A bordo del buque de asalto anfibio ARM Usumacinta, mientras avanzaba por el puerto de Lázaro Cárdenas, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó el pasado 1 de junio la ceremonia del LXXXIV Aniversario del Día de la Marina Nacional, en un acto que combinó memoria histórica, reconocimiento institucional y un mensaje centrado en la defensa de la soberanía nacional.
En ese escenario, la mandataria subrayó que México atraviesa un momento de definiciones en el que, dijo, es indispensable defender al país frente a presiones externas.
“Son tiempos de definiciones, de defender la soberanía nacional frente a intereses externos, de defender a la patria frente a campañas de mentiras y de odio promovidas desde el exterior”, expresó Sheinbaum, en un mensaje que se convirtió en el eje central de la ceremonia.
Un mensaje de unidad frente al exterior
La presidenta insistió en que la fortaleza del país reside en sus instituciones y en la lealtad de sus fuerzas armadas. En su mensaje, reconoció el papel de la Secretaría de Marina y de la Secretaría de la Defensa Nacional, a quienes definió como pilares de la estabilidad nacional.
“Por fortuna, México tiene hombres y mujeres valientes. Tiene instituciones patrióticas como la Marina Armada de México y la Defensa Nacional”, afirmó, en un discurso que combinó reconocimiento institucional con un llamado a la cohesión nacional.
El tono del mensaje fue interpretado en el contexto de un escenario internacional complejo, donde México ha buscado reafirmar su autonomía en temas de seguridad, comercio y política exterior.
La Marina como columna estratégica del Estado
Durante la ceremonia, Sheinbaum destacó que la Marina mexicana ha evolucionado más allá de sus funciones tradicionales de defensa costera. Hoy, dijo, es también un actor clave en la operación del Estado mexicano.
La institución administra puertos, participa en la operación de aduanas marítimas y tiene a su cargo proyectos estratégicos como el Tren Interoceánico, además de intervenir en tareas de dragado, prevención de inundaciones y atención de emergencias.
“Los puertos son puertas de entrada y salida de nuestro comercio, de nuestras exportaciones y de nuestra relación con el mundo”, señaló la mandataria, al subrayar el carácter estratégico del mar para el desarrollo nacional.
Un homenaje en el mar
La ceremonia no solo fue discursiva. En el mismo acto se realizó el abanderamiento de 18 embarcaciones, entre ellas el buque mercante Mar Azteca, el buque sargacero ARM Sargassum y diversas dragas estacionarias y anfibias.

De acuerdo con la propia Secretaría, este proceso forma parte de una estrategia de fortalecimiento del sistema portuario nacional y de modernización de la flota operativa del país.
El momento simbólico ocurrió cuando la presidenta tomó protesta a las tripulaciones, en un acto de juramento a la bandera nacional que dio carácter formal al abanderamiento de las nuevas unidades.
“Vengo en nombre de México a encomendar a su patriotismo esta bandera… ¿Protestan honrarla y defenderla con lealtad y constancia?”, preguntó la mandataria. La respuesta, al unísono, resonó en la cubierta: “¡Sí, protesto!”.
Memoria histórica de la Marina Nacional
El acto también evocó el origen del Día de la Marina, instituido en 1942 durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho, en memoria del buque Tabasco, considerado el primer navío mexicano con tripulación completamente nacional en 1917.
Pese a ello, las raíces más profundas de esta soberanía en el mar se remontan a 1821, con la consumación de la Independencia, cuando el general Agustín de Iturbide creó la primera Secretaría de Estado dedicada a los asuntos marítimos.
Ese episodio marcó el inicio de la nacionalización del sector marítimo y la consolidación de la soberanía en los mares mexicanos bajo el marco del artículo 32 constitucional.
La presidenta recordó además episodios históricos como la defensa del puerto de Veracruz y la visión del general Lázaro Cárdenas del Río, impulsor de la institucionalización del sistema marítimo mexicano.
La Marina en transformación
En su intervención, el secretario de Marina, el almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, explicó que la institución atraviesa una etapa de modernización estructural que redefine su papel en la seguridad nacional.
De tal modo, dijo, la Armada opera ahora bajo un modelo que integra inteligencia, patrullaje y control marítimo, con nuevas capacidades tecnológicas, vigilancia aérea y sistemas de respuesta extendida.
Se destacó la creación de la Subsecretaría de Asuntos Marítimos y Portuarios, así como la reorganización operativa que permite integrar funciones de seguridad, comercio, protección ambiental y desarrollo portuario bajo una sola visión estratégica.
Así, durante el evento se pudo observar el despliegue de la fuerza renovada de la Armada de México. Esta institución opera bajo un nuevo concepto operacional que integra inteligencia, preparación y poder naval en perfecta sincronía, el cual incluye: Patrullas Interceptoras (IPV), encargadas de la reacción inmediata y vigilancia costera; las Patrullas Oceánicas (OPV), que extienden la presencia estratégica de México en alta mar con capacidad aeronaval y autonomía prolongada; y los futuros Buques Patrulla Multipropósito (MPV), previstos para operar a partir de 2029, diseñados para vigilancia de largo alcance, apoyo humanitario, operaciones del Plan Marina y funciones logísticas.
En conjunto, estas capacidades reflejan un sistema basado en rapidez táctica y permanencia estratégica, preparado para enfrentar los desafíos marítimos del siglo XXI.
Además, más allá de su peso histórico, la conmemoración del Día de la Marina cobra una relevancia crítica en el México contemporáneo al visibilizar la estrecha interdependencia entre la seguridad marítima y la estabilidad económica del país.
Al custodiar más de once mil kilómetros de litorales y una zona económica exclusiva que duplica el territorio terrestre, las tripulaciones nacionales no solo resguardan la soberanía frente a amenazas transnacionales, sino que garantizan la viabilidad de los flujos comerciales globales, la actividad pesquera y la explotación de recursos energéticos.
De este modo, la efeméride sirve para recordar que la gobernanza de los mares es el motor silencioso que sostiene el desarrollo interno y la proyección estratégica de México ante el mundo.
Defensa de la soberanía
Más allá del carácter ceremonial, el discurso de Sheinbaum dejó una lectura clara: la defensa de la soberanía como eje de gobierno.
El llamado a enfrentar “campañas de odio promovidas desde el exterior” se enmarca en una narrativa de fortalecimiento del Estado frente a presiones internacionales, en un contexto donde México ha reforzado su postura en temas energéticos, migratorios y de seguridad.
La ceremonia concluyó con la revista naval desde el propio Usumacinta, donde las unidades de la Armada de México navegaron en formación frente a la mandataria, acompañadas de demostraciones aéreas y operativas.
En ese escenario, entre maniobras militares, banderas ondeando y el sonido de las formaciones navales, el mensaje final volvió a la idea central del día: soberanía, unidad y defensa del país.
“¡Que viva la Marina Nacional!”, cerró la presidenta, mientras el eco de la consigna se mezclaba con el sonido del mar.











