Elementos del Ejército mexicano consumaron la captura de Ovidio Guzmán, alias “El Ratón”, presunto líder del Cártel de Sinaloa e hijo del Joaquín Guzmán Loera, “El Chapo”, luego de un trabajo de seis meses de investigación.
Derivado de lo anterior, las fuerzas federales detectaron las áreas de influencia, donde Ovidio Guzmán realizaba sus actividades ilícitas relacionadas con el tráfico de metanfetaminas y fentanilo, e intensificaron los reconocimientos y presencia de tropas en el norte y noreste de la ciudad de Culiacán.

Como resultado, en la madrugada del pasado 5 de enero, tras un enfrentamiento con hombres armados, detuvieron a 18 personas armadas, de las cuales uno de ellos dijo ser Ovidio Guzmán.
Con motivo de los hechos, células criminales se agruparon con la intención de rescatar al sujeto, incluso, realizaron bloqueos en diferentes puntos de la ciudad, incluidos disparos a las aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana, líneas comerciales e instalaciones del Aeropuerto Internacional Federal de Culiacán.
El alto grado de adiestramiento, pericia y experiencia de los pilotos y su tripulación, permitió que dos aeronaves de la Fuerza Aérea Mexicana que participaban en las actividades realizaran aterrizajes de emergencia, sin presentar afectaciones.
La evacuación de Ovidio Guzmán se realizó empleando un helicóptero de la Fuerza Aérea Mexicana; citado generador de violencia fue trasladado del lugar de los hechos a las instalaciones de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO), en la Ciudad de México y luego al penal del Altiplano.





