Ejército mantiene un paso adelante ante el armamento del crimen organizado

Ejército mantiene un paso adelante ante el armamento del crimen organizado

Ante el contexto que se vive en México, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) lleva a cabo el desarrollo de cinco los proyectos de creación de armas con el fin de mantenerse a la vanguardia en equipamiento, y principalmente para hacer frente a la evolución del crimen organizado.

Como ejemplo, el FX-05 “Xiuhcoatl» (“Serpiente de fuego» en la lengua Náhuatl), un fusil de asalto diseñado por la Dirección General de Industria Militar del Ejército mexicano, si bien para su elaboración, se ha contado con el apoyo logístico y tecnológico de la compañía alemana Heckler & Koch, aunque puede decirse que el arma es de fabricación 100% mexicana.

El diseño del arma incluye elementos telescópicos, señalador y variantes mecánicas, cañón forjado en frío, culata plegable, así como un selector para dos modos de tiro.

El arma utiliza un cargador de 30 cartuchos del calibre 5,56x45mm OTAN y tiene una cadencia de fuego aproximada de 700-750 disparos por minuto.

Sin embargo, además “Xiuhcoatl”, las fuerzas armadas ya trabajan en el diseño y fabricación de un prototipito fusil de precisión calibre 0.

50, como parte de la familia de armamento FX, con el fin de generar posteriormente, el desarrollo tecnológico para su fabricación en serie.

Cabe mencionar que, este tipo de fusiles, el crimen organizado ha aumentado su uso en los últimos años mientras que, a la par, las Fuerzas Armadas han aumentado su decomiso.

De acuerdo con datos del Ejército mexicano y la Secretaría de Marina, el número de fusiles de este tipo decomisados por elementos de dichas dependencias ha ido al alza en años recientes.

Otra arma que desarrolla el Ejército es una ametralladora giratoria calibre 5.56 mm para vehículos terrestres AGX16, la cual se encuentra en su segunda fase de desarrollo con la cual colabora con la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

El objetivo del proyecto, de acuerdo con la Sedena, es “continuar con el desarrollo de una ametralladora rotativa, en un calibre que nos permita cubrir las necesidades antipersonal y antimaterial de operaciones urbanas, a la vez que permita al usuario ajustar la cadencia de fuego conforme a la agresión que enfrente, que incluya un sistema de tiro y control de cadencia, un sistema de alimentación de cartuchos por cinta y una mira tipo réflex, así como los planos de ingeniería y las hojas de proceso preliminares de todos los componentes”.

También la milicia mexicana se encuentra en proceso de desarrollo de una pistola semiautomática calibre .9 mm, para la cual el Ejército mexicano erogó para su desarrollo 31 millones 560,000 pesos en el 2020.

El objetivo de este proyecto, según los datos de la Sedena, es “diseñar y desarrollar con tecnología propia un prototipo de pistola semiautomática calibre .

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9 mm, con el fin de diversificar la gama de armamento que produce la Dirección General de Industria Militar en beneficio del personal del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos”.

Otro de los proyectos que destaca es la creación de un cohete calibre .70 mm para tiro aire-tierra y su lanzador de siete bocas, el cual se instalaría en helicópteros.

Sofisticación táctica y armamentista del crimen organizado

La lucha contra el crimen organizado experimenta uno de sus momentos más álgidos en México, si bien los enfrentamientos del Ejército mexicano con el crimen organizado no son frontales, el recrudecimiento de la violencia en varias regiones del país ha demostrado el poderío armamentista del narcotráfico.

Incluso, a medida que la violencia aumenta en México, los grupos criminales han adoptado un enfoque cada vez más militarizado en sus tácticas, armamento y entrenamiento.

Contexto

Desde hace años, las municiones de tipo militar, como granadas propulsadas por cohetes y los lanzagranadas de 40 mm han llegado a hacer parte de los arsenales de los cárteles.

Tanto sicarios como integrantes rasos usan cada vez más chalecos antibalas y arneses de combate, y portan rifles de asalto.

Cabe recordar un hecho en 2015, cuando el Cártel Jalisco Nueva Generación dio un golpe contra las autoridades utilizando armamento de guerra. Se trató del Lanzacohetes RPG-7, proveniente de Rusia.

Con la misma estrategia de los terroristas en Medio Oriente, el grupo criminal derribó un helicóptero Cougar que logró aterrizar de emergencia antes de incendiarse por completo; pese a ello, seis militares murieron.

Aunado a ese hecho, son cada vez más comunes los rifles de alto calibre, además de explosivos generalmente a manera de mensajes amenazantes, así como carro bombas, detonados con grandes cargamentos de explosivos para afectar la infraestructura, como los que se utilizaban en Colombia a fines de los ochenta y principios de los noventa.

Incluso, el CJNG opera con fusiles Barret, calibre 50 (M82), considerado como el rifle más poderoso del mundo, como el que se usó en 2020 en el atentado fallido contra el jefe de policía de la ciudad de México, Omar García Harfuch.

Actualidad

Tomando dicho contexto, ahora el panorama es más complejo, pues los cárteles en México están usando armas no convencionales como si fueran ejércitos en guerra, es decir, una evidente militarización.

A decir de John P. Sullivan, coeditor del libro publicado Illicit Tactical Progress: Mexican Cartel Tactical Notes 2013-2020, la adaptación e innovación táctica de los carteles mexicanos es resultado de múltiples factores.

Por un lado, los de carácter tecnológico, con la llegada de nuevas armas y herramientas, como la operación de drones.

También existen factores como la creación de nuevas alianzas, nuevas prácticas organizacionales, tácticas, técnicas y procedimientos.

Por ejemplo, la evolución táctica permite a los grupos armados criminales obtener una ventaja sobre sus rivales, acumular poder y control territorial, aumentar las ganancias y mejorar la capacidad de supervivencia.

Como muestra, en febrero pasado, un campesino michoacano murió cuando su camioneta pasó por encima de una mina terrestre en lo que sería el primer deceso de un civil a causa de este tipo de explosivos.

Antes (enero de 2022), miembros del crimen organizado atacaron con una mina terrestre un convoy del Ejército mexicano, en la región de Tierra Caliente, en el estado de Michoacán.

La mina detonó al paso de un vehículo táctico blindado y artillado, utilizado por el Ejército en operaciones de inteligencia y contra el crimen organizado, principalmente, para la captura de narcotraficantes.

La explosión provocó severos daños en la estructura del automotor y dejó heridos a cuatro soldados, uno de ellos de gravedad.

Desde ese momento, la Sedena desactivó al menos 250 explosivos caseros en esta zona conocida como Tierra Caliente, revelado como un auténtico campo minado para mayor terror de la población local.

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Las minas antipersona, que recuerdan a las estrategias utilizadas en países de grandes conflictos armados, se suman así al arsenal de los carteles mexicanos que han aumentado su poder y diversificado sus armas hasta contar con muchas de las utilizadas por militares y ejércitos en guerra.

Además del uso de drones para arrojar explosivos pasó de una idea futurista a una realidad, como lo mostraron los hechos de enero pasado, cuando las comunidades El Bejuco y La Romera, pertenecientes al municipio de Tepalcatepec, en la región de la Tierra Caliente de Michoacán fueron atacadas desde el aire.

Así, a medida que la violencia aumentó en México, los grupos criminales adoptaron en la última década un enfoque cada vez más militarizado en sus tácticas y, sobre todo, en sus armas.

De contar con viejas armas soviéticas en el pasado, los carteles pasaron a utilizar desde fusiles característicos de ejércitos en guerra hasta los drones con explosivos de tecnología más sofisticada, pasando por la fabricación de sus propios vehículos blindados o incluso submarinos. Y ahora, también hay minas improvisadas.

¿Cómo llegan las armas al narco?

Según datos dados a conocer por In- Sight Crime, existen tres fuentes principales de armamento de grado militar.

La primera son los rifles “deportivos” Barrett semiautomáticos calibre 50 y los fusiles semiautomáticos como los AR-15 y AK-47, que son comprados por intermediarios en Estados Unidos para luego ser contrabandeados a México.

La segunda fuente son los saqueos a los armamentos militares centroamericanos, fuente que prácticamente ha sido agotada, y las armas que provienen de todo el mundo, por ejemplo, de China, que anteriormente era uno de los principales países de origen.

Este armamento, como las RPC y otras armas antitanques, los lanzagranadas y las ametralladoras de mediano y alto peso, son verdaderas armas de infantería de grado militar.

La tercera fuente proviene del propio México y la constituyen funcionarios políticos y militares corruptos.

Se trata de armamento militar obtenido en las bases y arsenales del Ejército y la Guardia Nacional en zonas de conflicto, así como armamento que les es incautado a los carteles y que de alguna manera regresa a las manos de estos en vez de ser destruido.

Narcopropaganda, un factor creciente y ligado

Antes, los cárteles usaban cuerpos y pancartas para intimidar a los rivales y al propio gobierno, sin embargo, la sofisticación de estrategias de “comunicación” de los propios grupos de crimen organizado.

Es decir, los cárteles utilizan permanentemente estrategias propagandísticas, donde principalmente da cuenta de la impunidad implícita de la que goza el cartel actualmente.

Por ejemplo, los videos en los que se observan unidades del CJNG fuertemente armadas, con vehículos blindados y exhibiendo potencia de fuego, buscan hacer una ostentación de su sofisticada capacidad militar para impresionar al pueblo mexicano, a los carteles rivales y a los agentes gubernamentales.

El rifle más poderoso del mundo está en manos del narco

El pasado 12 de abril se llevó a cabo la audiencia sobre demanda de México contra fabricantes de armas en EE.UU., donde 10 grandes compañías de armas en Massachusetts son acusadas de prácticas de comercio negligente y de ser conscientes de que sus productos se trafican ilegalmente al país para abastecer a los grupos del crimen organizado.

Bajo este contexto, existe en el territorio mexicano una preocupación, el uso cada vez más común de armas de asalto por parte del crimen organizado, como los rifles de francotirador calibre .50.

La poderosa arma de guerra tiene un peso de 4 kilogramos.

Mide 1.5 metros y tiene una velocidad de salida de 854 m/s.

Dispara 70 balas por minuto con un alcance de 2 mil 500 metros.

Esos mortales calibres .50 ahora son las armas elegidas por los cárteles mexicanos, mientas las leyes actuales para castigar a los traficantes de armas estadounidenses no son suficientes.

El Barrett .50 está considerado como el rifle más poderoso del mundo.

Perfora estructuras blindadas e incluso el cemento y es capaz de derribar aeronaves, lo cual quedó demostrado el 6 de septiembre de 2016 en La Huacana, Michoacán, en donde integrantes del crimen organizado derribaron un helicóptero oficial.

De acuerdo a la revista Vice, los rifles de francotirador calibre .50 se destacan del resto del arsenal incautado en Michoacán, zona cero de una de las guerras de cárteles más sangrientas de México.

“Ese es el calibre más alto que hemos tenido”, dijo Pedro Gutiérrez, titular de la Coordinación General de Servicios Periciales en Michoacán.

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Al igual que Gutiérrez, Tim Sloan, jefe de la sucursal de México de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF) de EE.UU., confesó su preocupación, principalmente porque la mayoría de estos rifles provienen de armerías estadounidenses.

El calibre .50 ha sido el escenario central de muchos de los peores momentos del conflicto entre carteles en México en los últimos años.

En 2019, cuando miembros del Cártel de Sinaloa liberaron al hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán luego de que este fuera arrestado, utilizaron calibres .50 para atacar a las fuerzas gubernamentales en las calles de Culiacán, lo cual se vio en videos que se volvieron virales.

En 2020, cuando el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) intentó asesinar al máximo oficial de seguridad en la Ciudad de México, Omar García Harfuch, descargaron calibres .50 en su automóvil en las afueras de la capital del país.

México apunta a EE.UU. por mercado negro de armas

El pasado 4 de agosto de 2021, la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador presentó una demanda ante una Corte del Distrito de Massachusetts contra las 10 grandes compañías fabricantes de armas.

La demanda fue presentada contra fabricantes como Smith & Wesson, Century Arms, Colt´s Manufacturing, Glock, Ruger y Barrett, cuyo rifle de francotirador calibre .50 es su arma más letal.

Incluso, la información apunta que las autoridades de Estados Unidos reconocieron que esta arma formó parte del operativo “Rápido y Furioso”, cuando se introdujeron a México múltiples armas de grueso calibre con la intención de detectar a grupos criminales que las usan.

El plan terminó en un escándalo e investigación de las autoridades en ambos lados de la frontera.

Ante el panorama, Sloan acepta que AMLO tiene motivos para preocuparse por las armas estadounidenses y dijo que “es bien sabido que al menos el 70 por ciento de las armas en México provienen de Estados Unidos”.

La ATF estima que de 2019 a 2021, la cantidad de armas incautadas en México por año aumentó de 16 mil a 23 mil. Sloan alegó que están en camino en 2022 para llegar a 28 mil.

Modernización de la Industria Militar, clave para la nueva era

Luego de entender el contexto anterior, la Industria Militar adquiere un papel primordial fundamental para la Secretaría de la Defensa Nacional, ya que es la que administra el complejo industrial que produce, entre otras cosas, municiones, armamento y vehículos tácticos, con el fin de cubrir las necesidades de las tropas.

Con 106 años desde su fundación por Venustiano Carranza, quien afirmaba que nuestro país debía producir su propio armamento, para evitar que quien los vendían quisieran arreglar nuestros asuntos, la Industria Militar camina hacia una constante transformación y modernización, que hasta el momento sigue dando resultados.

Fiel a su misión, “La Dirección General de Industria Militar tiene como misión: investigar, diseñar y desarrollar tecnología para producir, ensamblar, mantener y comercializar el material de guerra, vehículos militares, maquinaria y todo aquel equipo militar e industrial que permita satisfacer las necesidades de las fuerzas armadas y de seguridad pública nacionales”.

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