El sábado 1 de octubre un partido de futbol entre dos equipos vecinos de la ciudad de Malang, en Indonesia, terminó en una de las tragedias más grandes de la historia deportiva mundial.
A pocas semanas del inicio del mundial Qatar 2022, el equipo local Arema FC cayó derrotado por primera vez en 23 años frente a su eterno rival Persebaya Surayaba.
Ante la derrota 3 a 2 del Arema, cerca de 3.000 fanáticos invadieron el campo de juego.
La policía reaccionó lanzando gases lacrimógenos, lo que produjo una estampida de escape que dejó al menos 125 muertos y 323 heridos, la mayoría de ellos aplastados y asfixiados.
Entre los fallecidos quedaron 32 niños y 2 policías. La invasión del campo y el desatino policial tuvieron otros condimentos.
El ministro coordinador de asuntos de Seguridad informó sobre algunas irregularidades en el evento, como la venta de 42.000 entradas en un estadio que tiene capacidad para apenas 38.000 personas.
Ante la magnitud de la tragedia, el presidente indonesio Joko Widodo ordenó suspender todos los partidos de la liga nacional mientras se esclarece esta “verdadera tragedia humanitaria” que “no se puede repetir en el futuro”.
Este año 2022 ya conocimos en México el fatídico enfrentamiento entre los aficionados del Querétaro y el Atlas, que produjo decenas de heridos y una conmoción nacional en el mes de marzo.
También en este año 2022, 8 personas fallecieron en un encuentro de fútbol en Camerún, cifras que se suman a otras tragedias.
La mayor de ellas sucedió en la Unión Soviética en 1982, con 340 muertos, la segunda fue en Perú en 1964 con 328 fallecidos.
La fatídica tarde de Indonesia es la tercera tragedia mundial del fútbol. Se calcula que en los últimos 60 años fallecieron más de 1600 personas en los estadios de fútbol alrededor del mundo.
El astro brasileño Pelé lo dijo con acierto: “la violencia no combina con el deporte. No existe dolor en la derrota que justifique que perdamos el amor al prójimo. El deporte debe ser siempre un acto de amor”.
El mundial de fútbol Qatar 2022 es un evento global, con asistencia de todos los países del mundo, seguido apasionadamente por millones de personas.
Se trata de una masividad que requiere el buen trato, la tolerancia, el respeto y la vigencia absoluta de los derechos humanos, porque todos somos del mismo equipo.
Defender al mismo tiempo la competencia, la victoria y los derechos de los otros es el gran secreto de Qatar 2022.





