Después de un análisis anterior de la importancia que tiene la Educación como garante para la seguridad pública, por una parte en el entorno de la Familia con los Padres, hijos y familiares y en otro por el espacio de la Escuela con los maestros, alumnos y personal de apoyo escolar; de forma subsecuente daremos paso al tercer escalón que es el entorno del Centro de Trabajo; donde se presenta en unos inicios la segunda etapa de la madurez adulta para nuestros próximos entes ciudadanos quienes son la fuerza laboral activa y de impulso a la economía.
“El trabajo es una actividad fundamental, es un derecho y una necesidad, la cual debe manejarse multidisciplinariamente y con participación de los trabajadores” (Anaya, 2017), en el espacio laboral como desarrollo sustentable para las cubrir las necesidades básicas de un gremio unifamiliar y/o plurifamiliar, donde se presenta la evolución del factor o recurso humano como resultado de los procesos de maduración familiar inicial y los aprendizajes de los escalones educativos posteriores, cada persona da paso a integrarse a la comunidad en la macroestructura de fuerza humana en diferentes espacios o entornos con diversas funciones o actividades que impactan en el desarrollo de la sociedad.
Ahora bien este nuevo ente comunitario en proceso de transformación constante, medio importante y fundamental donde debe fomentarse la relación de las diversas actividades de la fuerza productiva laboral con los medios de la educación, para la consideración con los aspectos de la seguridad personal y colectiva, mismos que influyen directamente y de forma permanente en la diversidad de objetivos a futuro de todos los órganos laborales; es importante aclarar que no estamos solo hablando de la salud y seguridad laboral, que tiene como objetivo mantener seguros y libres de accidentes a nuestro factor humano elemento indispensable; pero en este momento nos referimos a los diversos factores o situaciones que influyen en las actividades relacionadas con el que hacer en el entorno del trabajo, en cómo deben ser sensibilizadas las fuerzas laborales en la importancia que debe darse a la seguridad pública en la sociedad.
“En el contexto actual de las empresas es sumamente importante crear un ambiente en el cual los trabajadores sean conscientes de los riesgos a los que están expuestos y continuamente estén alertas de los mismos evitando emprender acciones arriesgadas” (Ostrom, Wilhelmsen, & Daplan, 2015), en razón de lo anterior, la ergonomía como disciplina es la encarga del estudio de las formas con las que se puede auxiliar a todos en trabajar de manera más eficiente y sin riesgos que pueda generar su entorno, así como mejorar la salud y la vida con las herramientas y los objetivos que se encuadren con las formas fisiológicas, anatómicas y psicológicas para salvaguardar su bienestar; es importante entonces considerar para el educación con respecto a la seguridad los tipos ergonómicos laborales tales como son: la ergonomía ambiental, la ergonomía física y la ergonomía temporal, con el objetivo de identificar las situaciones, medios para comprobar, mecanismos para corregir y la planificación de una adecuación de todo los medios educativos que puedan evitar las causas relacionadas con los sucesos que afectan antes, durante y después del ambiente laboral y que pueda mermar la estabilidad personal en general.

Debemos partir de la mención sobre los factores intrínsecos que deben ser tomados en consideración en todo momento con respecto a los estados de anímicos que se presentan a lo largo de cada jornada diaria, con el influjo de estadios emocionales producto de los entornos personal, familiar y escolar; ya que siempre será importante contar con personal especializado para monitoreo y observación individual y/o colectiva de estos ciudadanos expuestos a todos las influencias permanentes en la comunidad en general.
Recordemos que después de la familia como los inicios de la maduración inicial y el desarrollo subsecuente en la escuela de una personalidad con los elementos necesarios para integrarse a los diversos centros de trabajo en el país; nuestros entes pueden presentar diversidad de aptitudes para la actividad profesional pero también ciertas conductas tendientes a la desviación social impulsadas por infinidad de situaciones personales, familiares y/o laborales; será importante generar interés por la consideración del conocimiento práctico para la identificación de las conductas que exponen nuestra seguridad en todo momento en las actividades cotidianas y laborales.
Con respecto a los factores extrínsecos que influyen también de manera significativa, donde no solo tendremos que referirnos a la seguridad en lugares o centros de trabajo; sino que será normal que la instauración de medidas o procedimientos laborales generan ciertas reacciones de molestia e incomodidad para las personas por los medios de disciplina y de control necesarios para mantener armonía y orden en el desarrollo laboral, como también la percepción de derechos y libertades de los ciudadanos y su interacción con las obligaciones y responsabilidades frente al trabajo, mismos que influyen en cómo percibimos a modo de verlo afectaciones del mundo exterior, como podemos ver todo es un conjunto normativo-orgánico particular al que están expuestos mientras se mantenga en una relación contractual.
En ambos campos de acción de los factores anteriores la presencia de acciones con resultados contrarios al mantenimiento de la seguridad (no refiriendo únicamente la seguridad física o material en el entorno laboral), debe ser importante contar con procedimiento teóricos y prácticos que nos permitan recibir los procesos educativos sobre la seguridad en situaciones que influyen en todos los lugares, modos, tiempos y espacios que pueden vulnerar nuestra integridad física, mental y social.
Después del análisis de estos factores, ya podremos tener en consideración una serie de axiomas, principios o ejes indispensables y fundamentales para ser desarrollados en la educación para la seguridad; tales como son la Responsabilidad Personal, las Funciones Individuales, el Liderazgo Consciente, la Gestión Unilateral, la Justificación de Riesgos, la Optimización de Actividades, los Procesos de Control, los Medios Ambientales, la Mitigación de Consecuencias, la Respuesta ante Emergencias, las Medidas Protectoras y una Evaluación Periódica Personal; tal vez sea muy complejo tal contenido para un programa de seguridad personal, pero a largo plazo el desarrollo de aprendizajes a través de la conciencia personal nos beneficiara para que ante situaciones no esperadas y/o premeditadas nuestras reacciones sean de mayor calidad y efectividad producto de entrenamientos, prácticas o adiestramiento realizados con anterioridad.
“El siglo XXI se caracteriza por ser un siglo de la educación; en lo institucional se transforma en su concepción, en sus objetivos, en sus contenidos, en sus modalidades de trabajo y en su gestión organizacional” (Sierra, 2006), ahora bien cabe citar que la Pedagogía es la ciencia para enseñar a los menores, y a diferencia para los jóvenes mayores y adultos maduros la clave es que aprendan a través de las leyes de la Andragogía con referencia a las técnicas de enseñanza de adultos, para no solo dar atención al conocimiento empírico, sino fundamentar este con la parte técnica y científica que existe en cada aspecto a educar con respecto a la seguridad personal y del conjunto.
Las experiencias diarias del ser humano y el continuo desarrollo permanente, en conjunto con las tecnologías para la mejor compresión de las herramientas de la educación, son un paradigma sin fin en el mundo actual de constante cambio, por lo que se entiende como el perfeccionamiento integral sin una única respuesta para todo, desde que se llega a este mundo y hasta los últimos días de vida; esto significa como una forma de percibir a la educación para su incorporación como anteriormente cité; como un axioma, principio o eje de forma preponderantemente orientadora, con una concepción de educación o adiestramiento permanente y con perfiles o currículos de un sistema educativo que debe considerarse abierto para todos con libre acceso, con la previsión del abandono por diversas circunstancias y con las formas de reincorporación más convenientes para todos.
Por lo tanto, con respecto al entorno del Trabajo, en el orden público como en la iniciativa privada, los mecanismos educativos para la seguridad personal y/o colectiva en los entornos laborales serán un importante garante para la seguridad pública en la sociedad; “la formación para adultos es la totalidad de procesos de educación organizados y orientados a que las personas adultas puedan adquirir, actualizar o ampliar sus conocimientos y aptitudes para su desarrollo personal y profesional” (Fontalvo, 2006), ya que todos en conjunto sin estar en forma concentrada contribuiremos a formar ciudadanos más conscientes y muy preparados para a hacer frente a situaciones no como parte de las actividades propias de los centros de trabajo, sino como un complemento de los medios preventivos que deben tener todas las personas.
En la siguiente publicación para la cuarta y última parte del artículo sobre el Garante Fundamental de la Seguridad Pública: La Educación; realizaremos una análisis sobre cómo deben integrarse al entorno de la Comunidad, los ciudadanos que una vez fueron infantes, con crecimiento en la niñez, desarrollo en las etapas de madurez, con los resultados de su incorporación a la fuerza laboral; y finalmente, cómo deben integrarse a la sociedad donde viven, crecen, conviven, interactúan y desarrollan, con respecto a los procesos más idóneos para tener un bienestar en la Comunidad actual.





