una “cascarita” con el “matador” Hernández. En el Pleno de la Cámara de Diputados. La razón: está buscando la candidatura para el gobierno de Veracruz, y está usando todos los recursos a su alcance para dar realce a su perfil.

¿Debemos escandalizarnos de actos como éste? Lejos de ello: un órgano legislativo es la caja de resonancia de todo cuanto ocurre en el país, y este fenómeno forma parte de ello, nos guste o no. La peor forma de combatir la charlatanería es la burla y la descalificación fácil: se trata de un tema donde están involucradas las emociones y las creencias antes que la racionalidad, por lo cual sólo se lograría que las personas creyentes se sientan autoafirmadas en “su verdad” y la creencia en persecuciones o censuras, fundamentalmente imaginarias.

Al contrario, en este caso sigue estando vigente la máxima respecto a que los problemas de la democracia se resuelven ampliando las libertades, en lugar de restringiéndolas. Ante la charlatanería, hay que propiciar un ambiente de discusión basado en evidencias. Sobre el tema, hay un tuit de la Dra. Julieta del Rïo Vargas, comisionada del INAI, fechado el pasado lunes 11, donde aparece con el propio Jaime Maussan, con el mensaje: “Es un gusto seguir dialogando con @jaimemaussan sobre cómo el acceso a la información fortaleció sus investigaciones en torno al fenómeno de objetos anómalos no identificados. Para eso es el derecho a saber, para conocer sobre cualquier tema”. Esta podría ser una hebra útil para desmadejar tantas emociones e intereses.

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