En la escuela los niños o niñas, jóvenes y adultos prematuros, descubren en cada nivel educativo un mundo en miniatura donde hay que interactuar con personas tranquilas y violentas, aprenderán a defenderse de manera innata sin la protección de los padres, tendrán efectos en el aumento del manejo del lenguaje, se ven impulsados a esforzarse para ser aceptados en el entorno social, sin olvidar las ventajas comunes en las actividades diarias que los estimulan y acostumbran a las reglas y la disciplina, desarrollan sesiones que agudizan la creatividad y el liderazgo, incrementan su capacidad de expresión oral y escrita, los sentidos de espacio y tiempo son de gran importancia, establecen relaciones más estables con el entorno familiar, y finalmente se sitúan como entes frente a los demás y la sociedad.
En continuación de nuestro artículo anterior, Garante Fundamental de la Seguridad Pública: La Educación, en esta segunda parte analizamos cómo la Escuela, el Colegio o Centro Escolar es el entorno de la principal fuente del saber y de conocimiento presentada a la comunidad por siempre, y como forma inmediata el escalón siguiente al entorno antecesor como lo es el Núcleo Familiar; será importante identificar que en ambos medios (escuela y familia) los infantes o menores (niñez), adolescentes o pre-adultos (pubertad) y en la primera etapa de adultos sin madurez sólida; serán inmersos a actividades conexas o paralelas íntimamente ligadas pero con diferentes modos de interacción comunitaria; cabe resaltar que es cuando se presentan la mayoría de los procesos de aprendizaje para el desarrollo de la conducta y la personalidad de manera individual y/o colectiva.

Ahora bien, “la seguridad es una medida interdisciplinar integrada en las clases de las diferentes asignaturas, así como en las rutinas escolares y en la vida escolar en general”. (Hundeloh y Hess, 2003), la educación para la seguridad dirigida a todos los integrantes de los entornos educativos debe ser una asignatura primordial, que siempre debe tener interés por parte de todos y ser una preocupación que requiere acciones por parte de la comunidad educativa; pero no debe quedar solo en cuestiones teóricas o excesiva difusión gráfica, es necesario formar ciudadanos concienciados en los riesgos, las consecuencias, la trascendencia y el daño que afecta a todos en general; y estar comprometidos con las formas, las medidas, los procedimientos y la disciplina que exige la seguridad de todos y para todos.
“La seguridad escolar hace referencia a un clima global en el que los estudiantes se sienten física y emocionalmente seguros. En general, existe un clima de mutuo respeto y confianza entre todos los miembros de la comunidad escolar y los estudiantes se sienten cómodos para arriesgarse personal y académicamente”. (Osher y Kendziora, 2022)
Pero qué sucede cuando los integrantes de estos entornos educativos no reciben los suficientes instrumentos mediáticos y los medios educativos para la seguridad personal o general, será necesario hacer en la medida de lo posible que los efectos irreversibles no modifiquen sustancialmente este clima global de seguridad, y que muchas veces termina siendo insostenible y perjudicial al estado anímico; teniendo como resultado la falta de respeto entre ellos y que desaparezca la confianza tan indispensable que antes tenían en la comunidad escolar.
“La Escuela, es el universo de la primera socialización”(Ruiz Quiroga, 2010), recordemos que aproximadamente un persona en términos matemáticos puede permanecer hasta los 22 años de vida codificando y sistematizando un cumulo tan amplio de información que recibe cada vez que asiste al escuela, pero no debemos olvidar también a los que nunca asisten o que desertan por distintas circunstancias; de esta forma, nos encontramos ante una situación real donde existen tres tipos diferentes de entes sociales con respecto a los entornos escolares (asistentes, desertores y ausentes), por así decirlo para efectos de identificación sin discriminación alguna como fin; es entonces cuando creo pertinente citar que la escuela como entorno es un aporte muy valioso para atacar la presencia posterior de conductas desviadas por parte de los futuros ciudadanos que tiene el sistema educativo de cualquier país; claro que ayuda en gran medida para que aprendan y conozcan los primeros caminos sobre el bien y el mal, con todas sus influencias y variantes existentes.
Ahora bien, los niños y jóvenes deben recibir en la familia los primeros argumentos y medidas a que deben sujetarse a una vida lo más apegado al estado de derecho e imperio de la ley, así como su interacción con el gran núcleo como lo es la comunidad en general, razón por demás importante que después de los primeros años de vida al término del periodo de lactancia aproximadamente a los 3 años podríamos pensar que la adaptación al entorno escolar genera cambios significativos en su desarrollo.
Sin duda que existen muchos mecanismos a nivel mundial para mantener seguros a estudiantes, profesores, directivos y visitantes o huéspedes en los centros educativos, pero al igual que en el entorno de la familia es importante la educación para la seguridad con los alumnos que son la mayor población presente, que reciban en todo momento las bases fundamentales y disciplinarias para la continuidad de situaciones tales como son: las posiciones jerárquicas, el orden de tiempos, las áreas específicas para cada actividad, los objetivos educativos y las reglas de convivencia, entre otras.
Por consiguiente detengámonos, y hagamos un análisis comparativo de la familia con la escuela, estos son entornos con integrantes distintos con fines distintos, pero que deberían coincidir en algunos mecanismos y procedimientos, por supuesto tal vez en algunas ocasiones vayan en direcciones diversas; la situación de falta convergencia es lo que confunde a nuestros futuros ciudadanos, ya que siempre será importante la comunicación, el estudio y la evolución en conjunto de maestros y de padres con todos los integrantes de estos centros, quienes son en primer frente las figuras de autoridad y los dirigentes de la gran comunidad estudiantil.
Hasta este momento ya dimos cobertura a todo lo que sucede en relación con la familia y la escuela, pero nos hace falta darle atención al constante segmento de tiempo permanente que cotidianamente experimentan socialmente nuestros futuros entes en la interacción de estos dos entornos, hay que considerar las diversas situaciones que viven fuera de estos dos entornos y generar medidas de aprendizaje que los preparen para estar seguros a base de temas como la prevención y previsión en conjunto con sus deberes y derechos, todos como características elementales de un ciudadano; pensemos en un ejemplo de varios que podríamos citar, enfoquémonos en el camino que recorren de la casa a la escuela y viceversa, algunos acompañados por adultos otros muchos sin acompañamiento, es importante que nuestros alumnos identifiquen, reconozcan, aprendan, comprendan, analicen y codifiquen las situaciones tan variadas que pueden sobrevenir a lo largo de toda su vida escolar en el exterior, esto reducirá notablemente muchos factores de riesgo e inseguridad, aquí es donde es exigente la presencia de la seguridad a través de la educación, así nuestros progenitores, familiares y conocidos estarán preparados para acciones necesarias ante la manutención de una vida segura y libre de exposición alguna.
Por supuesto no podemos dejar pasar los escenarios a que serán expuestos donde se presentarán influencias negativas o de amplia confusión, propiciadas por agentes externos y algunas veces por los mismo integrantes de la comunidad estudiantil; todos estos aspectos que hemos tratado complementaran todavía más el amplio repertorio de conocimiento tan necesario para la comunidad, como otra de las bases indispensables para una sociedad segura.
Finalmente, el entorno de la Escuela es ante todo un agente de socialización y la educación como garante es necesaria para generar una aplicación plena para los derechos humanos y la seguridad pública, como entes de la sociedad actual es indispensable atender el conocimiento cívico, ante situaciones adversas hay que cambiar la percepción de inhibirse por el miedo con elementos formativos y éticos, en los centros educativos debe existir un espacio específico de calidad para el desarrollo de conocimientos, habilidades, actitudes y valores direccionados a ser unos ciudadanos gozando de un derecho consagrado como lo es la seguridad, con escenarios en que sobrevenga la protección y preservación del gran y preciado bien jurídico como lo es la vida.
Después de la Familia y la Escuela, en la continuación de este artículo; el tercer escalón que es el entorno del Trabajo, que viene a dar paso a la segunda etapa de la madurez adulta, y como un espacio del desarrollo laboral indispensable para las cubrir las necesidades básicas; daremos especial atención todos los factores internos y externos que se desarrollan en los centros de trabajo del orden público y de la iniciativa privada, así como su relación e interrelación con la educación como garante de la seguridad pública en la sociedad.





