EE. UU.: ganó la derecha

EE. UU.: ganó la derecha

La victoria del expresidente Donald Trump por la falta de votos republicanos para el impeachment fue más allá de la satisfacción personal del empresariopolítico: la votación en los hechos exoneró a los grupos de la ultraderecha supremacista, racista y miliciana que invadió en tumulto el Capitolio el 6 de enero sólo para demostrar su fuerza y no formar parte de un golpe de Estado.

Los demócratas equivocaron la estrategia. Supusieron darle al blanco a dos pájaros con un solo tiro.

Pero al fallar sólo fortalecieron a Trump y a sus brazos milicianos y nada lograron contra la ideología ultraderechista.

Y la lectura estratégica del fallo de senadores la noche del sábado 13 de febrero debe de tener también un escenario mayor: el fracaso de los ocho años de Barack Obama como el primer presidente afroamericano en la Casa Blanca, pues su sucesor fue un supremacista blanco.

La derrota de la líder demócrata Nancy Pelosi de muchas maneras afectó la posición de la vicepresidenta Kamala Harris, quien se ostenta como afroamericana por el color de su piel, aunque su origen es jamaicano.

De modo natural, Harris se está perfilando como la sucesora de Biden en la presidencia en 2024 por razones de edad, pero desde ahora se sabe que Trump va a jugar un papel clave en las próximas elecciones presidenciales, ya sea como candidato otra vez o como jefe de un bloque político de masas.

Los perfiles de los candidatos de Trump a posiciones de representantes, senadores y gobernadores en estos cuatro años estarán determinados por los grupos supremacistas.

EE. UU.: ganó la derecha

El otro dato que reveló la victoria de Trump en el Senado fue la mayor polarización ideológica, política y social en las élites estadunidenses.

Dos periodistas con prestigio y con reconocimiento a su elevada capacidad de análisis bajaron a las cañerías de la crítica irracional: el analista Dana Milbank en el The Washington Post se refirió a los republicamos que “siguen lamiéndole las botas a Trump” y en el The New York Times la ganadora del Pulitzer Maureen Dowd pidió que le pusieran a Trump las esposas en las muñecas si no lo juzgaban políticamente.

Estos datos revelan que Trump sigue dando batallas después de derrotado y continúa ganando muchas por la falta de estrategia de poder de los republicanos.

Y prueban, además, que EE.UU., se encuentra en un escenario de polarización propio de guerras civiles, antes entre esclavistas y liberales y hoy entre supremacistas y demócratas.

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