Entender el Entendimiento bilateral de seguridad con EEUU llevará a México a compromisos adicionales de gasto y organización administrativa del sector de seguridad que no están considerados en planes programas y presupuestos formales.
El análisis desagregado de los compromisos exigiría aportaciones superiores a las actuales:
- Inversión en salud pública para atender adicciones. México prácticamente ha desmantelado su sector de salud.
- Apoyar comunidades seguras y reducir los homicidios y los delitos de alto impacto. La estrategia de seguridad del gobierno actual ha acumulado cifras consolidadas de homicidios y delitos de acto impacto superiores a las cifras de los dos gobiernos anteriores.
- Prevenir la delincuencia transfronteriza. Este tema no requería ningún acuerdo binacional ni ninguna reflexión extraordinaria, sino que ha formado parte del lenguaje tradicional de los gobiernos. El problema es que no existe ninguna estrategia de seguridad y de reorganización política de gobierno en los estados mexicanos de la frontera para construir una puerta infranqueable para tráfico de personas y de drogas ni tampoco para frenar la captura de los gobiernos locales por parte de las bandas criminales.
Geopolítica arancelaria
- Reducir el tráfico de armas. No resulta muy complicado entender que las armas atraviesan la frontera de Estados Unidos a México primero por la corrupción en territorio estadounidense y después por la complicidad correlativa de autoridades mexicanas. La capacidad de fuego de los cárteles resulta del contrabando tolerado y, en muchos casos autorizado, por funcionarios de ambos países. La primera decisión tendría que ser el relevo total de autoridades aduaneras y fronterizas en ambos lados de la frontera para sellar los pasos oficiales a personas, drogas y carteles.
- Desmantelar las redes criminales. México y Estados Unidos, a su modo y en sus respectivas soberanías, han dicho siempre que combaten a las redes criminales, pero en los hechos la realidad resulta muy grave: nueve cárteles mexicanos controlan el tráfico y venta al menudeo de drogas en las calles de las ciudades estadounidenses, en tanto que esos mismos carteles operan con impunidad en México sin sufrir alguna persecución por las autoridades.
- Perseguir a las personas vinculadas a financiamientos ilícitos. Apenas recientemente, la Unidad de Inteligencia Financiera de México ha desarrollado un programa para congelar cuentas de delincuentes menores vinculados al tráfico de drogas, aunque los grandes flujos siguen lavándose con impunidad ante la mirada de las autoridades. Y en Estados Unidos el lavado de dinero del narcotráfico mantiene aceitados los hilos financieros del sistema bancario.
EU: ciclo expansionista
Estos serían apenas algunos de los objetivos operativos a corto plazo derivados del Entendimiento Bicentenario para los cuales se requerirán fondos, organismos y personal que no se tienen. Estados Unidos no pasará demasiados problemas porque buena parte de su existencia se asume en términos de seguridad nacional y para ese objetivo no hay ningún límite presupuestal.
En México, en cambio, el principal problema será de argumentación político- democrática por la vigilancia social ante el temor de que la doctrina de seguridad determine el funcionamiento del sistema de gobierno. Y luego vendrá el sufrimiento para indagar de dónde sacarán el dinero para financiar los nuevos compromisos de seguridad.
Y queda, de modo central, el desacuerdo en México y en Estados Unidos respecto al tema de la seguridad: para la Casa Blanca, la seguridad que tiene que ver con el narcotráfico, el crimen organizado y la trata de personas es un asunto de seguridad nacional y de existencia del Estado estadounidense, en tanto que para México se agota apenas en un tema de seguridad pública que será atendible en tanto existan por anticipado excedentes financieros, además de que la seguridad depende y se subordina a las quejas de potenciales violaciones a los derechos humanos.
México acudió al Diálogo de Alto Nivel presionado por la Casa Blanca para atender la prioridad de la seguridad fronteriza, sobre todo porque el tema del muro y de la migración no legal fue elevada a preocupación primaria de la sociedad por el presidente Donald Trump y ahora por el presidente Joseph Biden.
Trump va en serio
El aumento del tráfico de fentanilo y el crecimiento desproporcionado de muertes por sobredosis de esta droga se juntaron con las aglomeraciones violentas de migrantes mexicanos, centroamericanos y caribeños tratando de meterse a la fuerza al interior de Estados Unidos en busca de salarios, bienestar y seguridad.
En ese sentido, México entrará en una situación de emergencia presupuestal y de seguridad para tratar de atender cuando menos los compromisos más inmediatos del Entendimiento Bicentenario. Si no lo hace, como es previsible que no lo va a hacer, entonces el gobierno de Estados Unidos seguirá teniendo la iniciativa y el control de las decisiones de seguridad fronteriza que afectan cada vez más la política interna de México.
Por lo pronto, Estados Unidos tiene a su favor la existencia de su Estrategia de Seguridad Nacional, de la Estrategia para el Combate al Crimen Organizado Transnacional y la coordinación operativa de la Comunidad de Inteligencia, con el aumento de facultades de la DEA





