Discursos SDN: Centenario Luctuoso del General Felipe Ángeles

Discursos SDN: Centenario Luctuoso del General Felipe Ángeles

Julio Álvarez Arellano, Director del Heroico Colegio Militar

Es un honor hacer uso de la palabra en esta conmemoración del centenario luctuoso del general Felipe de Jesús Ángeles Ramírez.

General revolucionario egresado del Colegio Militar que ocupa un lugar especial en la historia nacional por las cualidades que los distinguieron como hombre culto, de principios e ideales, pero sobre todo por sus aportaciones a la causa revolucionaria.

Su ascendencia y ejemplo familiar sin duda influyeron para despertar en él la vocación por la carrera de las armas, puesto que su padre, el coronel Felipe Ángeles, combatió la invasión norteamericana en 1847 y la segunda invasión francesa, ocupando además diversos cargos públicos en la tierra natal, el estado de Hidalgo.

El Apóstol de la Democracia, en su calidad de primer mandatario, lo designó como director del Heroico Colegio Militar donde realizó reformas a la educación castrense, incluyendo en los planes de estudio materias del área de humanidades e implementó disposiciones para elevar la moral de los cadetes.

Como reconocimiento por estas acciones y por su destacada trayectoria militar, ascendió a general brigadier en 1912.

Durante la Revolución en las misiones que se le encomendaron se distinguió por emplear métodos conciliadores y evitar los excesos.

Sus dotes de gran estratega le permitieron participar con éxito en importantes batallas que definieron el rumbo de la Revolución, como la Toma de Torreón, la Batalla de Paredón y la Toma de Zacatecas.

En todas las acciones donde participó quedó de manifiesto su sentir humanista a través de su preocupación por preservar la vida de soldados y civiles, ofreciendo un trato digno a los prisioneros.

Su actitud era pacificadora, de diálogo y de conciliación.

En ese sentido, al general Ángeles se le conoció por el cúmulo de valores que poseía como soldado y como ciudadano.

Abrazó con determinación los principios de la democracia, defensa de las instituciones legalmente constituidas: justicia, paz social, progreso y respeto por la vida.

DÍA DE LA ARMADA DE MÉXICO

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Presidente Andrés Manuel López Obrador

Por eso me da mucho gusto estar aquí y conmemorar esta fecha histórica del capitán Pedro Baranda. La historia de los Baranda de Campeche es también algo extraordinario, excepcional, porque sus dos hijos también fueros militares, Pedro y Joaquín.

Pedro fue gobernador de Campeche, de Tabasco, los dos participaron en el movimiento de Reforma, los dos lucharon para defender a la patria durante la intervención francesa; y Joaquín fue alrededor de 20 años secretario de Justicia y de Instrucción Pública en el gobierno de Porfirio Díaz.

La familia Baranda es una familia de estirpe revolucionaria, de luchadores independentistas.

Por eso, repito, me da mucho gusto participar en esta ceremonia.

Es más, me ejercita la memoria, yo soy apasionado de la historia y esto me ayuda también a no olvidar, a tener muy claro nuestro pasado para seguir defendiendo nuestros ideales.

Termino haciendo un reconocimiento muy especial al almirante José Rafael Ojeda Durán, un hombre leal.

Celebro que no me equivoqué al nombrarlo secretario de Marina.

No nos conocíamos.

Pasó lo mismo que cuando decidí nombrar de secretario de la Defensa al general Luis Cresencio Sandoval González.

No los conocía a ninguno de los dos, pero tenía que explorar, hacer un trabajo de arqueología, de investigación, saber de dónde venían, quiénes eran, conocer su pasado, su trayectoria.

Y estudié sus expedientes para decidir con la gran ventaja de que pude hacerlo entonces y ahora con absoluta libertad, porque no tengo compromisos con grupos de intereses creados.

A mí me eligió el pueblo de México, mi único amo es el pueblo de México, soy completamente libre, solo le tengo que rendir cuentas al pueblo de México.

En el expediente del general Cresencio Sandoval hay algo que se repetía, hice hasta cuestionarios, se repetía, había una constante: incorruptible.

Y por eso, entre otras cosas, decidí nombrar al general Cresencio Sandoval González.

Y en el caso del almirante José Rafael Ojeda Durán, imagínense, cuando estaba en su apogeo la corrupción, cuando se padecía de más corrupción, a finales de los años 80 escribió un libro el almirante Ojeda hablando del daño que causaba la corrupción en nuestro país, porque ahora escribir un libro sobre el daño que causa la corrupción no es ninguna novedad, y espero que se convierta en un lugar común pronto, pero en ese entonces fue muy importante escribir ese libro.

Y luego, analizando su historia, resulta que a él le correspondía desde el sexenio pasado, respetando los escalafones, pero por cuestiones que no viene aquí al caso señalar, se le hizo a un lado y se estaba cometiendo una injusticia.

En las instituciones se tiene que actuar con legalidad siempre y por eso decidí nombrar al almirante José Rafael Ojeda Durán y ha sido un gran apoyo el que he recibido del almirante Ojeda.

Nos han apoyado mucho, con mucha lealtad, tanto la Secretaría de la Defensa como la Secretaría de Marina, ayudándonos ahora en la tarea tan importante de garantizar la paz y la tranquilidad en nuestro país, ayudándonos para que haya seguridad en nuestro país sin titubeos, ayudándonos para que la policía militar, la policía naval pasaran a formar parte de la Guardia Nacional para cuidar, proteger a nuestro pueblo.

Por eso he dicho y repito, son dos instituciones, dos pilares del gobierno y del Estado mexicano la Secretaría de la Defensa y la Secretaría de Marina.

Y reconozco la lealtad de los marinos, de los soldados de México y juntos vamos a seguir haciendo historia.

Vamos a seguir haciendo realidad principios, valores, preceptos como la libertad, la justicia, la democracia y la defensa de nuestra soberanía nacional.

¡Que vivan las Fuerzas Armadas!

¡Que viva la Armada de México!

¡Viva México! ¡Viva México! ¡Viva México!

Alm. José Rafael Ojeda Durán, Secretario de Marina

Es un honor dirigirme al licenciado Andrés Manuel López Obrador, presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y comandante supremo de las Fuerzas Armadas.

Señor presidente: Las y los marinos navales le agradecemos a usted esté presente en este acto tan significativo para todos nosotros.

Por supuesto, mi respeto y agradecimiento a las autoridades civiles, militares y navales de los tres órdenes de gobierno que hoy nos acompañan en el presídium, integrantes del cuerpo diplomático acreditado en el país, personal naval en el activo y en la honrosa situación de retiro, medios de comunicación, familias presentes, amigas y amigos.

Muy querido México: Pueblo, historia, batallas e ideales son conceptos que, sin duda, forman parte de nuestra consciencia nacional en el México de hoy que se encuentra marcado por episodios de gran relevancia que han delineado su destino.

Ejemplo de ello es el 23 de noviembre de 1825, fecha en que la recién integrada Marina de Guerra Mexicana logró la capitulación del último reducto español en la fortaleza de San Juan de Ulúa, en el puerto de Veracruz.

Las y los marinos navales podemos decir con orgullo que nuestra Independencia nacional se consolidó en el mar.

Celebramos este importante hecho que marcó el porvenir de esta nación, pero también el devenir de una Armada para todos los mexicanos.

De esa manera exaltamos tan noble gesta que contó con el liderazgo del capitán de fragata Pedro Sainz de Baranda y Borreiro, ante cuyos restos, el día de hoy en esta Rotonda de Personas Ilustres, rendimos honores como uno de nuestros máximos próceres navales.

Sin duda, los personajes heroicos son referentes históricos que nos ofrecen enseñanza del todo valiosa; en tal sentido, corresponde a las generaciones venideras saber emular tan nobles actos de acuerdo con la realidad actual que se vive.

Hace 194 años, la victoria nacional fue fruto de una estrategia naval, así como del valor y de la unión de todos los mexicanos.

Gracias a esas enseñanzas, hoy sabemos que los intentos por reconquistar el suelo patrio sucumbieron ante la fortaleza moral de un pueblo que pugna por la paz y la libertad.

Hoy sabemos que mucho podemos hacer por nuestra patria desde la trinchera de la honestidad, la legalidad y de la verdad.

Hoy sabemos que el patriotismo de nuestros días se forja con actos de solidaridad y de justicia.

ENTREGA DE CONDECORACIONES Y ASENSOS EN EL MARCO DEL CIX ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA

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Gral. Luis Cresencio Sandoval González, Secretario de la Defensa Nacional

Compañeros de armas en el servicio activo y en la honrosa situación de retiro: Quienes integramos las Fuerzas Armadas hemos sido formados en la disciplina, el honor y sobre todo en la lealtad a las instituciones nacionales.

Nos ceñimos a estos valores por convicción y no sólo porque así lo establecen nuestras leyes y reglamentos.

La práctica de estos valores enmarca nuestro actuar.

Todos, Ejército, Fuerza Aérea y Armada trabajamos en la misma dirección y todos honramos las instituciones nacionales y los símbolos patrios.

Hemos demostrado lealtad en más de un siglo de vida de vida institucional.

Somos leales y lo seguiremos siendo, siempre con respeto y apego a la carta magna que nos legó la Revolución y a las leyes que de ella emanan.

Nuestra identidad y solidez como Fuerzas Armadas se sustentan desde nuestro origen en cuatro ejes: Provenimos del pueblo al que servimos.

Nos regimos por los valores de lealtad, deber, disciplina, honor, patriotismo, valor y respeto a las libertades constitucionales que incluyen los derechos humanos.

Nuestra madurez institucional está fraguada en el apego al Estado de derecho y a la subordinación al poder civil.

En nosotros, la voluntad de servir a México con entrega e institucionalidad es permanente.

Soldados y marinos: Sigamos cumpliendo con estoicismo las misiones encomendadas, sintámonos honraros y orgullosos de lo que somos, del uniforme que portamos y de lo que hacemos por la nación; una nación con retos y desafíos que exige de los militares de tierra, mar y aire preparación integral y actualizada que nos permita afrontarlos con éxito.

Actuemos con honor, lealtad, honestidad y respeto a los derechos humanos.

Hagámoslo por el prestigio del Ejército, Fuerza Aérea y Armada, hagámoslo por la confianza que nos brinda la sociedad, hagámoslo por la elevada encomienda que nos asigna la patria, hagámoslo por México.

Honremos lo manifestado por nuestro comandante supremo sobre las Fuerzas Armadas, inicio la cita: ‘Estas instituciones ha demostrado en los hechos que son importantes pilares para el buen funcionamiento del gobierno y del Estado mexicano’.

Fin de la cita. Señor presidente: No defraudaremos su confianza.

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